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EEUU cita de nuevo este lunes a Marruecos y el Polisario para la negociación del plan de autonomía limitada para el Sáhara Occidental

Rabat propone un presidente nombrado por Mohamed VI y un referéndum en todo el reino

Argelia reafirma su apoyo a la autodeterminación saharaui tras reuniones en Madrid

Banderas del Frente Polisario.
S. C. / Agencias

23 de febrero 2026 - 04:01

Marruecos pone sobre la mesa sus planes para el Sáhara Occidental con un plan de autonomía que retoma la propuesta de 2007, respondiendo a la reciente resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El documento, de 40 páginas y que todavía no es público, plantea un autogobierno regional liderado por un presidente designado por el rey Mohamed VI. La implantación de este sistema de autogobierno estaría condicionada a un referéndum con la participación de todo el país.

El plan ha sido elaborado por tres consejeros cercanos al monarca: el exministro de Exteriores Taieb Fassi-Fihri, el jurista Omar Azziman y Fuad Ali El Hima, principal asesor del rey, cuyo contenido han adelantado medios marroquíes como Yabiladi y Le Desk y el español Atalayar, muy próximo a Rabat.

La propuesta fue presentada a principios de febrero en la Embajada de Estados Unidos en Madrid. Allí se produjo una reunión de los ministros de Exteriores de Marruecos y España, Nasser Burita y José Manuel Albares; así como representantes del Frente Polisario, Argelia y Mauritania. La cita estuvo copatrocinada por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, el enviado para África, Massad Boulos, y el enviado de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura. Este lunes 23 y el martes 24 de febrero está prevista una nueva ronda de negociación. Boulos, consuegro de Donald Trump, ha convocado en Washington a los jefes de la diplomacia de Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania tan solo dos semanas después de la cita en Madrid. La base del diálogo será el nuevo plan de autonomía de Marruecos que todos los demás implicados consideran insuficiente.

Nasser Bourita y José Manuel Albares, el pasado 8 de febrero, en Madrid.

Un modelo de autonomía con control central

El plan de autonomía propone que Marruecos mantendrá las principales competencias en materias sensibles como defensa, seguridad, política exterior, moneda, nacionalidad y símbolos de soberanía. Por su parte, el gobierno regional saharaui gestionaría la planificación urbana, desarrollo turístico e industrial, gestión pesquera y políticas sociales como educación y sanidad. La región podrá legislar, pero Marruecos puede suspender las competencias de autogobierno si se amenaza la unidad o el orden constitucional.

El presidente del gobierno regional será investido por el rey "con el fin de garantizar la coherencia constitucional y la unidad del Estado", según publicó Atalayar. Esta figura también actuará como representante del Estado en la región, lo que plantea críticas sobre la supuesta contradicción con la autonomía planteada. La propuesta prevé además una asamblea regional unicameral con representantes elegidos por sufragio directo y miembros designados por las tribus saharauis, incluyendo cuotas de representación femenina.

Autonomía económica y retorno saharaui

El plan contempla que la región autónoma saharaui pueda recaudar impuestos territoriales y regalías por la explotación de recursos naturales, manteniendo parte de los ingresos generados en el territorio. El Sáhara Occidental es rico en pesca, fosfatos y energía renovable, especialmente eólica y solar. La propuesta de Marruecos plantea las tierras colectivas de las tribus saharauis y establece un marco legal para inversiones estratégicas, aunque toda inversión extranjera requerirá aval regional y estatal, un punto que podría tensar las relaciones con Argelia.

Otro de los pilares del plan es el retorno de unos 173.000 refugiados saharauis de los campos de Tinduf, en Argelia. Para ello se plantea un comité permanente encargado de verificar identidades y controlar filiaciones. El documento también incluye un mecanismo de desarme, desmovilización de los combatientes del Polisario, exceptuando a quienes hayan cometido crímenes de guerra o contra la humanidad.

El campo de refugiados saharauis de Tinduf en Argelia. / Stefano Montesi - Corbis

Referéndum y postura de Argelia

Para que el plan entre en vigor, será necesario un referéndum en todo Marruecos, no solo en el Sáhara Occidental, como históricamente reclamaba el Polisario y para lo que se creó la misión de la ONU Minurso . En caso de aprobarse, para lo cual no hay fecha, el estatuto de autonomía se integrará en la Constitución de Marruecos y cualquier modificación futura requerirá mayoría cualificada en los parlamentos regional y nacional, además de un nuevo referéndum. El texto incluye una cláusula de irreversibilidad territorial que descarta cualquier derecho a la secesión, dejando claro que la autonomía se concibe como una solución final y no como paso hacia la independencia.

Además, el plan subraya que el reconocimiento internacional no implicará supervisión externa permanente, consolidando la soberanía marroquí sobre el territorio y limitando la intervención futura de la comunidad internacional.

Por su parte, el presidente del Parlamento argelino, Ibrahim Boughali, reiteró el "firme apoyo de Argelia" al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación durante un encuentro con el embajador del Frente Polisario, Jatri Addouh Jatri. Boughali destacó la importancia de fortalecer la cooperación legislativa entre ambos organismos y reafirmó el respaldo del país al Frente Polisario como representante legítimo del pueblo saharaui.

Expertos en Relaciones Internacionales ven el plan como "un globo sonda"

Irene Fernández Molina, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Exeter (Reino Unido), considera que el plan es un "globo sonda" para ver qué dice la comunidad internacional y, aunque lo que se plantea "parece bastante sensato" y está en línea con otros sistemas autonómicos -se citan los casos de España o Groenlandia-, "no hay garantías políticas ni jurídicas de que se va a llevar a la práctica".

Según esta experta, la propuesta planteada por Marruecos  "podría tener sentido y funcionar en un Estado de derecho" pero en el reino alauí "no lo hay". En opinión de Fernández Molina, resulta "contradictorio" en un marco hipotético de autonomía, ya que lo deseable -y que sería lo que reclamaría el Polisario, partiendo de la base de que llegue a aceptar esta propuesta- sería la elección directa.

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