Diafragma 2.8
Paco Guerrero
De rituales
La idealización de la juventud lleva aparejada muchas connotaciones cercanas a la ilusión, empuje, impulso, regeneración y todo lo que supone dar paso a una nueva horneada en casi todos los ámbitos de la vida. Del mismo modo, en una reflexión extrapolable a otros muchos sectores y perfiles personales y profesionales, en pleno 2026, si bien hay juventud de “sobra” también falta un elevado grado de compromiso y recepción de responsabilidades. Insisto, algo que puede aplicarse a muchos ámbitos y que por supuesto, la Semana Santa no está exenta de una tesitura social papable.
Durante el inicio de los años 2000, era normal que hubiera temores con fundamento ante la paulatina conversión de las hermandades de la ciudad hacia el costal dejando atrás el estilo de carga más generalizado por entonces: el varal [ojo, antiguo que no tradicional y primitivo, pues en la primera mitad del S.XX el costal estuvo muy implantando en la ciudad]. Todos aquellos capataces de la primera década del milenio pueden hablar de las penurias para completar cuadrillas, salvo contadas excepciones, y de sus pesadillas cuaresmales para completar palos, relevos y futuro generacional en las cuadrillas de costaleros.
Hoy el escenario es bien distinto. Las cruces de mayo duplican y triplican cupos de costaleros, la mayoría de las cuadrillas están prácticamente dobladas en Semana Santa y las Glorias atraviesan una renacer con mucho potencial de crecimiento en Algeciras. El problema viene por otro afluente: el compromiso y la responsabilidad. Los niños hoy no sueñan con ser fiscales, secretarios, tesoreros o vocales. Completar una lista y conformar una Junta de Gobierno se está convirtiendo, en muchos de los casos, en una misión imposible en la ciudad.
No hablemos ya de la preparación o no, de la cultura y poso de conocimiento cofrade e histórico-litúrgico para ello, simplemente de la voluntad de querer implicarse, sacrificarse y trabajar en la sombra. Es más fácil no comprometerse, ser costalero o incluso nazareno (cada vez menos) que estar en las dependencias de la hermandad todo el año y remangarse. Sólo hace falta ver la media de edad de hermanos mayores y miembros de junta. Integrar y rejuvenecer. Evitemos que la vara transmita alergia a la savia nueva pues aquí reside la esencia y futuro de la Semana Santa. Ojalá no precisemos una gestora como en otros lares.
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