Algeciras CF - CE L'Hospitalet | Fase de ascenso a Segunda B | La crónica El Algeciras mueve montañas (1-0)

  • Los albirrojos derrochan fe y coraje en un Nuevo Mirador volcado para vencer a un rival robusto y tomar la delantera antes de la vuelta en terreno catalán

  • Tote sale de revulsivo y Antonio Sánchez ejecuta en el 87'. El pichichi perdona en el descuento

Los jugadores del Algeciras celebran el gol de Antonio Sánchez ante el L'Hospitalet. Los jugadores del Algeciras celebran el gol de Antonio Sánchez ante el L'Hospitalet.

Los jugadores del Algeciras celebran el gol de Antonio Sánchez ante el L'Hospitalet. / Erasmo Fenoy

El Algeciras CF ha desatado el modo ascenso. Los albirrojos dieron un paso al frente sólido al vencer al CE L'Hospitalet en el Nuevo Mirador en el partido de ida de la primera eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda B. El equipo de Emilio Fajardo, pleno de fe y coraje, prolongó su estado de gracia para lograr una valiosa ventaja antes de afrontar la vuelta en el feudo catalán el próximo domingo 2 de junio.

Antonio Sánchez hizo justicia en el minuto 87 (otra vez ese minuto, como cuando Karim decidió el derbi ante Los Barrios) con un gol de muchos quilates. Un tanto que le regaló el algecireño Tote, una bala por el costado derecho que ya ha dejado de ser un simple canterano que recoge los petos en los entrenamientos. Tote puso patas arribas el tramo final y Antonio ejecutó. La única pena es que el pichichi albirrojo no atinase en el mano a mano del minuto 93 para haber dejado casi sentenciada la eliminatoria, pero el Hospi tiene un porterazo en Aliaga.

Empujado por esa inercia invisible que ha hecho posible la liguilla y espoleado por más de cinco mil gargantas enfervorecidas, el Algeciras transformó un domingo cualquiera en un domingo especial. Otro que será recordado por una afición agradecida, que te da todo a cambio de casi nada. El Nuevo Mirador se convirtió en un bastión desde primera hora de la tarde con un ambiente que terminó de prender con la llegada de los equipos al estadio. El jugador número doce apenas estaba calentando.

Emilio Fajardo -que cambió el dibujo para jugar con dos delanteros- se llevó un apretadísimo pulso ante Jonathan Risueño. El Algeciras fue mejor que el L'Hospitalet dentro de un encuentro muy potente, con muchísimas aristas, con momentos, con batalla táctica y con muchísimo derroche. Nadie escatimó un esfuerzo en un partido que se rompió por un detalle (el robo del avispado Tote a Cristian Gómez).

El Algeciras se apropió de la primera parte. Tras unos compases de reconocimiento mutuo, los albirrojos comenzaron a volcar el campo de su lado. Fajardo retrasó a Ganet para suplir al capitán Iván, baja por sanción, y formar con Cerpa en la medular. El técnico dio entrada a Karim para incordiar arriba junto a Antonio Sánchez y reservó a Tote como revulsivo. La jugada le salió redonda. Los locales encontraron una vía de agua en los cambios de orientación de unos laterales que no conseguían frenar las internadas de Juanjo y José Carlos. De dos centros de José Carlos nacieron las dos primeras llegadas con sendos cabezazos de Antonio en el 8' y el 21'. Por medio, el L'Hospitalet sorprendió con una jugada de estrategia en la que Salinas disparó sin maldad.

Apareció Antoñito, un auténtico demonio entre líneas, y el algecireño protagonizó la jugada polémica de la tarde en el minuto 25. Tras una buena combinación, el algecirista se coló en el área y cayó al césped en un lance que todo el Mirador reclamó al unísono como penalti. De hecho hasta se celebró porque la hinchada entendió en un primer momento que Gargantilla Fernández había decretado la pena máxima. El árbitro, inmaculado salvo la mencionada incógnita, lo tuvo que ver muy claro y amonestó a Antoñito.

A la media hora se intensificó el asedio del Algeciras frente a un rival robusto defensivamente. Antoñito puso a prueba a Aliaga con un zurriagazo desde fuera del área. Ganet lo intentó con un disparo alto. Y el Hospi se arrimó a las tablas y se sacrificó de manera notable mirando el cronómetro que ya avanzaba el descanso con continuas pérdidas de tiempo. El Algeciras hizo todo bien en este tramo a falta del gol.

Risueño, que fue expulsado en el intermedio por demorar la salida de su equipo, según el árbitro, fue el primero en mover ficha con la entrada de Ripoll. EL punta dio alegría a los suyos y remató con peligro nada más comenzar el segundo tiempo. El L'Hospitalet tiene argumentos y lo demostró con una serie de ataques que pusieron en jaque a los albirrojos en una fase del partido en la que resopló. Cristian Gómez dio un susto tras aprovechar una pérdida en el 58' y en el 66' hizo emplearse a Romero. San Romero sacó todo lo que fue dirigido a su portería.

Un posible penalti a Antoñito en el minuto 25 acapara la polémica de un partido jugado de poder a poder

 

Fajardo miró a la banda y comenzó a meter oxígenio. Primero Eric y después Tote resultaron dos bálsamos para un Algeciras que, alentado por el Nuevo Mirador, retomó su rol dominante sin complejos. El primer balón que cogió Tote lo convirtió en un centro que Antonio Sánchez casi manda para dentro en el 74'. Un minuto después Tote levantó al público con una jugada que Antoñito estuvo a punto de enmarcar. Pablo de Castro asomó en un córner y Cerpa remató con todo tras otro escarceo en el área de un rival que volvía a ponerse el mono de sufridor.

El duelo entró en su fase final con un 0-0 que tampoco sabía a malo. Todo lo que no fuera encajar casi que contentaba a ambos, pero lo cierto es que el partido de Algeciras merecía un premio. Y el fútbol, que da y quita a capricho, inclinó la balanza cuando en el minuto 87 Tote hincó los colmillos a Cristian Gómez para arrebatarle el balón que lanzó hacia la puerta de Aliaga con el depredador Antonio Sánchez a las caídas. Para dentro y delirio.

El Algeciras, que tantas veces se le ha hecho eterno un descuento, se le quedó corto. Los de Fajardo se lanzaron a la yugular del Hospi y tuvieron el segundo bocado. Pablo Ganet salió de la cueva en una contra mortal y cedió al pichichi, pero Antonio Sánchez se topó en el mano a mano con un descomunal Aliaga. Una parada de las que pueden decidir una eliminatoria.

El Mirador lo olvidó pronto, como también hizo con el posible penalti sobre Antoñito, porque el Mirador es feliz, muy feliz. El Algeciras ganó la primera batalla de las seis que debe superar si quiere volver a Segunda B. Queda un mundo, un camino por recorrer muy largo, y queda la vuelta en el Municipal de L'Hospitalet con 90 y pico minutos de lucha. Esto sólo ha sido un primer paso corto pero firme, con una determinación convincente y una fe que mueve montañas.

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