Calle Gloria

Lo que Rufián manda

Se ve que la lealtad con España está mal pagada en la Carrera de San Jerónimo y que lo que se compra es lo contrario

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado supera el primer paso, que es el rechazo de las enmiendas a la totalidad del mismo presentadas por varios grupos parlamentarios. Comienza ahora la andadura legislativa, y las negociaciones para la inclusión de esta o aquella partida presupuestaria concreta.

Pero los que sí han ganado ya son los grupos minoritarios que aceptan no presentar tales enmiendas de bloqueo, a cambio de concesiones para con sus territorios. Lo de siempre.

Así, ERC ha conseguido que se imponga una cuota obligatoria de doblaje a las lenguas cooficiales, a plasmar en la nueva Ley Audiovisual y que se impondrá a las nuevas plataformas digitales de contenidos. Se ve que el catalán de a pie ya ve más Netflix que TV3, lo cual era además previsible a la vista de la extrema politización de la televisión regional catalana, y por pura salud mental. No solo será eso lo que se les ha cedido, eso seguro, sino que la ristra de millones en infraestructuras, ya viene de serie.

El PNV obtiene la gestión del ingreso vital mínimo, así como por ejemplo, uno de los dos palacios en los que se ubica el Instituto Cervantes en París, que no irá a parar al gobierno vasco, sino ya directamente al mismo PNV. Bildu, por su parte, ya sabemos lo que ha pedido que es la liberación de sus 200 terroristas presos, reconocido sin vergüenza por su líder.

Y sigue la retahíla de cesiones a otros partidos minoritarios; entre otras muchas, y solo a título de ejemplo, al PdCAt (240 millones a la red de trenes de cercanías de Cataluña); a Nueva Canarias (45 millones en inversiones); a PRC (alta velocidad y otras vías férreas); a Teruel Existe (medidas contra la despoblación); a BNG (rescate de la autopista gallega); y a Compromís (conexión ferroviaria del Puerto de Valencia, o cesión de la Dama de Elche).

Se ve que la lealtad con España está mal pagada en la Carrera de San Jerónimo y que lo que se compra es lo contrario.

En fin, que, como todos los años por esta época, uno se pregunta para qué pagamos a los 61 diputados andaluces en el Congreso de los Diputados, que por cierto, son muchos más de los que aúnan todos los grupos minoritarios antes mencionados. Será que los ponemos en Madrid para que agachen la cabeza y le den al botón del sí cuando Rufian u Otegi imponen para los suyos. Luego nuestros representantes ya son más remolones cuando son sus electores los que les reclamamos infraestructuras o inversiones más que justas para Andalucía.

En lo que nos toca, seguiremos esperando que lo presupuestado para la mejora de la línea férrea Algeciras-Bobadilla, no se quede por enésima vez en partida posteriormente no ejecutada. Poca fe.

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