Juan Ángel Bilbao Gandarias, navegando para dar voz al linfoma cutáneo
El regatista afronta la Mini Transat 2027 para transformar su desafío deportivo en un proyecto solidario y de concienciación sobre una enfermedad rara, el linfoma cutáneo.
Un reto oceánico ligado a toda una vida
Juan Ángel Bilbao Gandarias, Aspi para el mundo de la náutica, encara lo que será el mayor desafío oceánico de su vida: la Mini Transat 2027, una de las regatas en solitario más exigentes del planeta. Pero más allá del riesgo, la estrategia y la resistencia física, este reto tiene un objetivo superior: dar visibilidad al linfoma cutáneo, enfermedad rara que él mismo padece desde hace dos años.
El síndrome de Sézary, un tipo poco frecuente de linfoma cutáneo, ha marcado la vida de Bilbao Gandarias desde su diagnóstico. Su evolución es incierta y el conocimiento médico aún limitado, pero lejos de dejarse vencer, el navegante ha decidido transformar su experiencia personal en un proyecto colectivo. “Cada milla que navegue será un mensaje de concienciación”, afirma Aspi, cuya valentía en el mar se ha convertido en símbolo de resiliencia.
Nacido en un barco hace 55 años, Juan Ángel Bilbao ha desarrollado una relación con la náutica que trasciende lo deportivo. Desde sus primeros aprendizajes en el Real Club Marítimo del Abra, hasta la navegación en solitario y su trayectoria como técnico deportivo, instructor, patrón y capitán de yates, Bilbao Gandarias acumula décadas de experiencia profesional y personal que hoy canaliza hacia una causa solidaria.
La navegación en solitario, la gestión de embarcaciones y la docencia en náutica han forjado en él una disciplina y un temple que se reflejan en cada aspecto de su preparación para la Mini Transat. Este proyecto convierte su trayectoria profesional en un altavoz para la concienciación social y la ciencia, destacando la importancia de visibilizar enfermedades raras poco conocidas por la sociedad y así contribuir al progreso de la investigación.
“El Viaje de Juan”: un proyecto solidario y colectivo
Bajo el nombre de “El Viaje de Juan”, la iniciativa cuenta con el respaldo de Puerto Deportivo Sotogrande y Fundación Navega, que actúan como pilares logísticos, operativos y de comunicación. El puerto se convierte en la base de operaciones, ofreciendo atraque gratuito, mantenimiento, revisiones y reparaciones de la embarcación durante toda la fase de preparación. La colaboración incluye también la difusión mediática, garantizando que el proyecto alcance un público amplio y que la causa social obtenga la visibilidad que merece.
Simultáneamente, el proyecto se desarrolla junto a AELIC (Asociación Española de Pacientes con Linfoma Cutáneo), que canaliza donaciones, apoyo social y difusión de información médica. Cualquier persona interesada puede sumarse como socio o realizar aportaciones económicas que se destinan directamente a sostener la iniciativa y reforzar la atención integral a pacientes y familias.
La Mini Transat, conocida como el “Himalaya del mar”, exige cruzar el Atlántico en solitario, a bordo de un velero de tan solo 6,50 metros, sin asistencia externa. La preparación de Juan es intensa: regatas clasificatorias, travesías en solitario y entrenamientos específicos que suman más de 3.000 millas de certificación previas, requisito indispensable para participar.
Desde Puerto Sotogrande y Fundación Navega destacan que la iniciativa trasciende lo deportivo, simbolizando valores como resiliencia, esfuerzo, coraje, solidaridad y esperanza. Además, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, especialmente en salud y bienestar (ODS 3), reducción de desigualdades (ODS 10) y alianzas estratégicas (ODS 17).
Para Juan Ángel Bilbao Gandarias, cada jornada de navegación representa más que un entrenamiento: es una oportunidad para dar visibilidad a una enfermedad rara, sensibilizar a la sociedad y transformar su desafío personal en un acto de solidaridad. Cada milla recorrida se convierte en un mensaje de esperanza y lucha, un recordatorio de que la valentía y la solidaridad pueden recorrer más distancia que cualquier barco.
“El Viaje de Juan” se configura así como un proyecto que fusiona superación deportiva, acción social y compromiso humanitario, y que sitúa a Juan Ángel Bilbao no solo como regatista, sino como embajador de la concienciación sobre enfermedades raras, llevando su mensaje desde Sotogrande hasta el Atlántico.
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