Arte Sureño en peligro Escribe su nombre con carbón sobre una pintura prehistórica en Jimena

  • El daño sobre el yacimiento del Risco del Tajo Gordo se realiza con un trozo de madera quemada de un incendio de hace tres años y medio cuyos restos todavía no se han retirado

Detalle de las pinturas rupestres sobre las que alguien ha escrito dos palabras. Detalle de las pinturas rupestres sobre las que alguien ha escrito dos palabras.

Detalle de las pinturas rupestres sobre las que alguien ha escrito dos palabras. / S.B.

Seguramente Julia no sabía lo que hacía. Estaba allí, en el Tajo de Marina Arza, cuando sin pensarlo demasiado cogió un carboncillo del suelo y en la pared de una cueva escribió su nombre. En ese instante, con ese gesto en apariencia inocente, cometió la última de una extensa lista de agresiones contra el Arte Sureño, el conjunto de pinturas y grabados rupestres al aire libre más importante del mundo, un tesoro del Campo de Gibraltar que lleva años en peligro.

Con su firma en la roca del abrigo principal del Risco del Tajo Gordo, Julia puso en evidencia el nivel de desprotección de unos dibujos prehistóricos que narran la historia de los primeros pobladores de la comarca. En este caso, de los pioneros que se asentaron en el promontorio natural de lo que sería Jimena. El caso es que escribió con el resto de un incendio que produjo daños irreparables en el lugar en 2017. La madera quemada sigue allí casi cuatro años después, muestra de la desidia de las administraciones en una cueva que es Bien de Interés Cultural (BIC).

De este último ataque (bajo el nombre de Julia aparece otra palabra ilegible y otros dibujos hechos con el carbón) han dado cuenta el espeleólogo Simón Blanco, uno de los fundadores de la Asociación para la Protección del Arte Sureño (APAS), y la técnico forestal Lorena Benítez, de la Asociación TANIT, dedicada a preservar el patrimonio cultural y arqueológico de Jimena de la Frontera como uno de los pilares fundamentales de la historia local. Ambos han comunicado ya la agresión al Ayuntamiento y al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona).

Blanco explica que el lugar se haya “en la ladera occidental del cerro de San Cristóbal, entre el Castillo de Jimena y el río Hozgarganta” y se trata de “uno de los parajes de mayor valor paisajístico, ambiental e histórico de la comarca”. “A la gran concentración de yacimientos dejados por todas las civilizaciones a su paso por este estratégico enclave dentro del Parque Natural de los Alcornocales, hay que sumarle uno muy especial que tiene carácter fundacional, los yacimientos rupestres de este promontorio natural sobre el que se asienta el pueblo de Jimena”, relata.

Este conjunto de cuevas pintadas, algunas históricas como la Chinchilla o el Risco y otras de factura más reciente como Arenillas, la Máscara o el Águila, “conforman el legado gráfico de los primeros pobladores estables del cerro de San Cristóbal y su conservación es de gran interés tanto por su valor cultural, potencial turístico y por la propia identidad del pueblo de Jimena”.

En mayo de 2017, el propio Simón Blanco denunció una agresión en el que es el abrigo más amplio y monumental de estas cuevas, el principal del Risco. “En aquella ocasión, los daños fueron provocados durante unas labores forestales llevadas a cabo para la retirada del viejo alcornocal que se había muerto en el que irónicamente es el jardín etnobotánico anexo al pueblo”. Los residuos forestales fueron quemados en el interior del abrigo y provocaron daños irreversibles en los soportes y las pinturas rupestres, lo mismo que sucedió en octubre de 2019 en el santuario de Bacinete, en los Barrios, especialmente el Abrigo III.

El abrigo atacado sobre el Hozgarganta. El abrigo atacado sobre el Hozgarganta.

El abrigo atacado sobre el Hozgarganta. / S.B.

A finales de 2020, explica el experto en arte rupestre, una inversión de los fondos ITI de 75.000 euros, ha servido para la necesaria restauración del sendero y los miradores de este privilegiado enclave que es el jardín etnobotánico del Risco, que es donde se localiza el monumental tajo que alberga las cuevas pintadas, uno de los hitos más espectaculares del sendero y en cuya ocupación protohistórica encontramos el verdadero germen del poblamiento local, pero que inexplicablemente ha vuelto a ser el gran olvidado de la administración ya que sigue sin ser señalizado”

“Esta gran cueva del Risco y el resto de yacimientos rupestres que atesora el cerro del castillo, debe ser objeto de una señalización conjunta, en una senda cultural que vertebre estas ubicaciones tan vinculadas a los orígenes de Jimena para que puedan ser correctamente valoradas por los visitantes de este parque periurbano y de esta manera dejen de sufrir las constantes agresiones que no son más que el resultado del desconocimiento que arrastra este patrimonio tan singular como vulnerable que localmente conocemos como Arte Sureño”, concluye.

Lorena Benítez subraya que el abrigo principal del Risco del Tajo Gordo fue dado a conocer por Breuil y Burkitt en 1929, y posteriormente fue objeto de estudio por parte de U. y W. Topper, en 1988. En sus paredes aparecen diversas agrupaciones de puntos y barras, tratándose de las únicas temáticas presentes. Estas agrupaciones aparecen organizadas en cuatro pequeñas concavidades situadas en la pared, compuesta por un número de elementos variables, en los que podemos destacar dos agrupaciones de puntos dispuestos en líneas paralelas.

“Sin futuro, pero tampoco presente, nuestro Arte Sureño se ve abocado a la desaparición rápidamente y delante de nuestros ojos”, explica esta amante de los tesoros históricos de Jimena que entiende que la persona que escribió sobre las pinturas rupestres lo hizo por desconocimiento. “Ayudaría mucho, como cuando vamos a los museos, saber dónde estamos, con carteles o lo que los expertos vean necesario, tampoco ayuda mucho que todavía tenga el abrigo dentro los restos de carbón de la última agresión en 2017, una fogata que ahumó parte del panel de pinturas y provocó daños irreparables. Se podría haber evitado”.

Lorena Benítez considera que “se debe de poner en valor las 10 cuevas del cerro San Cristóbal. “Es un lujo tenerlas, casi ningún sitio puede presumir de eso, y debemos potenciarlo y no tenerlo escondido como si nos avergonzáramos de ello”. “No sé la responsabilidad de qué administración es ni me importa, pero si lo siento como mío y por eso me siento responsable porque sabía lo que pasaría, lo estaba viendo venir y no me puedo callar más. Ahora necesita una actuación de urgencia, que esperemos que se lleve a cabo las próximas semanas, limpieza de restos de hoguera del interior así como el tiznado de esta última agresión. No podemos mirar para otro lado seguir consintiendo que nos destruyan la memoria de nuestro pasado”, concluye.

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