Tiempo de incertidumbres

Cada época ha tenido su ensayo y su autor de cabecera para orientar las incertidumbres de cada momento

Ya lo venían anunciando editores, libreros y críticos, y la demanda, en estos días, en la Feria de libro de Madrid, parece confirmarlo: el libro de ensayo vuelve a recuperar el sitio y la proporción en ventas que había conseguido hace unos años. Cada vez más, ese peculiar y minoritario género ocupa más espacios en los suplementos especializados y, cada día, hay más páginas dedicadas a analizar este saludable fenómeno cuya resurrección empieza a sorprender porque, durante años, estuvo expuesto a una pérdida irrecuperable. Por descontado, que el reinado de la novela no se tambalea: ahí es donde las editoriales juegan fuerte, muchos autores ponen sus expectativas y la mayor parte de los lectores su entusiasmo, siguiendo la senda marcada, en el marcado, por los grandes títulos. Pero ¿qué ha pasado para que libros de un género que, en principio, tienen como función incitar a pensar y a reflexionar vuelvan a ocupar un lugar llamativo en los escaparates? No han desplazado a nadie, desde luego, pero cuando menos han recuperado su sitio de antaño. Se podría sugerir una respuesta ideal, aunque quizás demasiado ideal: que un buen número de lectores, angustiados por las incertidumbres que asedian por doquier, confían encontrar de nuevo ese libro que proporcione la seguridad que ilumina, o alguna clave para orientarse entre tanto desconcierto. Porque, sin caer en catastrofismos, debe reconocerse que el momento, en muchos horizontes, incluido el triste caso español, es malo. Cada día se viene abajo una ilusión y se evapora una esperanza de las que parecían ya casi establecidas. Por tanto, ante tal desasosiego, recurrir a ese viejo talismán, el libro, puede ser un buen refugio que aliente, critique y pase revista a lo que ocurre, sin ofrecer ingenuos paliativos (para eso ya está, desgraciadamente, la palabra de la mayoría de los políticos). Y esa había sido siempre la tarea del libro de ensayo: con su carga polémica, sin pretensiones dogmáticas ni académicas y con afilada mirada crítica, pero sin cerrar todos los caminos. Por ello, cada época ha tenido su ensayo y su autor de cabecera para orientarse entre las incertidumbres de cada momento. ¿Cuál será el que se imponga ahora? Porque necesario lo es más que nunca y por las librerías circulan un buen número de títulos entre los que elegir: con diagnósticos y recomendaciones de autores de aquí y de allá. Y aunque ya se sabe que las incertidumbres nunca van a eclipsarse del todo, es buen momento para descubrir ese nuevo libro que ayude a disiparlas durante un tiempo. El lector tiene la palabra.

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