Algeciras CF - UB Lebrijana | La crónica (1-0) Que viene, que viene

  • El Algeciras doblega con carácter y fútbol a un rival muy aguerrido y enlaza por fin dos victorias

  • Iván marca de penalti en el 26’ y Pablo Ganet dirige la orquesta del invicto Emilio Fajardo

  • Los albirrojos se acercan a cuatro puntos de la tercera posición de una cabeza más apretada

Zafra, derribado en la acción del penalti que le dio el triunfo al Algeciras. Zafra, derribado en la acción del penalti que le dio el triunfo al Algeciras.

Zafra, derribado en la acción del penalti que le dio el triunfo al Algeciras. / Erasmo Fenoy

Ya se escuchan las pisadas. Es el Algeciras CF en plena escalada hacia los puestos altos, hacia la tierra prometida. Porque así sí llega el Algeciras. Con victorias, una detrás de otra. Da igual si es en el último minuto y con un golpe de fortuna como en Las Cabezas o si lo hace de forma convincente y con un penalti pero con mucho fútbol como ante la Lebrijana. Emilio Fajardo ha conseguido enlazar resultados, números, confianza y estabilidad que se traducen en alegrías cuando ya no vale otra cosa.

El Algeciras tumbó a la correosa Balompédica Lebrijana, al mejor equipo hasta el momento del grupo X de Tercera en 2019. Los albirrojos ganaron de principio a fin, con carácter frente al cuerpo a cuerpo, con balón frente a las patadas y con un Pablo Ganet magistral a la hora de conducir los designios de un equipo que demostró hambre y que por fin se va quitando los complejos.

El descomunal partido como mariscal de campo de Ganet encarna la propuesta de fútbol de un Algeciras que en el Nuevo Mirador tiene que ser dominante como lo fue esta vez y agresivo. Parece que Fajardo se suelta la melena poco a poco. Siguen los tres centrales pero por delante hay un tío que hace maravillas con la pelota y unos metros por encima está Pipo. El técnico se vio privado del delantero Karim durante el calentamiento y recompuso el once con Zafra junto a Eric Samé. El roteño, que falló un gol cantado en la segunda parte, provocó el penalti que el capitán Iván Turrillo ejecutó con maestría en el minuto 26. Se acabaron las historias desde los once metros. Ahora los tira quien los tiene que tirar.

El Algeciras sacó adelante otra batalla decisiva en la gran guerra que se ha convertido el hacerse con una de las cuatro primeras plazas del grupo X. Había que ganar por muchas razones pero sobre todo había que hacerlo con intensidad desde el primer minuto. Y así salió el cuadro del Nuevo Mirador, con descaro, con frescura, con un mensaje nítido sobre quién manda en casa.

Fajardo devolvió a Gallardo al trío de la defensa y apostó por Antoñito como relevo del sancionado Juanjo en el carril derecho. Sobresaliente partido del algecireño, que se mató a correr para arriba y para abajo. Cómo ha crecido este jugador. Pipo regresó a la titularidad –consciente de que no puede recrearse– y Zafra, lo dicho, se coló a última hora por Karim. Y de nuevo quedó un banquillo de lujo con Borja Vicent, Antonio Sánchez, Diego Gámiz, Cerpa...

Los albirrojos dominaron en el tramo inicial, con buenas triangulaciones a la hora de sacar el esférico, pero también es verdad que con poca pegada. Los de Fajardo jugaban demasiado lejos del fortín de la Lebrijana, anulada en ataque pero confortable en su trinchera.

Fue cumplido el minuto 25 cuando Pablo Ganet aprovechó un robo para salir desde campo propio como un cohete y servir a Zafra, que se llevó el cuero a trompicones y fue trabado en el área. El árbitro no dudó e Iván tampoco. El capi cogió la pelota y convirtió el penalti en el 1-0.

La Lebrijana despertó con el golpe y merodeó los dominios de Romero un par de veces, una de ellas con bastante peligro en un saque de esquina. El Algeciras volvió a la carga: la tuvo José Carlos con un disparo que mandó a las nubes y poco después Iván tras recuperar y disparar al cuerpo de Manu. Con Samé cayendo casi siempre a una banda al igual que Zafra, los de casa abrieron el campo lo máximo posible a sabiendas de que faltaba una referencia por el centro, pero con una claridad de ideas notable gracias a la sociedad Ganet-Pipo.

Tras el intermedio el duelo subió de temperatura. Y de qué manera. Como prometió Joaquín Hidalgo, la Lebrijana jugó al límite y muchas veces hasta lo sobrepasó. El colegiado Mateo Sánchez, bastante aseado, perdonó la expulsión a Sosa hasta por dos veces. El Algeciras reclamó penalti sobre José Carlos en una internada en el 54’ y poco después otra pena máxima por manos de un zaguero celeste dentro del área. Las manos parecieron claras desde la Tribuna.

El perdón algecirista llegó en el minuto 61 cuando Zafra no acertó a empujar a la red un centro perfecto de Antoñito desde la derecha. Estaba escrito que tocaba sufrir un poco en la recta final.

Fajardo metió a Borja Vicent por un Iván con palpables molestias físicas y el valenciano dio un plus de fuerza al centro del campo. Fue a todas como un auténtico pánzer en una fase de partido mucho más calentita. Es un futbolista muy necesario para la hora de la verdad. Después entró Gámiz y por último escenificó su regreso a casa el pichichi Antonio Sánchez. Y es que este Algeciras tiene ahora recambios de muchas garantías.

Los albirrojos mantuvieron el control de la situación si bien es verdad que en el último cuarto de hora se notó un poco ese canguele propio del que se juega la vida con un 1-0 y viene de haberlo pasado muy mal no hace tanto. La Lebrijana apenas inquietó a Romero porque, entre otras cosas, el trabajo defensivo rindió a gran altura. En ese momento de incertidumbre es que cuando entró en acción el Nuevo Mirador, con más público en las gradas, con más palmas y con más aliento para dar ese último achuchón hacia la meta de cada domingo.

El Algeciras tiene tiempo si sigue a este ritmo. Los albirrojos aprovecharon los tropiezos del Cádiz B y de la UD Los Barrios, continúan a cuatro puntos de la liguilla pero ahora también están a cuatro de la tercera plaza en un cabeza que se comprime.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios