Seguridad Vial

Cómo conducir durante las tormentas

  • La AEMET prevé la aparición de tormentas durante los próximos días, por lo que conviene tener en cuenta algunos consejos por si nos encontramos en la carretera con estos fenómenos atmosféricos.

Cómo conducir durante las tormentas Cómo conducir durante las tormentas

Cómo conducir durante las tormentas

Durante el verano es fácil que se produzcan tormentas en las que, junto a la aparición de fuertes vientos y granizo, haya riesgo eléctrico y, sobre todo, lluvias copiosas. Si una tormenta nos sorprende en carretera, la medida más prudente es buscar un sitio seguro donde detenernos y esperar a que remita.

Como no siempre es posible encontrar, por ejemplo, un lugar de descanso en una vía rápida o dirigirnos a una vía de servicio y no queda más remedio que seguir conduciendo, es fundamental rebajar el ritmo de conducción, como primera medida. Es necesario conducir más despacio, primero, por la falta de visibilidad que puede originar una lluvia copiosa ­(las luces, siempre encendidas, incluyendo los antinieblas traseros­ sólo en situaciones de muy baja visibilidad) , también para reducir al máximo el riesgo de aquaplaning y el consiguiente riesgo de perder el control del coche. Por supuesto aumentar la distancia de seguridad puede evitarnos salidas de la vía o alcances, particularmente en el caso de que haya que realizar frenadas bruscas.

En el caso de que un rayo alcance nuestro coche, no corremos riesgo. De hecho, es un lugar muy seguro porque estamos aislados del suelo por nuestros neumáticos y, por otro, porque la carrocería distribuirá la carga eléctrica por toda ella, pero no alcanzará a sus ocupantes. Sí puede ocurrir que, en caso de que nos impacte un rayo, la electrónica del coche quede dañada, pero será un mal menor.

Como en invierno, contar con unos neumáticos en buen estado nos permitirá evacuar más eficazmente el agua que si están al final de su vida útil. También los limpiacristales deben estar en buenas condiciones, con la goma capaz de reducir la presencia de agua sobre el cristal y el depósito para alimentar los eyectores con suficiente líquido, pues puede ser esencial para quitar la suciedad del cristal que se origina con las primeras gotas.

Los rayos no son un peligro en tanto nos mantengamos dentro del coche. Los rayos no son un peligro en tanto nos mantengamos dentro del coche.

Los rayos no son un peligro en tanto nos mantengamos dentro del coche.

¿Y con granizo?

El granizo es de aparición imprevisible y su efecto puede ser el mismo que si liberásemos miles de canicas bajo las ruedas de nuestro coche, de manera que los neumáticos perderían el contacto con el suelo.

En caso de que nos veamos en medio de una granizada es necesario rebajar la velocidad al máximo, aumentar la distancia de seguridad e intentar mantener el coche en el carril con movimientos suaves. Si hay que frenar conviene hacerlo suavemente.

Por supuesto, el granizo disminuye también la visibilidad, de modo que es esencial poner en marcha luces y limpias, también que ambos estén en buen estado.

Es muy poco probable que el granizo llegue a romper los cristales del coche y, si lo hace, el laminado de los parabrisas y cristal posterior impedirá que se produzcan lesiones para los ocupantes.

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