Varios terremotos en pocas horas sacuden el estrecho de Gibraltar y Andalucía: el mayor, de 4,3 en Tabernas, se siente en cuatro provincias

Dos seísmos de magnitud 3,3 en el Estrecho y en Cortes de la Frontera preceden al temblor de 4,3 registrado de madrugada en Almería, con réplicas y una intensidad máxima de IV-V, según el Instituto Geográfico Nacional

¿Provocan las lluvias los terremotos en Cádiz y Málaga? La ciencia responde al enjambre sísmico que inquieta al sur

Terremoto registrado a las 23:36 de este domingo, 15 de febrero, de magnitud 3,3 en el estrecho de Gibraltar.
Terremoto registrado a las 23:36 de este domingo, 15 de febrero, de magnitud 3,3 en el estrecho de Gibraltar. / Instituto Geográfico Nacional
G.S.G.

Algeciras, 16 de febrero 2026 - 10:00

La tierra ha vuelto a moverse en el sur peninsular. En apenas unas horas, una sucesión de terremotos se han dejado sentir entre el estrecho de Gibraltar y el sureste andaluz, culminando en la madrugada de este lunes con un seísmo de magnitud 4,3 con epicentro en Tabernas (Almería), percibido en cuatro provincias.

Según los datos oficiales del Instituto Geográfico Nacional (IGN), la secuencia comenzó el domingo 15 de febrero por la tarde con un temblor de magnitud 3,3 a las 16:12, con epicentro en Cortes de la Frontera y una profundidad superficial de 0 kilómetros.

Ya por la noche, a las 23:36, otro terremoto de magnitud 3,3 se registró en el estrecho de Gibraltar, a 69 kilómetros de profundidad.

Ambos movimientos se producen apenas dos días después del seísmo de magnitud 3,8 y sensibilidad IV que sacudió el pasado 13 de febrero la sierra entre Málaga y Cádiz, también con epicentro en Cortes de la Frontera.

El mayor, de 4,3, despierta a Almería

La madrugada de este lunes 16 de febrero ha dado paso al temblor más intenso. A las 00:55 (23:55 UTC), un terremoto de magnitud 4,3 sacudió el sureste peninsular con epicentro al sureste de Tabernas, en la provincia de Almería, y a una profundidad de 0 kilómetros.

El seísmo alcanzó una intensidad máxima de IV-V (ampliamente observado y fuerte) y fue sentido con claridad en la capital almeriense y su área metropolitana, así como en municipios del Valle del Almanzora y el Levante almeriense.

El radio de acción se extendió más allá de la provincia. Vecinos de puntos de Granada, Jaén y Murcia también han notado el temblor.

Tras el evento principal, el IGN ha registrado cerca de una decena de réplicas en el entorno de Tabernas, con magnitudes comprendidas entre 1,5 y 1,9, varias de ellas en los minutos posteriores al terremoto principal.

¿Qué está pasando bajo tierra?

En los últimos días, perfiles especializados como SismoCádiz han apuntado a una posible relación entre la intensa pluviometría registrada en Andalucía y el comportamiento reciente de la sismicidad, en lo que se conoce como hidrosismos.

La hipótesis, que los expertos analizan con prudencia, parte de una idea clave: la lluvia no “crea” un gran terremoto, pero puede influir si existen fallas tectónicas ya sometidas a una presión crítica.

Cuando grandes cantidades de agua se infiltran en el subsuelo, aumentan la presión en los poros de la roca y reducen la fricción que mantiene bloqueadas las fallas. Si estas ya están “al límite”, el agua puede actuar como desencadenante, adelantando la liberación de energía acumulada durante años o siglos.

Es decir, no genera la energía del seísmo —que es tectónica—, pero puede acelerar el momento en que esa energía se libera.

Un precedente histórico en Cádiz

Los especialistas recuerdan un episodio similar en los años sesenta. Tras las intensas lluvias de 1963 en la provincia gaditana se registraron hidrosismos en la Sierra y, meses después, se produjo el terremoto de 1964 frente al litoral de Cádiz, de origen tectónico marino.

La teoría del “disparador” sostiene que la presión de fluidos pudo actuar como factor coadyuvante en una falla que ya estaba sometida a gran tensión en el Golfo de Cádiz y el mar de Alborán.

Más recientemente, en 2010 —otro año especialmente lluvioso— Andalucía vivió un notable repunte de actividad sísmica, con más de 30 terremotos sentidos por la población. Entre ellos destacó el profundo seísmo de magnitud 6,3 registrado el 11 de abril cerca de Albuñuelas (Granada), que apenas se percibió por su gran profundidad, y la serie sísmica del Poniente almeriense en noviembre de ese año.

Más frecuencia, no necesariamente más riesgo

Los expertos insisten en que los años de abundantes lluvias no implican automáticamente terremotos destructivos, pero sí pueden modificar el ritmo y la frecuencia de pequeños y medianos eventos en zonas ya activas, como el sur y sureste peninsular.

El estrecho de Gibraltar, el mar de Alborán y las cordilleras Béticas forman parte de un entorno geológico complejo, donde interactúan placas tectónicas y sistemas de fallas históricamente activos.

Por ahora, no consta que los terremotos registrados desde la tarde del domingo hayan provocado daños personales o materiales. Pero la sucesión de temblores en pocas horas ha vuelto a recordar a los andaluces que, bajo sus pies, la tierra nunca está completamente quieta.

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