La partitura

Una comarca sin rumbo

El pueblo del Campo de Gibraltar cada vez se hace más fuerte por las injusticias, ya no quiere palabras, sino hechos

Desde hace muchos años vengo escuchando promesas y grandes proyectos para desarrollar en el Campo de Gibraltar, una comarca con un potencial sin parangón. A lo largo de la historia, este territorio ha presentado unas características únicas en multitud de aspectos -social, cultural, estratégico y político- pero nunca se ha dado el paso contundente para ese despegue, para ese necesario desarrollo.

Tras la creación de la Mancomunidad de Municipios, allá por los años ochenta, se veía con ilusión ese apasionante desarrollo, ya que por fin todas las poblaciones del Campo de Gibraltar se unían en un proyecto común como comarca. Durante todo este tiempo se han conseguido logros, pero los grandes retos siguen siendo bonitas palabras que ya no se las cree nadie.

Es más, en algunos aspectos, como en las comunicaciones ferroviarias, estamos incluso peor, ya que las conexiones de tren que nos unían con Castellar, Jimena y las poblaciones de la Serranía de Ronda ya no existen.

El rumbo como comarca se ha perdido, puesto que no hemos tenido la suerte de contar con partidos comprometidos en cumplir las promesas y los proyectos de la comarca, ya que, una vez obtenido el voto "si te he visto, no me acuerdo". A veces pienso que, quizás, en el mundo de la política, esta zona se convierte en un trampolín para muchos. Un trampolín impulsado con la necesidad y la ilusión de un pueblo, que no para de ver crecer a sus políticos locales y, al mismo tiempo, vemos cómo se desvanecen las promesas y proyectos, mientras se deteriora día tras día nuestra comarca.

Señores políticos de nuestra zona, dejen las siglas de sus partidos a un lado y cojan las siglas que representan a los intereses de todos los campogibraltareños; remen todos en una misma dirección. Tenemos proyectos de vital importancia que decidirán si la comarca se hunde o navega hacia un futuro prometedor. De lo contrario, es posible que los ciudadanos cojan al toro por los cuernos y se constituyan como un partido independiente, que velen solamente por los intereses de esta comarca.

A lo mejor hasta se consigue una forma de gobierno específico para esta zona tan peculiar, llamémosle novena provincia o comunidad autónoma, que nos permita una representación electoral con peso. Hasta podríamos tener en nuestras manos las llaves de un gobierno, como lo hacen otros. Y empezaremos nosotros, quizás, a cortar el bacalao. Ya nos hemos pasado demasiado tiempo con la cara partida, viendo cómo otros se lo reparten todo, mientras que aquí no nos dejan ni las migajas. Así estamos. El pueblo del Campo de Gibraltar cada vez se hace más fuerte por las injusticias, ya no quiere palabras, sino hechos.

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