La Línea

La escritora linense Carmen Gil ultima cuatro nuevos libros

  • La autora de literatura infantil se acerca a la cantidad de 120 títulos publicados

  • Espera que el Ayuntamiento solucione el asunto de la biblioteca que lleva su nombre

La escritora linense Carmen Gil La escritora linense Carmen Gil

La escritora linense Carmen Gil / E.S

La escritora Carmen Gil (La Línea, 1962) termina 2019 preparando la edición de cuatro nuevos libros de forma simultánea. Dos de ellos son para la conocida editorial SM y, la otra mitad, para sellos independientes. No puede revelar nada acerca de los mismos. Ni contenido, ni cómo se llamarán... Nada. Pero lo cierto es que, desde que su inicial Un fantasma con asma viera la luz en 2003, esta maestra ahora afincada en Cádiz, no ha parado de idear y crear y se aproxima ya a los 120 títulos publicados

"Siempre lo cuento: esa maravillosa sensación de ver un libro mío en el escaparate de una librería. Eso lo mantengo, sigo ilusionada como en aquel primero. Pero lo que sí ha crecido en mí es tener cada vez una mayor responsabilidad con la calidad. Y eso a lo que me lleva es a estar concentrada en no precipitarme", afirma Gil. 

Curiosamente, el primer volumen de Gil no se publicó en español. Fue en gallego. Ocurrió así porque la editorial que se fijó en Un fantasma con asma fue Kalandraka, que irrumpió con mucha fuerza desde Galicia en el panorama de la literatura infantil hasta hacerse, poco después, uno de los sellos europeos más prestigiosos de esta parcela en toda Europa. 

Hoy por hoy le ocurre otra cuestión no menos curiosa a la autora del cabello rojo con las traducciones: como sus historias han sido trasvasadas ya a entre 15 y 20 idiomas distintos del español, a veces tiene hasta dificultades para saber en qué lengua llegan a su buzón algunas de las mismas narraciones que ella ha creado. Hay libros suyos en hebreo y coreano, por citar dos ejemplos complicados en este apartado. 

Carmen Gil espera que el actual alcalde de La Línea, Juan Franco, pueda solucionar el asunto de la biblioteca municipal que lleva su nombre en la ciudad que la vio nacer. Llegó a inaugurarse en 2007 en dependencias de la Casa de la Juventud, pero al poco se cerró y no volvió a saberse más. Franco quiso retomar la reapartura en 2015, "incluso me enseñaron en un encuentro con lectores otro emplazamiento en el colegio Santiago, pero sigo esperando". 

"Yo no quiero que se abra solo porque lleve mi nombre, que desde luego es un honor. La cuestión es que La Línea debería tener tres o cuatro bibliotecas públicas municipales por la población con la que cuenta y hay solo una. Eso es lo que no está bien, claro", argumenta la escritora con el deseo constructivo de que el tema de la reapertura se solvente pronto. 

El colegio público Poetas Andaluces, situado en la barriada de Montequinto de la capital de Andalucía, va a dar el nombre de Carmen Gil a su biblioteca y algo idéntico ocurre en el municipio onubense de Aracena, en uno de cuyos centros educativos estuvo trabajando la escritora de La Línea durante bastantes años. 

¿Ha cambiado la vida y obra de Carmen Gil desde que es abuela hace escasamente cuatro meses? "La edad te proporciona ternura, pero hay que tener en cuenta que los niños han sido y son mi vocación y algo que he vivido de una manera muy natural. Yo quise hacer Magisterio siempre, en el instituto hasta se extrañaban de que lo tuviera tan claro desde un principio", considera. 

Sí reconoce que ahora vive muchas cosas aún con más ilusión gracias a la llegada de Olivia, que así se llama la recién nacida, y que sus libros más recientes están dedicados a ella. Cosas de súperabuela. 

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