Real Balompédica Linense Staric, un políglota para la portería de la Balona

  • El esloveno, convencido de que superará la prueba con los albinegros

  • El meta se maneja en el idioma de su país, en español y en inglés

  • "Agradezco el recibimiento de mis compañeros, ahora toca trabajar", dice

Filip Saric, en su primer amistoso con la Balona, el pasado lunes Filip Saric, en su primer amistoso con la Balona, el pasado lunes

Filip Saric, en su primer amistoso con la Balona, el pasado lunes / Erasmo Fenoy

La cantera sin fronteras de la Real Balompédica Linense tiene un nuevo candidato. Esta vez llega de los Balcanes, de la antigua Yugoslavia. El espigado guardarredes Filip Staric, de 20 años, se entrena con la primera plantilla albinegra en busca de una plaza para la temporada que viene y de terminar la presente en el filial, líder de la Tercera Andaluza. A las muchas virtudes sobre el césped demostradas en los primeros días añade el manejo, como poco sorprendente para alguien tan joven, de varios idiomas.

Filip Staric no ha venido a entrenarse con la Balona para conocer el club y el clima. Ha venido para quedarse. Es el típico ejemplo de un chaval con cualidades, en su caso con muchas, empeñado en ser estrella.

Hace seis meses que está en España y después de una experiencia un tanto complicada en el filial del San Sebastián de los Reyes el meta esloveno se somete desde que comenzó la semana a una prueba con los de Antonio Calderón, convencido de que reúne condiciones para superarla.

Después de apenas medio año en el país, ya se maneja más que bien con el idioma, casi tanto como lo hace con el juego de pies, en el que demuestra que es un guardavallas del futuro. Y además, golpea con ambos.

Es necesario hablar español, para entenderme con mis compañeros”, dice, quitando importancia al hecho de que en sus primeros minutos como albinegro, el pasado lunes en el amistoso que enfrentó a la Balona con el Krasnodar B en el Santa María Polo Club de San Roque, ya daba órdenes a su defensa como si llevase en el club media vida. Con la misma naturalidad, por cierto, que se expresa en inglés.

El espigado cancerbero se forjó en la Academia (la cantera) del Hajduk Split croata y también pasó por la Vojvodina serbia, un club que le hizo un contrato profesional para cuatro temporadas al que renunció para poder hacer realidad lo que entiende como un sueño: ser futbolista en España. Internacional con las categorías inferiores de su país, su primer etapa española fue el filial del Sanse, con cuyo primer equipo se entrenaba con asiduidad.

"Mi representante me dijo que la Balona acoge bien a la gente joven y no lo dudé"

"Después de salir del Sanse, porque nos fuimos la mayoría, mi agente habló conmigo y me dijo que la Balona es un equipo importante, en el que podía tener una oportunidad porque acoge bien a la gente joven y no lo dudé”, explica.

"No me cabe duda de que es así, porque el recibimiento del vestuario y del club ha sido muy bonito, todo el mundo trata de ayudarme, así que ahora me toca a mí trabajar para compensar ese cariño", apunta.

La facilidad de palabra se le atraganta a Saric cuando se le pide que se defina como portero. “No sé, eso mejor vosotros ¿no? Yo he venido a trabajar, a hacerlo lo mejor posible y a convencer a los entrenadores, pero no me gusta hablar de mí”, finaliza.

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