El sistema falla. Al igual que el cuerpo humano, que emite síntomas de que algo marcha mal antes de empeorar, los sanitarios llevan años mandando señales de la saturación galopante y la extenuación que sufren los profesionales encargados de velar por el bienestar colectivo. El Servicio Andaluz de Salud padece una patología severa, probablemente crónica y quién sabe si irreversible.

Más de 4.000 personas están a la espera de una operación en el Hospital Punta de Europa de Algeciras, entre ellas el arriba firmante, que entre la detección de la dolencia, las pruebas y el paso por quirófano va ya camino de año y medio de espera. Esta cifra de los 4.000 supone más del doble que el año pasado y arrastra con un tiempo de espera medio de 168 días de demora, aunque en ciertas especialidades casi se dobla y, si no dan con la tecla –como ya he mencionado en mi caso– vaya usted hablando con el marmolista.

La lista de espera de los 4.000 simboliza el agotamiento y la pésima gestión de un sistema sanitario gratuito y universal para sacar pecho como siempre han hecho los que han estado cuarenta años gobernándolo. El problema es que se han olvidado de cuidarlo, de mantenerlo digno y de actualizarlo, empezando por una atención primaria que representa la base de una pirámide colapsada y en serio riesgo de desprendimiento.

La falta de medios humanos y materiales, de reemplazos que acorten esas jornadas inacabables, de manos que desamontonen las pilas de papeles que han convertido los hospitales en una suerte de juzgados abandonados... Los problemas crecen lejos de solucionarse en un SAS que sin duda es uno de los grandes caballos de batalla para la Junta que ahora encabeza el PP. Si Juanma Moreno quiere mantener su flamante mayoría va a tener que priorizar la salud de los andaluces que necesitan recuperar un servicio cada día más deprimente.

La alternativa de buscarse la vida con un seguro privado se extiende a pasos agigantados y la bola de nieve comienza a hacerse grande también en un sector que tampoco anda sobrado de efectivos porque la realidad es que en Andalucía, como en España, faltan relevos por todas partes y porque la sociedad se ha convertido en una sociedad mucho más envejecida de lo que nos imaginamos.

¿Tiene solución el sistema de salud que hemos conocido? Quiero pensar que sí, pero se precisan cambios profundos en una estructura que, insisto, no deja de emitir evidentes signos de agotamiento. Lo que tengo claro es que todos no podemos permitirnos pagar doblemente por nuestra salud. O arreglamos lo público de una vez por todas o nos tiramos a los brazos de lo privado. Y sálvese quien pueda.

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