Humanismo

16 de febrero 2026 - 03:09

Escribo estas líneas desde la convicción profunda de que una sociedad que abandona el humanismo termina por perder su propia voz interior. Contemplo con inquietud la tendencia creciente a valorar el conocimiento únicamente por su rentabilidad inmediata, relegando a un segundo plano aquellas formaciones intelectuales que no producen beneficios económicos visibles en el corto plazo. Filosofía, historia, filología o arte son vistas con frecuencia como lujos prescindibles, cuando en realidad constituyen la base invisible que sostiene nuestra conciencia colectiva.

Defender las carreras y la formación humanística sin traslación económica inmediata no es un gesto romántico ni una extravagancia académica; es una apuesta firme por el pensamiento crítico, la sensibilidad ética y la profundidad cultural. Una sociedad que reduce la educación al mercado termina empobreciendo su imaginación y debilitando su capacidad de cuestionarse a sí misma. El conocimiento no debe limitarse a producir riqueza material: debe también nutrir el espíritu y ampliar la mirada humana.

Como decía Ortega: “Solo cabe progresar cuando se piensa en grande; solo es posible avanzar cuando se mira lejos”. Esa distancia reflexiva es la que ofrecen las humanidades, al permitirnos comprender procesos históricos, dilemas morales y expresiones artísticas que trascienden el beneficio inmediato. Su valor reside en formar ciudadanos libres, capaces de dialogar, disentir y construir sentido compartido.

En este sentido, también el Rector Unamuno afirmó: “El progreso consiste en renovarse”; y esa renovación nace del encuentro con las ideas y con las preguntas esenciales que atraviesan la existencia humana. Sin ese espacio de reflexión, el avance técnico corre el riesgo de convertirse en una maquinaria sin dirección moral ni conciencia histórica.

Apoyar estas formaciones es, en definitiva, defender la dignidad humana. El valor del espíritu no siempre se traduce en cifras rápidas, pero sostiene aquello que nos permite comprendernos y convivir: la memoria, la creatividad y la búsqueda constante de significado. Apostar por el humanismo es apostar por un futuro más consciente, más libre y verdaderamente humano.

stats