Luces y sombras

30 centímetros, con la comba y el balón

La trama de nuestras vidas en pandemia es sencilla: salimos de salvar el verano y nos encaminamos a salvar la Navidad

E L Covid-19 es una enfermedad del siglo XXI y conoce de qué pasta están hecho sus consumidores (víctimas). Nada de largometrajes ni de súper producciones. Nada de películas con posibles secuelas. En estos tiempos triunfan las series. Pero aquí nada es ficción. Capítulos intensos, la sensación de precipitarnos al abismo hasta el primer falso final. El "hemos vencido", de Pedro Sánchez el 4 de julio, hace 13 meses. Era la primera temporada. ¡La vacuna! grito Pfizer cual Rodrigo Triana o Pedro de Lope, al avizorar tierra desde las carabelas de Colón. En teoría no había discusión sobre la cercanía en la segunda del The End. Pero no.

La discusión ya se centra en el momento de la tercera dosis, de recuerdo dicen. Los fabricantes anuncian viales más baratos y que se puedan inocular ya sin agujas. Los gobiernos desarrollan planes de "rescates activos". La pugna la pasada primavera era por el número insuficiente de dosis. Con sospechas de repartos políticos hacia comunidades aliadas. Ahora habrá que rastrear el mercado para comprar neveras y almacenar el excedente acumulado. En Andalucía queda un millón de brazos por pinchar de la llamada población diana. Hay que buscarlos. En Italia ya van con las jeringuillas a los conciertos. La inmunidad de rebaño ya no se alcanzará con el 70% de inoculados a partir de los doce años. Las variantes del virus también saben sortear en parte las vacunas.

Primero sufrimos los estragos con la población más vulnerable. El blanco fácil de las residencias de ancianos. Cuando se protegió a los mayores, la huida de los jóvenes de las restricciones multiplicó los contagios. 850 fallecidos al día como media en la primera semana de abril de 2020. En estos últimos siete días, unos 120 cada jornada. Ya casi no son noticia. En septiembre entraremos en la cuarta temporada de la serie, según mis cálculos. Veremos qué nos tiene preparado el ARN, el manual de instrucciones genético del virus, el auténtico guionista. Sus proteínas siempre han conseguido enganchar nuestras células y convertirlas en adictas. Incluso a muchos de forma persistente, como el Covid comienza a conocerse ahora. Pero la trama de nuestras vidas en pandemia se resuelve de una forma más sencilla: casi salimos de salvar el verano y nos encaminamos a salvar la Navidad.

Antes nos queda la vuelta al colegio. Este curso autorizan el balón y la comba en el recreo. Y me gustaría conocer al de los 30 centímetros. Al experto que ha decidido que la distancia social entre niños pase de 1,5 metros a 1,2.

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