Córdoba B - Algeciras CF | La crónica El Algeciras frena en seco (2-1)

  • Los albirrojos se dejan remontar en Córdoba, sufren su primer revés con Fajardo y se alejan a cuatro puntos de la liguilla de ascenso

  • Borja Vicent marca en un primer tiempo casi perfecto, pero el filial noquea en un segundo periodo nefasto 

El algecirista José Carlos pelea el balón con un jugador del Córdoba B. El algecirista José Carlos pelea el balón con un jugador del Córdoba B.

El algecirista José Carlos pelea el balón con un jugador del Córdoba B. / Jordi Vidal

Frenazo en seco a la ilusión. El Algeciras CF se salió solo de la carretera hacia la liguilla en lo más llano. Los albirrojos dejaron escapar un partido muy encarrilado en Córdoba, donde Emilio Fajardo sufrió su primera derrota como técnico algecirista, víctima de ese complejo de Doctor Jeckyll y Mister Hyde que parecía desterrado pero que apareció de nuevo para tirar al traste tres puntos muy valiosos y quién sabe si algo más.

El Algeciras se dejó remontar por el Córdoba B, un gran rival, un filial con muchísimo mérito y más agallas todavía, con unos niños ya hombres que quieren comer de la pelota y luchar por el ascenso a Segunda B. Los de Fajardo pasaron del todo a la nada, de cuajar una primera mitad casi perfecta, con una superioridad plasmada por el gol de Borja Vicent, a ser sometidos y acabar desnortados, sin rumbo ni ideas sobre el rectángulo de juego.

Los albirrojos se dejaron en suelo cordobés la entereza que habían venido armando en las diez jornadas anteriores de 2019. Ese armazón casi inexpugnable se quebró a los cinco minutos del segundo tiempo cuando Chuma encañonó a Romero, que dejó su imbatibilidad en 555 minutos. Al Algeciras le temblaron las piernas, pudo encajar el segundo a renglón seguido en un cabezazo al larguero, pero no tardó mucho el filial en armar una contra diabólica y culminar la volteada por medio de Trabazo. Y ahí murió un cuadro albirrojo incapaz de levantarse de la lona, entre otras cosas porque los cambios no aportaron absolutamente nada.

Cuesta explicar qué le sucedió al Algeciras en Córdoba o quizás no, quizás basta con lo ya expuesto. Fajardo habló de cierta relajación tras el descanso, una sensación inconsciente en unos futbolistas que es verdad que habían sido muy superiores en los primeros 45 minutos, pero quedaba un mundo.

El Algeciras salió casi con el mismo once que vapuleó al Ceuta, con el retoque de Antoñito por Pipo. Fajardo se ciñó al plan que funciona. El duelo arrancó sobre el campo (muy mejorable) de la Ciudad Deportiva del Córdoba CF con más balón para el filial blanquiverde. Los visitantes, que habían pasado la noche en Montilla para poder descansar y evitar un madrugón, comenzaron a tomarle el pulso al choque cuando Iván protagonizó el primer acercamiento en el minuto 8 con un disparo mordido que se fue a córner. Los de Fajardo acosaron desde la esquina sin fortuna.

Una pérdida en la que Juanjo tardó en centrar (sigue el problema con los centros) forzó a Ganet a ver una amarilla que mermó al ecuatoguineano para el resto de la contienda. El Algeciras volvió a intentarlo con otro chuto alto de Iván en el 24’ y vio la luz tras una internada con eslalon de José Carlos por la izquierda, que fue derribado cerca del área en el 29’. Antoñito lanzó la falta, Alberto repelió y Borja Vicent cazó el rechace para adelantar a los algeciristas.

Los de Fajardo, infranqueables atrás, pudieron hacer el segundo pasada la media hora con una oportunidad de Ganet y el Algeciras alcanzó el intermedio con la sensación de que dejaba con vida al Córdoba B, que no se había acercado apenas al marco de Romero.

El panorama cambió por completo a la vuelta del intermedio. Juan Marrero metió a Carracedo para dar más profundidad a su equipo y el extremo se erigió en un incordio absoluto. Suya fue la jugada que originó el tanto del empate, un disparo de Chuma después de que el sistema defensivo algecirista saltase por los aires en el minuto 50.

El filial encerró al Algeciras. Kevin la tuvo por partida doble en un visto y no visto, con un tiro alto y con un cabezazo al larguero, pero no tardó mucho el cántaro en romperse después de un contragolpe fulminante cordobesista que terminó con el gol de Trabazo en el minuto 61.

Fajardo quemó todos sus cartuchos en un banquillo que no dio la talla. Ni Pipo, ni Karim ni Gámiz. O se contagiaron de la pájara o les faltó motivación al verse relegados como suplentes. El caso es que no hubo soluciones.

El Algeciras se perdió en sus intentonas al buscar un juego más directo y se partió en dos. ¿Alguién vio a Antonio Sánchez? No le llegó ni un balón en condiciones ni un centro al área digno.

Los albirrojos no fueron capaces de aprovechar la niñería de Luismi, que vio la roja por dar una patada fea en el 81’, y ocurrió lo que ocurre casi siempre en estas situaciones: el Córdoba B se creció en inferioridad con un despliegue físico bárbaro. Ni una ocasión clara tuvo el Algeciras en el tramo final salvo por una internada de José Carlos en el descuento. El sevillano fue de lo poco salvable en ataque.

La cuarta plaza, que estaba a tiro, queda a cuatro puntos. Los rivales directos no fallaron pero quedan nueve jornadas, 27 puntos. Está prohibido abandonar.

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