FC Cartagena - Real Balompédica Linense | La crónica Balona, campana y se acabó (1-0)

  • Los linenses despiden el curso con su octava derrota consecutiva, que les conduce a su peor clasificación de la década

  • Los albinegros juegan un partido digno y el gol local es ilegal

Carrasco protege el balón ante Rubén Cruz. Carrasco protege el balón ante Rubén Cruz.

Carrasco protege el balón ante Rubén Cruz. / L. O.

La mejor noticia de los últimos meses para los aficionados de la Balona: la temporada ha finalizado. Gracias a Dios, porque al conjunto albinegro se le había transformado en un auténtico calvario. Este domingo firmó, en Cartagonova, su octava derrota consecutiva, lo que supone la marca más abultada en Segunda B de su centenaria historia. Al contrario de lo que ha sucedido en buena parte de este interminable tramo final, la Balompédica no hizo méritos para caer ante un equipo (un equipazo) que acabó subcampeón. Pero el fútbol tiene mucho de deporte de dinámicas. Y la de los linenses da hasta para perder encajando un gol ilegal, que por cierto no es la primeta vez que le sucede.

Menos mal que esta derrota no escuece más allá de lo imprescindible porque hay que asimilarla como un punto de inflexión. Como el principio del futuro. Si no fuese así...

Los linenses, con David Robador en el marco –que en momento alguno pareció un casi debutante– jugaron con tres centrales, como en aquella ya lejana victoria de la primera jornada, y Abel Moreno tuvo que relevar poco antes del arranque a Pierre, que al parecer sintió unas molestias, aunque luego acabó jugando.

La Balona, de salida, le dio el esférico al rival, se parapetó en su campo y aunque los departamentales tenían el cuero, tampoco es que sufriesen mucho.

Hasta que llegó el minuto 17. Óscar Ramírez metió un centro perfecto y ante cierta pasividad defensiva Rubén Cruz cabeceó a la red. En fuera de juego, clarísimo. Pero el auxiliar del árbitro se equivocó. Lo que le sucede a los equipos que están en mala dinámica y por eso, entre otras muchas cosas, llevan nueve jornadas sin vencer.

El equipo de La Línea, que seguía ordenadito y al contrario que hace una semana lo suficientemente implicado para que no provocase sonrojo la tuvo al filo del descanso. Pero Gastón Cellerino lo dejó a medio camino entre el lanzamiento y el centro y no resolvió.

Tras el descanso la Balona salió con algo más de proyección ofensiva, algo que incluso aumentó cuando Pierre relevó a Joe. La ocasión del empate llegó en el 69. Otra vez Gastón, de cabeza, pero esta vez encontró la réplica brillantísima del meta Mario Fernández. El esférico se quedó a los pies de Juampe, quien no pudo medir bien y estrelló su lanzamiento en el poste. A renglón seguido Pierre lo intentó desde fuera y el esférico se fue por encima del marco.

El Cartagena, que tenía a su alcance la segunda plaza, incluso introdujo variantes defensivas para proteger el botín. Y ya casi no dejó que sucediese nada más.

El pitido final llegó acompañado de un resoplido de los balonos. Por un lado acabó el calvario, por otro, empiezan las despedidas. Algunas tan importantes como las de Ismael Chico, ante el que solo cabe descubrirse por una trayectoria intachable.

Pero todo eso ya pertenece a la historia. Ahora regresa el tiempo de soñar de nuevo. Volver a empezar, que dijo aquí. Así es este negocio. Y que no cambie nunca.

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