Diafragma 2.8
Paco Guerrero
De rituales
Si hay algo que nos identifica a los españoles es que nos atrae la vida en la calle y visitar nuestros bares de cabecera, ya sea para desayunar, tapear o lo que encarte. Como los caracoles, aprovechando el Lorenzo y su añorado calorcito después de tantos días de lluvia. Ahora vuelve el buen tiempo, llenando terrazas, el anhelo alcanzado de la sufrida hostelería, que se convierte en refugio y escenario para hablar de fútbol y de política, para compartir secretos, pero también en hogar, oficina y gabinete psicológico del día a día. Por cierto, ¿eres de churros o de papitas? Hay dos tipos de clientes totalmente diferentes: quienes los abren y, de otro lado, los que lo cierran. Ya lo cantaban en los 90 los Maná con estas rimas: "Aquí me tiene bien clavado, soltando las penas en un bar, brindando por su amor...". Que no se pierdan las buenas costumbres y sigamos disfrutando de nuestra idiosincrasia, que nos hace tan peculiares y diferentes del resto de Europa. Como escribió sobre nosotros para la historia Tito Livio, el historiador itálico: "Dichosos los hispanos para quienes beber es vivir".
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