Rubén Almagro

ralmagro@europasur.com

La deuda pendiente con Jénnifer

El reconocimiento a esta gran balonmanista llevaría implícito el de la institución no menos ejemplar: el Ciudad de Algeciras

Eso de lo complicado que resulta, sobre todo para algunos, ser profeta en la tierra que le vio nacer es mucho más que un dicho popular. Las ciudades (y sus vecinos) son mucho más proclives a rendir honores a cualquiera que pase por allí y se deje caer con algún detalle/postureo (ya si es político ni les cuento) que los que han crecido entre sus calles y hecho camino. En ese contexto Algeciras –un municipio especialmente generoso a la hora de conceder distinciones de todo tipo– tiene una deuda que saldar. La balonmanista Jénnifer Gutiérrez está a un paso de sus segundos Juegos Olímpicos. Ahí queda eso. Solo falta que salga la convocatoria para que sea oficial que formará parte de la selección española que competirá en París. Acumula un palmarés que ya quisieran para sí muchos deportistas de los que se autoproclaman de élite. Y por si fuera poco, ya ha dejado patente en más de una ocasión que se siente “orgullosa” de su DNI algecireño. Con mucho, con muchísimo menos, hay varios que lucen en su chaquetas honores recibidos en el Ayuntamiento que encabeza desde hace unos pocos de años José Ignacio Landaluce.

Por si no fuera suficiente, Jenni no es solo Jenni. La extremo izquierdo, ésa que acaba de ganar la liga rumana con el CSM Bucuresti, representa a un amplio colectivo de jugadoras (y de algún jugador también) que ha puesto el nombre de Algeciras en el mapa del balonmano internacional. Paula Valdivia, Laura Gil, Laura Pérez... Jénnifer ha sido siempre una jugadora intachable, que dentro y fuera de la pista ha demostrado unos valores modélicos. En su caso lo de Guerrera es mucho más que un apodo devenido: ha superado (física y emocionalmente) sin torcer el gesto la grave lesión que le impidió estar en el último Mundial. Un ejemplo. Y encima, hay que escribirlo cuantas veces sea necesario, alardea de ser de donde es.

El reconocimiento a la mejor balonmanista de la historia de Algeciras (por no entrar en el siempre estéril debate de si es tamién el/la mejor deportista que haya parido la ciudad) llevaría implícito el de una institución no menos ejemplar, el Balonmano Ciudad de Algeciras. El incombustible Pedro Soria y su legión de compañeros de viaje se las ingeniaron para recoger las cenizas de aquellos proyectos faraónicos que llevaron a su antecesor a la desaparición. Lo reconstruyeron y ponen siempre a la cantera por delante. Y ahí están con un sinfín de chiquillos/as compitiendo cada semana con la ilusión de ser un día Jénnifer Gutiérrez o Domingo Luis Mosquera. Pero por encima de todo, haciendo deporte, que es el mejor antídoto contra algunas amenazas que están en la mente de todos. Ante Jénnifer hay que descubrirse. Ante el club, también. Ahora le toca hacerlo a quien le toca hacerlo. Y como se merece la protagonista.

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