Mercado Ingeniero Torroja

Muchas mascarillas, pero no siempre con la distancia de seguridad

  • La plaza de abastos de Algeciras recupera poco a poco el pulso de ventas habitual

Varias personas transitan por el mercado de abastos de Algeciras Varias personas transitan por el mercado de abastos de Algeciras

Varias personas transitan por el mercado de abastos de Algeciras / Nacho Marín

El mercado de abastos de Algeciras recobra su vida habitual tras unos largos meses de coronavirus. Aunque no está masificado, no siempre es posible respetar la distancia de seguridad, especialmente en los puestos más concurridos, pero casi todos los comerciantes y clientes portan su mascarilla mientras realizan la compra. Eso sí, no todo el mundo la lleva bien puesta. No son pocos los que dejan la nariz al aire y también hay quien la tiene por la barbilla. 

Son muchos los algecireños que pasean y compran cada mañana en el mercado Ingeniero Torroja, en el que solo las mascarillas parecen recordar la presencia del coronavirus. Pero hoy el virus sobrevuela el mercado. No muy lejos de la plaza, en los últimos días se ha descubierto un pequeño brote en la Pensión Zagoda. Ante esta situación, son varios los comerciantes que se han dado cuenta de un cambio de actitud en esta jornada de viernes.

El floristero José Antonio Ríos señala que ve "más gente con mascarilla por el brote de ayer", algo en lo que coincide Redouan Rezkouni, de la carnicería El Estrecho. Javier Núñez, de la carnicería Los Limpios, nota incluso un descenso de afluencia tras conocerse los casos del Zagora: "Hoy hay menos gente de la que esperaba. Quizá sea por el brote".

Javier Núñez, trabajador de la carnicería Los Limpios Javier Núñez, trabajador de la carnicería Los Limpios

Javier Núñez, trabajador de la carnicería Los Limpios / Nacho Marín

Javier Núñez, carnicero: "Hoy hay menos gente de la que esperaba. Quizá sea por el brote"

En lo que sí parecen ponerse de acuerdo tanto comerciantes como clientes es en que sigue habiendo gente que no cumple con las medidas higiénicas. "Hay de todo", señala Rezkouni, que explica que a veces tiene que insistir a sus compradores para que se la pongan. A las puertas de la tienda donde trabaja sí se ven colas ordenadas para evitar superar el aforo permitido en el interior. Josefa Romero, clienta del mercado, comparte la misma opinión que el trabajador de la carnicería El Estrecho, al igual que el frutero José Antonio Domínguez. "Hay gente de todo tipo, que respeta las medidas y que no", cuenta este último. "Aquí haría falta una pareja de policías para controlar las mascarillas", sentencia José Antonio Ríos.

Juan Antonio Ríos en puesto en el mercado Juan Antonio Ríos en puesto en el mercado

Juan Antonio Ríos en puesto en el mercado / Nacho Marín

Juan Antonio Ríos, florista: "Aquí haría falta una pareja de policías para controlar las mascarillas"

Cautela ante posibles contagios

Sí hay más división en cuanto a las sensaciones que despierta la visita al mercado. Al ser un lugar concurrido, todavía hay diversidad de opiniones sobre la seguridad frente a los contagios que supone acudir a comprar. José Budiño, cliente durante mucho tiempo del mercado, tiene claro que no le teme a comprar. Josefa Romero acude casi a diario. "Si voy con mascarilla no tengo miedo", alega.

Josefa Romero acude al mercado casi a diario Josefa Romero acude al mercado casi a diario

Josefa Romero acude al mercado casi a diario / Nacho Marín

Josefa Romero, clienta: "Si voy con mascarilla, no tengo miedo"

Juan Antonio de la Expectación se encuentra en el extremo opuesto. A pesar de ganarse la vida en la plaza de abastos, su puesto apenas lleva cinco días funcionando. Tiene un hijo pequeño y no quería abrir su puesto demasiado pronto para evitar contagiarlo. Tras su vuelta al mercado, ha extremado las medidas de higiene y tiene terminantemente prohibido a los clientes tocar sus productos. No es el único que ha tomado medidas parecidas. Juan Antonio Ríos, al reabrir su puesto en mayo, colocó una barra para evitar que nadie pudiera acceder a sus flores. Cristina Sánchez, otra clienta del mercado, se resigna a aceptar la situación. "Nos tenemos que habituar", pero añade que al inicio le daba pánico acudir para realizar la compra.

Impacto dispar

El coronavirus ha afectado durante varios meses a los comerciantes que trabajan en el mercado, aunque no a todos por igual. Yolanda Espinosa, churrera, explica que sus ventas han caído en torno a la mitad. Otros tienen más suerte de momento. Redouan Rezkouni cuenta que la facturación del establecimiento es casi la misma que antes de la pandemia y el frutero José Antonio Domínguez dice situarse en unos niveles parecidos a entonces, aunque tras el inicio de la desescalada tuvo buenos días. "Con la vuelta a la calle, la gente podía salir y compraba más", dice.

Una mujer realiza una compra en el mercado de abastos de Algeciras Una mujer realiza una compra en el mercado de abastos de Algeciras

Una mujer realiza una compra en el mercado de abastos de Algeciras / Nacho Marín

Tras el confinamiento, muchos negocios van poco a poco recuperándose, pero hubo quien supo sacarle provecho a ese periodo que, aunque parece ya tan lejano, no acabó hace tanto tiempo. Es el caso de la carnicería Los Limpios. Javier Núñez explica que su negocio no se ha visto resentido porque establecieron una venta a domicilio y eso les ha permitido mantener el nivel de ventas.

Aunque con muchas mascarillas, el mercado parece encontrarse ya en un estado de relativa normalidad. Los comercios y puestos se encuentran a pleno funcionamiento y los algecireños acuden cada semana con más calma a llenar su despensa. El deseo común ahora es que todo pueda mantenerse así.

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