Enciclopedia de La Línea Personajes ilustres, famosos y populares (XXVII)

El ilustrador Joaquín Cobos. El ilustrador Joaquín Cobos.

El ilustrador Joaquín Cobos.

La Enciclopedia de La Línea recoge en el tomo III las biografías de 329 personajes linenses o muy vinculados a la ciudad. Están representados casi todos los estamentos y profesionales. Contiene historias de literatos, pintores, docentes, sacerdotes, médicos, cantaores, cantantes, bailaores, compositores, músicos y toreros, además de psicológicos, locutores, deportistas y actores.

Joaquín Cobos Romero (Ilustrador) Joaquín Cobos Romero no nació en La Línea, sino en Montilla, en la provincia de Córdoba, pero a los cinco años ya vivía en la que sería su ciudad de acogida para siempre. Vio la luz en 1941 en la imprenta La Gutemberg, propiedad de su abuelo. El traslado de su padre a La Línea como practicante le hizo venir muy pequeño y eso facilitó su adaptación progresiva. En La Línea realizó sus primeros estudios, el bachillerato lo hace en el Instituto Laboral Diego de Salinas, para luego hacer los de aparejador en Sevilla. En 1967 empezó a trabajar como tal en el Ayuntamiento de La Línea, donde permaneció prácticamente hasta 2001, año en el que se le detectó la enfermedad que acabó con su vida en 2004.

Sus exposiciones individuales fueron en La Línea, Los Barrios y Puente Genil pero también lo hizo ya junto a otros artistas en poblaciones como las citadas y otras como San Roque, Algeciras o Gibraltar. En 1988 acudió y fue seleccionado en la trigésimo séptima exposición de otoño de la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla. Un año después estuvo en la XXI exposición de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz y logró una mención honorífica. En 1991 obtuvo el primer premio en la sección de dibujo del certamen The Gibraltar Open Art John Mackintosh Hall. Publicó los libros Antología de Estampas Linenses, Trazos Portuarios de la Bahía de Algeciras, Recuerdos Gráficos del Campo de Gibraltar y Patios Linenses además de la carpeta de láminas Tierra, Puerto, Mar.

Una de las láminas de Joaquín Cobos. Una de las láminas de Joaquín Cobos.

Una de las láminas de Joaquín Cobos.

Alberto Pérez de Vargas escribió sobre Joaquín Cobos el día 8 de marzo de 2009: “Un día como el miércoles de esta misma semana, hace ya un lustro, moría en su pueblo adoptivo, en su pueblo querido de La Línea de la Concepción, un artista que trasladó al papel, con su habilísima plumilla, algunas de las estampas más entrañables de nuestra ciudad y no pocos rincones de la comarca que adoptó junto a su esposa Concepción para siempre. Recuerdo con mucho cariño y admiración a Joaquín Cobos Romero y siento no haber tenido ocasión de conocerle con la profundidad y extensión que yo hubiera querido. Pero conozco bien su obra y quisiera que en este pueblo, también un poco mío, de La Línea no olvidaran el rastro vivo y formidable que han dejado sus dibujos. Hay en internet varias referencias sobre La Línea de la Concepción. En una puede contemplarse una extensa colección de dibujos de Joaquín Cobos en la que personajes populares y personalidades relevantes juegan con todos los rincones del paisaje urbano a componer una sinfonía dedicada a la historia cercana del entorno. En la segunda se ofrece al visitante toda clase de orientaciones e informaciones sobre la ciudad y la comarca a la que pertenece. En la web del museo Cruz Herrera, Cobos escribió, y aún persiste: “En el caso de La Línea, hemos tenido la gran suerte de contar con un gran artista, un gran pintor, José Cruz Herrera, el cual, durante muchos años, ha aportado, con la fuerza excesiva de sus pinceles, gran número de óleos que han servido para ilustrar nuestros carteles anunciadores de las Veladas y Fiestas linenses. Como un fascinante Pigmalión de los años veinte, Cruz Herrera creó una mujer o algo sutilmente superior: el tipo y la belleza de la mujer linense, y con él fue capaz de ilustrar ”seductoramente” toda una época de carteles linenses”.

Joaquín Cobos nos conduce certeramente a la idea de que Cruz Herrera recogió como nadie ha podido hacerlo, la feminidad y la belleza de la mujer linense, hasta tal punto que acaso la induzca en el observador. ¿Quién no vería en la “mujer morena” de Julio Romero de Torres la sexualidad envolvente de la mujer andaluza como si se definiera en el momento de su contemplación? Pues yo diría que nuestro Joaquín Cobos detuvo los instantes de La Línea, sobre todo, pero también de otros lugares próximos recurriendo a una técnica que como la plumilla les añade un tinte de dulzura. Un coche de caballos a las puertas de la antigua aduana, una barca varada en La Atunara, la fachada de La Inmaculada o el rostro arrugado y plácido de Pepe Zapata Pichuchín, y qué sé yo cuántas cosas bellas se constituyen en piropos a lo propio, al paisaje amado.

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