Carreteras

Fin del peaje: decepción para unos, satisfacción para otros

  • Transportistas gaditanos celebran la liberalización de la autopista que une Cádiz y Sevilla mientras que los empleados de Aumar lamentan comenzar el año 2020 con la losa de un despido

En el centro, Salvador Marchante, presidente de la Asociación de Transportistas de Cádiz, junto a dos socios. En el centro, Salvador Marchante, presidente de la Asociación de Transportistas de Cádiz, junto a dos socios.

En el centro, Salvador Marchante, presidente de la Asociación de Transportistas de Cádiz, junto a dos socios. / Jesús Marín

Incredulidad. De primeras, esa fue la sensación que suscitó la noticia de la liberalización del peaje de la AP-4 tanto entre sus usuarios habituales como entre los propios trabajadores de la empresa que la gestiona, Aumar. Ni unos ni otros se acababan de creer que llegar de Cádiz a Sevilla, o viceversa, por una vía de doble carril y doble sentido iba a costar cero euros. No veían claro que después de tantos años, después de tantas promesas de políticos de todo color, la AP-4 pasase a ser gratuita.

Poco a poco, una vez digerida la sorpresa, esa misma incredulidad derivó en una inmensa satisfacción para algunos sectores, fundamentalmente del ámbito del transporte, mientras que para los empleados que aún hoy trabajan en las cabinas, el mantenimiento o las oficinas de esta autopista supuso una gran decepción. No es plato de buen gusto empezar el año 2020 perdiendo tu empleo.

A pocas horas de que las vallas del peaje se queden para siempre levantadas, hablamos con las personas que se sienten beneficiadas y también con las que se ven perjudicadas con esta liberalización.

En la estación de servicios de El Cuadrejón, Marcos Astacio, un técnico de lavandería industrial de Alcalá de Guadaira y usuario habitual de la AP-4, apura un café en la barra del bar mientras comenta que, para él, el fin del peaje es “una decisión perfecta”. “Demasiado tenemos que pagar por todo como para que encima nos cobren por conducir”. Eso sí, este sevillano espera que la liberalización no conlleve una merma del mantenimiento de la vía. “Debería continuar como está, de no ser así, nos vemos dentro de diez años con la carretera llena de grietas y así no compensa dejar de pagar”.

Marcos Astacio, usuario habitual de la AP-4. Marcos Astacio, usuario habitual de la AP-4.

Marcos Astacio, usuario habitual de la AP-4. / Jesús Marín

Al otro lado de la barra escucha atento Curro, camarero en El Cuadrejón desde hace más de 30 años. Sin dejar de cortar rodajas de pan y meterlas en la tostadora, Curro dispara: “Pues para mi la liberalización no es una buena noticia y eso que pago el peaje todos los días. Ahora voy a tener que trabajar más y voy a cobrar lo mismo”, afirma Curro, que ya atisba un incremento de su clientela en detrimento de la restauración ubicada en la N-IV. “Además, otra cosa le advierto, a partir del día 31 va a aumentar la delincuencia en la autopista. Ya verá como esto se llena de niñatos pisándole fuerte a los coches y transportando a saber Dios qué”.

Los que aplauden y a lo grande el punto final de la autopista de pago entre Cádiz y Sevilla son los transportistas. Salvador Marchante, presidente de la Asociación de Transportes de la Provincia de Cádiz (APT), asegura que recibió la noticia del fin de la concesión “con inmensa alegría y satisfacción, no sólo por nosotros, sino también por la seguridad en el tráfico que va a conllevar. Basta con consultar las cifras de accidentes mortales en la última década en la N-IV. Se han registrado cien muertes y eso es tremendo. La AP-4 es una vía mucho más segura, no hay travesías, ni semáforos. El doble carril es una garantía de seguridad”.

Luis Reques, socio de la APT, hace hincapié en que por fin se ha hecho realidad una reivindicación que llevan reclamando más de treinta años. “Ya era hora. La liberalización ha tardado mucho. Hemos escuchado promesas y más promesas, hemos sufrido prórroga tras prórroga. Tanto es así que, al principio, yo no me creía que el peaje se fuese a suprimir”, señala.

Reques aún recuerda cuando se eliminó el peaje de Jerez, “el pequeñito, el de euro y poco, qué alegría. Y ahora con éste, mucho mejor, te ahorras 30 euros todos los días, que se dice pronto”.

Miguel Salvatierra, otro transportista socio de la APT, comenta que realiza el trayecto Cádiz-Sevilla “hasta tres veces en un día y, además, obligatoriamente por la autopista, porque llevo mercancías peligrosas y la normativa así me lo exige”. Como sus otros dos compañeros, Salvatierra se siente muy contento y “aliviado” con la liberalización de la AP-4.

Invitamos a los tres transportistas a hacerse una foto brindando con una copas de champán junto a sus camiones y los tres se niegan en rotundo. “No nos parece justo ni correcto. El final del peaje es una muy buena noticia para nosotros, pero entendemos que hay más de 100 empleados que se quedan en la calle y eso no lo podemos festejar por solidaridad con ellos”.

Un camión atraviesa el peaje a pocas horas de su supresión. Un camión atraviesa el peaje a pocas horas de su supresión.

Un camión atraviesa el peaje a pocas horas de su supresión. / Jesús Marín

Ahí está la otra cara de la moneda. Un trabajador de las cabinas de peaje que prefiere mantenerse en el anonimato lamenta que 51 miembros de la plantilla fija más otros 50 subcontratados empiecen 2020 con la losa de un despido sobre sus espaldas. “Después de 30 años trabajando aquí, imagínese cómo se siento. Mal, muy mal. No me lo creo aún”.

Este empleado considera “patético” que España vaya a contracorriente respecto a Europa en lo que a vías de pago se refiere. “En Francia, Inglaterra o Italia se promueve el pago en carretera y aquí lo hacemos al revés. Es vergonzoso”.

Según este trabajador de Aumar, la AP-4 se va a convertir en una carretera de un único carril. “El derecho va a estar colapsado por los camiones y transportistas. Los usuarios sólo podrán utilizar el izquierdo, lo que entrañará serios peligros y un incremento de la siniestralidad. Esperemos que no pase nada grave, pues en esta vía hay muy pocas salida y muy distantes”.

El empleado afectado por el ERE de Aumar cree que podrían haberse barajado otras opciones antes de eliminar el pago en la autopista que une Cádiz y Sevilla. “El desdoble de la N-IV o una rebaja del precio del peaje hubiesen sido alternativas a tener en cuenta”.

Entre el entusiasmo de unos y la desilusión de otros, el peaje de la AP-4 tiene las horas contadas sí o sí.

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