¿Hasta cuándo lloverá en el Campo de Gibraltar? Una pista: tras Ingrid llegará Joseph
El invierno de 2026 rompe todos los recuerdos recientes: más borrascas en camino, febrero apunta pasado por agua y el paraguas ya forma parte del atuendo oficial
Tres días sin ferris en Tarifa: la borrasca Ingrid mantiene bloqueado el Estrecho y amenaza con más viento y oleaje
Si alguien pensaba que vivir en el sur de Europa garantizaba inviernos luminosos, cielos despejados y cafés al sol… que se asome hoy por la ventana. El Campo de Gibraltar atraviesa uno de los inviernos más lluviosos que se recuerdan y, a estas alturas de enero, la sensación general es clara: esto parece más Galicia que Cádiz.
Llevamos semanas encadenando frentes, borrascas y episodios de lluvia casi continua. Tantos, que ya cuesta recordar el último día sin paraguas. Y lo peor (o lo mejor, según se mire): no hay final a la vista.
Un pronóstico que envejeció mal
A comienzos de temporada, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) aventuró que el invierno tendría un 40% de probabilidad de ser más seco de lo normal en el suroeste peninsular, frente a un 25% de que fuera más lluvioso. La realidad, sin embargo, ha ido por libre. Y con entusiasmo.
El invierno de 2026 no solo no está siendo seco: está siendo insistentemente húmedo, persistente y generoso en litros. Tanto, que ya no se habla de “episodios”, sino de una auténtica rutina pluviométrica.
Lo que viene da un poco de respeto
Los modelos meteorológicos no invitan precisamente al optimismo para quienes sueñan con cielos azules. El mapa de precipitación acumulada en Europa para los próximos 15 días —hasta donde alcanzan los modelos— produce cierto repelús incluso entre los más amantes de la lluvia.
Todo apunta a que febrero comenzará también pasado por agua, al menos durante su primera quincena. Traducido: hasta San Valentín, como mínimo, seguiremos con el paraguas en la mano. Y la última actualización del modelo europeo ha añadido todavía más lluvia por el sur, por si alguien pensaba que ya era suficiente.
Más borrascas atlánticas… y menos frío
La Aemet no se aventura tan lejos en el calendario, pero sí confirma que la próxima semana, del 26 de enero al 1 de febrero, será en Andalucía significativamente más lluviosa de lo normal para esta época del año.
La recta final de enero llegará marcada por nuevas borrascas atlánticas, con precipitaciones casi continuas, sobre todo en el oeste peninsular. Esta vez, el patrón será un flujo del oeste más zonal, cargado de humedad, que traerá lluvia, pero menos frío.
De hecho, la semana que comienza ahora se perfila como extraordinariamente lluviosa. Se establecerá un auténtico pasillo húmedo desde el Caribe hasta nuestras latitudes, con un contenido de vapor de agua muy acusado. Vamos, que el cielo viene bien abastecido.
De Ingrid a Joseph (y sin letras casi)
Tras el paso de la borrasca Ingrid, todo apunta a que la próxima semana será bautizada una nueva: Joseph, que podría formarse y profundizarse de manera intensa hacia el miércoles 28 de enero, muy cerca de la Península Ibérica.
La propia Aemet ha confirmado que la borrasca Joseph ha sido nombrada por el Instituto Portugués do Mar e da Atmosfera, y advierte de que dejará lluvias abundantes, nieve en zonas de montaña, vientos intensos y temporal marítimo.
A este ritmo, no es descabellado pensar que acabaremos el año sin letras suficientes en el alfabeto para nombrar todas las borrascas de 2026.
Atención especial al viento en el Estrecho
Y como aquí no nos conformamos con que llueva, también toca lluvia horizontal, que siempre tiene su encanto. El lunes 26 de enero se presenta como una jornada de transición entre Ingrid y Joseph, con una tregua relativa que no garantiza la normalidad en las conexiones marítimas.
La mirada está puesta en el martes 27, cuando la Aemet ha activado un doble aviso amarillo en el litoral del Campo de Gibraltar. Por un lado, aviso por viento, con rachas de hasta 80 km/h, y por otro, por fenómenos costeros, con mar combinada que podría alcanzar entre cuatro y cinco metros.
Ese día, además, entra en escena el efecto Fujiwhara, cuando la borrasca Joseph interactúe con otra que se intensifica explosivamente sobre las islas británicas. Todo ello, unido a la saturación del suelo, incrementa el riesgo de inundaciones e incidencias.
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