Senza un perché
Sergio Fernández Uceda
Rebobinar
Todo avance en la historia de la humanidad conlleva críticas, tal es el caso actual con las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial. Una herramienta útil, pero aún sin regularizar que trae de la mano la desinformación, la creación de imágenes falsas de personas reales en situaciones comprometidas y, desafortunadamente, su uso para prescindir de trabajadores: ilustradores, escritores, profesores, etc.
Esta nueva situación se solapa con la ya de por sí frenética realidad que nos trajo la inmediatez de internet: alertas de noticias cada cinco minutos; trabajar desde cualquier punto del mundo porque tienes acceso a la red y la conexión constante a nivel social. Todo es susceptible de ser compartido, además de ser rentabilizado. Las redes sociales incluso han cambiado cómo consultamos información: la Wikipedia o los periódicos han sido desplazados por el vómito instantáneo de la IA de los buscadores.
Frente a esto, desde finales del año pasado no dejan de aparecer artículos y publicaciones de un movimiento que aboga por volver a hábitos y aficiones analógicas: escuchar música de vinilo, leer libros, jugar a juegos de mesa, leer periódicos en papel, utilizar cámaras analógicas, la pintura, la cerámica… La mayoría coincide en que pronto experimentan una disminución del estrés que arrastraban previamente.
Esta respuesta espontánea permite recordar que distintos estudios, como los de Pelusa Orellana (Universidad de los Andes), han apuntado que leer en papel nos permite comprender mejor lo que leemos que las pantallas. O que escribir a mano, al ser un ejercicio más lento, nos permite procesar mejor la información.
Respecto al estrés, creo esencial hacer hincapié en sus efectos en nuestra manera de pensar. La neurocientífica política Leor Zmigrod (Universidad de Cambridge) defendió en una entrevista reciente que “un cerebro sometido a estrés se convierte en tribalista: nosotros contra ellos. No acepta la ambigüedad ni la incertidumbre. Se quieren certezas”, y de este estado se aprovechan muchas tendencias políticas actuales. Optar por rebobinar hoy puede ser un acto revolucionario. Y no se trata de negar los avances, sino de saber dosificarlos para recuperar paz mental y capacidad crítica.
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