ULB - Betis B | La crónica (70-59) Triunfo agridulce de la ULB

  • Los albinegros se aferran al liderato y siguen invictos en casa

  • Los de casa pierden al base David Rubio para varias semanas

Cándido Matoso, el mejor sobre la cancha, rodeado de adversarios Cándido Matoso, el mejor sobre la cancha, rodeado de adversarios

Cándido Matoso, el mejor sobre la cancha, rodeado de adversarios / Jorge del Águila

La Unión Linense de Baloncesto (ULB) obtuvo este sábado una victoria agridulce sobre el filial del Betis en un partido que quedó medio orientado en el primer cuarto y que le supone seguir invicta en casa.

Los albinegros no pudieron celebrar que se mantienen en lo más alto de la clasificación del grupo DB de la Conferencia Sur de la Liga EBA porque antes del descanso perdieron por lesión a David Rubio. A falta de la confirmación de los médicos una vez realizadas las pruebas pertinentes, el base parece sufrir un pequeño desgarro en el abductor que podría mantenerle fuera de las pistas entre seis y ocho semanas, lo que supone que salvo sorpresa no podrá volver a competir hasta enero.

La ULB se sobrepuso al habitual efecto del parón liguero y salió centradísima. Muy pronto marcó las diferencias con respecto a un Betis B con mucho más juego que en años precedentes. Los de Vicente González hicieron valer, por encima de cualquier otra faceta, su dominio en el juego interior. No es una casualidad que los albinegros acabasen con 42 puntos en la pintura y el rival, con solo 18.

Espectacular fue la actuación de Cándido Matoso (17 puntos, 21 rebotes para nada menos que 37 de valoración), pero también estuvieron especialmente brillantes en la zona el canterano Álex Valor (11-8 para 14) y David Espadiña (17-5 para 20).

Después del 24-14 del primer cuarto los de casa manejando las ventajas, hasta que poco antes del intermedio cayó lesionado David Rubio. Juanjo Méndez le relevó, echó mano de su saber hacer, se dosificó y condujo al equipo con mucho criterio.

Los albinegros sintieron el golpe moral de ver a su compañero lesionado y se descentraron, de manera que a la vuelta de vestuarios y con algún destello de los de las trece barras el marcador se llegó a acortar hasta los seis puntos.

Hubo llamada al orden por parte de Vicente González y al final del tercer cuarto la renta ya era la definitiva (11 puntos).

En los últimos diez minutos las fuerzas se equilibraron sin que peligrase el triunfo local.

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