Pájaros de piedra

06 de febrero 2026 - 10:14

William Willougby Verner era un amante de los pájaros. Aprovechó su estancia en Gibraltar como militar para efectuar descubiertas por los riscos de la zona en busca de aves con las que cultivar su pasión de ornitólogo. En mayo de 1901, acompañado del arriero Eduardo Villalba, pasó frente al Tajo de las Figuras. El mulero le habló de una cueva de difícil acceso donde podían verse multitud de pájaros, pero pintados en la piedra. Con tanta pasión los describió que el coronel británico subió al abrigo seis años después y comenzaron a valorarse unas pinturas vetustas, copiosas y venerables. Por allí pasaron José Espina y Victorio Molina; Juan Cabré y Hernández Pacheco; Obermaier y el omnipresente Henri Breuil en una indisimulada y cosmopolita competición en busca de pigmentos ocultos en los abrigos y tafonis de la cordillera que enlaza y vertebra el corredor de la Janda con la bahía de Algeciras. En ellos se han detenido los Topper y Carlos Possac; Pilar Acosta y Lucas Millán; Lothar Bergmann, Hugo Mira y Ana Gomar; Martí Mas y Mónica Solís; Antonio Morgado y Eduardo García. Se han estudiado motivos y se han propuesto teorías que avalan el mérito de unas marcas realizadas con polvo de arenisca férrica amalgamado con tal artificio que han sobrevivido al paso de los milenios convertidos en rasgos de piedra.

Hay unas ciento veinte estaciones catalogadas en nuestro entorno. Algunas, como las cuevas del Moro, las Estrellas o Palomas, albergan muestras pictóricas de tiempos del Paleolítico y posible factura neandertal. Otras, como Atlanterra, custodian algunas secuencias artísticas de lo más remotas del sur peninsular. Impresionan las 920 figuras que conforman el sobrecogedor palimpsesto del Tajo de las Figuras, verdadero atlas etológico de cuando a sus pies se abría la mayor laguna de España. Espacios con figuras son las cuevas del Sol, Alemanes, Bailadoras, Mediano, Helechares, el Arco, Cochinos, Betín, el Barranco del Arca, el Peñón de la Cueva, el hierofánico conjunto de Bacinete, las sugerentes embarcaciones de la Laja Alta o las líneas grafémicas de Pilones.

Sin embargo, tan impresionante conjunto carece del debido reconocimiento y protección. Dejadas fuera del Arco Mediterráneo catalogado por la Unesco, la Mancomunidad de Municipios campogibraltareña y el Parlamento de Andalucía solicitaron su inclusión como Patrimonio de la Humanidad. Recientemente, equipos de investigación de las universidades de Huelva y Sevilla, han propuesto su catalogación para preservar su protección global. Una buena forma de que los pájaros de piedra no se conviertan en barro sin posibilidad de echarlos a volar.

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