San Roque recurrirá al Fondo de Contingencia y pedirá la Zona Catastrófica tras el paso de la borrasca Leonardo
El Pleno abordará además la construcción de 41 viviendas en Guadiaro, el desbloqueo del sector TG-22 en Torreguadiaro y la solicitud de ayudas a Estado, Junta y Diputación
San Roque impulsa 41 viviendas asequibles y un teatro en Guadiaro con una modificación del PGOU
El Ayuntamiento de San Roque llevará al Pleno ordinario de febrero una batería de medidas para hacer frente a las consecuencias del temporal provocado por la borrasca Leonardo, que en las últimas semanas ha dejado numerosas incidencias en el municipio. El alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, ha anunciado que el Consistorio hará uso del Fondo de Contingencia, dotado con cerca de 480.000 euros, y solicitará a las administraciones superiores la declaración de Zona Catastrófica con el objetivo de recuperar la normalidad “lo antes posible”.
Ruiz Boix explicó que, a través del apartado de Asuntos de Urgencia, se elevarán dos propuestas relacionadas directamente con los daños ocasionados por el temporal. Por un lado, la petición a la Administración General del Estado, la Junta de Andalucía y la Diputación de Cádiz para que respalden la declaración de Zona Catastrófica y articulen líneas de ayuda.
El alcalde detalló que las afecciones alcanzan tanto a bienes municipales como a viviendas particulares y actividades económicas que han sufrido desperfectos a raíz de los episodios de lluvia y viento. “Creo que es importante que contemos con el apoyo unánime de esta Declaración de Zona Catastrófica”, subrayó.
El equipo de gobierno propondrá una modificación presupuestaria para activar el Fondo de Contingencia, una partida obligatoria por ley y recogida en el Presupuesto municipal de 2026, ya aprobado. “No se trata de solicitar, sino de aportar nuestro granito de arena”, señaló Ruiz Boix, quien cifró en 480.000 euros los recursos disponibles para destinarlos a la reparación de infraestructuras y espacios públicos dañados.
Viviendas en Guadiaro y futuro teatro
Más allá de las medidas vinculadas al temporal, el Pleno abordará otros asuntos urbanísticos. Entre ellos, la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitirá transformar dos parcelas terciarias-comerciales en una destinada a uso residencial en la barriada de Guadiaro, junto al campo de fútbol La Unión.
Gracias a esta modificación se proyecta la construcción de 41 viviendas en lo que el alcalde definió como una zona “idílica”. Del total, 24 serán de promoción privada y 17 de promoción pública, dentro del régimen de vivienda protegida, con el objetivo de ampliar la oferta de vivienda asequible en el Valle del Guadiaro.
La actuación contempla además la reserva de casi 600 metros cuadrados para el futuro Teatro del Valle del Guadiaro y cerca de 400 metros cuadrados de zonas verdes. Ruiz Boix calificó este punto como “uno de los principales, diría que el principal, del Pleno”.
El desbloqueo del conflicto del TG-22
Otro de los asuntos destacados será el cumplimiento de la última sentencia judicial relativa al sector TG-22, en Torreguadiaro, un conflicto urbanístico que se remonta a más de dos décadas. El alcalde lo definió como una “herencia fallida” iniciada en 2002, cuando él no formaba parte del gobierno municipal.
El litigio, que enfrenta a dos empresas y ha derivado en sucesivos recursos judiciales, mantiene paralizado el desarrollo de estos suelos. Ruiz Boix apeló a las partes implicadas para que alcancen un acuerdo que permita poner fin a “una guerra judicial de más de 23 años”.
Siguiendo las indicaciones de la asesoría jurídica y la Secretaría General, el Ayuntamiento propondrá acatar la última resolución dictada por los tribunales de Algeciras, con la intención de “salir del atolladero” y evitar nuevos recursos que prolonguen la situación.
El desbloqueo del sector permitiría impulsar la construcción de dos hoteles y un volumen significativo de viviendas, dando salida a una parcela estratégica que, en palabras del alcalde, “San Roque requiere y necesita”.
Con un orden del día que combina la respuesta a una emergencia reciente con decisiones urbanísticas de largo recorrido, el Pleno de febrero se presenta como una sesión clave para el municipio, marcada tanto por la urgencia de reparar los daños del temporal como por la intención de avanzar en proyectos estructurales pendientes desde hace años.
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