Medio ambiente
  • La fuerte presión antrópica en la Bahía la hace más sensible a la inevitable subida del nivel del mar

  • A ello se sumará el aumento de la intensidad y frecuencia de los temporales

La Bahía de Algeciras, zona de especial vulnerabilidad ante el cambio climático

La playa del Rinconcillo. La playa del Rinconcillo.

La playa del Rinconcillo.

M. C. I. C.

Escrito por

· Raquel Montenegro

Jefa de Local

Como cada otoño, los temporales volverán a dañar las playas del Campo de Gibraltar (y las del resto del país), con pérdidas de arena y destrozos que obligarán a restaurarlas antes de que empiece la temporada turística. Pero más allá del reiterado debate por esos daños, las ocupaciones de cordones dunares y el efecto las infraestructuras en la erosión de la costa, hay una realidad inexorable que va a cambiar el perfil costero en los próximos años: la subida del nivel del mar provocada por el cambio climático. El mar está subiendo hasta 2 milímetros al año en la zona costera del Estrecho y la Bahía de Cádiz y la costa acabará retrocediendo varios metros. Ya lo está haciendo; el reto ahora es conseguir que ese retroceso sea el menor posible. Y para ello son clave los acuerdos que se alcancen en la cumbre del clima que se celebra en estos días en Glasgow, en la que los gobiernos de todo el mundo debaten cuáles son las medidas que están dispuestos a adoptar para frenar el cambio climático.

La costa es uno de los lugares en los que los efectos de este son más evidentes. El deshielo de los glaciares y casquetes polares y la pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida, además de la dilatación térmica -directamente derivados del calentamiento global-, han acelerado una subida del mar que se está estudiando desde hace décadas. Y que ha ido empeorando, según alertan los múltiples estudios realizados. Según explica Javier Benavente, profesor titular del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cádiz (Facultad de Ciencias del Mar) y especialista en la materia, “hace diez años las proyecciones de aumento que teníamos para esta década en el Estrecho eran de 1 o 1,5 milímetros al año, pero esa previsión se ha modificado al alza”, hasta esos 2 milímetros. Un cambio aparentemente imperceptible, pero que tiene consecuencias claras: los centímetros de subida de nivel del mar se traducen en metros de retroceso de la línea de costa. Hasta una decena en algunos casos, advierte Benavente.

Se trata además de una subida que ya está garantizada. “Ni aunque dejásemos de emitir gases de efecto invernadero podríamos evitar ese aumento”, explica el investigador, “pero si no hacemos nada el problema es que va a ir aumentando. Hablaríamos de hasta 3 o 4 milímetros” y los consecuentes efectos en las zonas costeras de la provincia, donde vive la mayor parte de la población.

En el caso de la Bahía de Algeciras, se dan condicionantes que refuerzan el efecto que puede tener esa subida del nivel del mar, convirtiendo esta en una zona de especial vulnerabilidad. En la Bahía, la fuerte presión antrópica ha generado un retroceso costero que ha llegado a registrar cifras superiores a un metro al año en algunas zonas. La ocupación del cordón dunar y la costa con viviendas, la actividad industrial y el peso de las infraestructuras del Puerto de Algeciras, que han cambiado las dinámicas de transporte de sedimentos y oleaje, sumados a la regulación de los ríos que reduce la descarga de sedimentos, han provocado una erosión que tiene su máximo exponente en El Rinconcillo, donde cada temporal los daños a las viviendas son mayores.

Evolución de la línea de costa en Torreguadiaro Evolución de la línea de costa en Torreguadiaro

Evolución de la línea de costa en Torreguadiaro / Del Río, L.; Benavente, J.; Gracia, F.J. & Chica, J.A. (2015). Riesgos de erosión en la costa de Cádiz: gestión actual y perspectivas futuras. Geotemas 15.

En la zona Norte de esta playa, la línea de costa retrocede una media de 0,9 metros al año, con el movimiento de unos 12.000 metros cúbicos de arena anuales desde ahí hacia el puente del Puerto de Algeciras. Así se recoge en un estudio realizado por el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, por encargo del Puerto de Algeciras, que advierte que si no se actúa, esa zona perderá hasta 35 o 40 metros. Ya se está haciendo: se ha puesto en marcha un proyecto para la construcción de un dique de apoyo y la aportación de arena a lo largo de costa. Con ello se conseguiría una playa de mayor ancho que quedaría estabilizada, protegiendo de nuevo las dunas y zona de viviendas que en la actualidad sufren fuertes daños durante los temporales de levante. La subida del nivel del mar, no obstante, seguiría ahí.

En cambio, apunta Benavente, en playas como Los Lances o Valdevaqueros, las tasas de erosión son menores. El estado natural de esa zona de la costa la protege de los daños que sí sufren las más alteradas. Aunque de nuevo, el mar crece para todos: un estudio internacional apuntaba hace dos años a Los Lances como una de las zonas con más riesgo de inundación hasta 2050, junto a la zona norte de Algeciras en el entorno del río Palmones y buena parte de Sotogrande hasta el estuario del río Guadiaro.

En el Estrecho además se añade otro factor relacionado con el cambio climático que también incidirá en la línea de costa: un probable aumento de la intensidad y la frecuencia de los temporales. Así, el informe Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España, del Ministerio para la Transición Ecológica, recoge que en verano se proyecta “un fortalecimiento de los vientos del este sobre la Península Ibérica, con un posible fortalecimiento del efecto del canal del Estrecho de Gibraltar”.

Las consecuencias de esas proyecciones son evidentes. El cambio climático global afectará a las características físicas, biológicas y biogeoquímicas de los océanos y costas, modificando su estructura ecológica, sus funciones y los servicios que proporcionan. El impacto sobre las especies y ecosistemas marinos se dejará notar a nivel ecológico, pero también económico. “A ello deben sumarse los daños materiales producidos por inundaciones permanentes o por el efecto del aumento de las borrascas y mareas meteorológicas en un espacio densamente ocupado”, advierte el Plan Andaluz de Acción por el Clima. En una zona con un elevado porcentaje de población y actividad costera, el retroceso de la línea de costa implicaría la desaparición de edificaciones y negocios. Y, sumado a la subida de las temperaturas, afectaría directamente al turismo de sol y playa, además de a la pesca. La afección sobre el Puerto de Algeciras también sería directa.

Marea alta en Tarifa, cubriendo la playa casi al completo. Marea alta en Tarifa, cubriendo la playa casi al completo.

Marea alta en Tarifa, cubriendo la playa casi al completo. / Erasmo Fenoy

El informe del Ministerio sobre Impactos y riesgos incluye a La Línea entre las 10 ciudades españolas con más riesgo por el aumento del nivel del mar en el horizonte de 2050, estimando que estos daños pueden causar en el municipio pérdidas anuales de 19,5 millones de euros.

Ante esta catástrofe en ciernes solo cabe una acción contundente por parte de los gobiernos. “Deberían tomarse en serio la necesidad de disminuir radicalmente las emisiones de CO2”, destaca Benavente. Pero además, las administraciones a todos los niveles tienen que realizar un importante trabajo de adaptación a la realidad ya inevitable de la subida del nivel del mar. “Tenemos que plantearnos medidas donde la ocupación del territorio y población se adapte a las nuevas condiciones del nivel del mar, la frecuencia de los temporales e inundación. Tenemos el ejemplo de Holanda, con retranqueo de edificaciones, la retirada controlada de la población que haya allí. Habrá que sacrificar zonas del territorio y dejarlas como zonas inundables”, señala Benavente.

Otras zonas sí podrían salvarse con una importante inversión. El experto en gestión costera apunta a aquellas con una mayor ocupación o con importante actividad económica. “Habrá que concentrar allí las inversiones para mantener la línea de costa, lo que no podemos es mantener su posición en todo el litoral, no sería económicamente viable. Ya estamos viendo las inversiones que hay que hacer para recuperar las playas tras los temporales y estamos hablando de un escenario en el que todo empeora”, remarca Benavente.

A nivel provincial, Diputación ha desarrollado el Programa para la Gestión Costera de la Provincia de Cádiz, en el que distintos municipios han colaborado para definir 57 medidas a ejecutar en el corto/medio plazo. Luego hay que tener en cuenta las peculiaridades de cada población, casos como el de la capital gaditana, donde apenas se pueden plantear retranqueos; o ejemplos de ocupación turística correcta (Novo Sancti Petri) o incorrecta (La Barrosa). Los planes de gestión para cada municipio serán ahí otra de las claves de la adaptación a los efectos de un cambio climático cada vez más presente.

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