Algeciras

Pedro Gómez Mancilla

Párroco de La Piñera

El padre Curro, una buena persona y un buen cura

"Entre sus muchos valores estaban su autenticidad, su coherencia. Como persona era muy servicial, eso por encima de todo"

El padre Curro. El padre Curro.

El padre Curro.

El padre Curro era compañero y muy amigo mío. Curro era más joven que yo, coincidimos en Algeciras en dos ocasiones, la primera cuando él estaba de párroco en Algeciras, en La Bajadilla, y yo en La Piñera. Entonces compartimos la enseñanza de la religión en el instituto El Saladillo, labor que no suele aparecer en las reseñas y donde fue muy querido por compañeros y alumnos y lo siguen recordando.

Luego él fue destinado a Ceuta. El obispo anterior le dio una responsabilidad muy grande porque fue de vicario general y luego lo trasladaron de párroco al Corpus Christi.

Tiene una hermana y tuvo unos padres excelentes. Gente muy sencilla, humilde, pero con una gran dignidad como personas, respetuosas, afables, cordiales… El pobre, en estos dos últimos años, ha tenido que enterrar a su madre y luego a su padre, este último en pleno confinamiento cuando solo podían asistir tres personas al velatorio.

Curro ha llevado la enfermedad con un talante extraordinario. Él sabía perfectamente cómo iba a terminar esto. Entre sus muchos valores estaban su autenticidad, su coherencia. Como persona era muy servicial, eso por encima de todo. Acudía a todo, a todos compañeros nos ayudaba si le necesitábamos. Era muy respetuoso con las personas y con la religiosidad popular. En su vida tomó esa opción por los pobres y fue muy constante en los círculos de silencio, que se organizan en solidaridad con los migrantes todos los miércoles, mientras sus fuerzas se lo permitían.

Era un hombre bueno porque era sencillo, transparente, limpio de corazón y muy servicial. Ahora podemos decir que era un buen cura, pero por encima de todo una gran persona, muy buena, porque fue bueno para los demás. Y ahí está lo más importante.

Yo lo siento porque lo quería mucho, teníamos una gran amistad. Como creyente, Dios ha premiado seguro todo lo que ha hecho en esta vida y ya está con Él para siempre. Hay situaciones en las que hago uso de un texto del libro del Apocalipsis que dice: "Dichosos los que mueren en el Señor". Y más adelante continúa: "Dichosos porque descansarán de sus fatigas y sus buenas obras lo acompañan". Yo creo que ese texto refleja los últimos días de Curro, en los que ha sufrido mucho.

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