¿Provocan las lluvias los terremotos en Cádiz y Málaga? La ciencia responde al enjambre sísmico que inquieta al sur

El IGME-CSIC y el Instituto Geográfico Nacional descartan cualquier relación entre las precipitaciones y los seísmos recientes y llaman a frenar la desinformación

Una cadena de pequeños terremotos sacude de madrugada el Estrecho y reaviva el debate sobre los hidrosismos

Sucesión de pequeños terremotos registrada en los últimos diez días en el sur de Andalucía.
Sucesión de pequeños terremotos registrada en los últimos diez días en el sur de Andalucía. / Instituto Geográfico Nacional
G. Sánchez-Grande

Algeciras, 09 de febrero 2026 - 11:20

La sucesión de pequeños terremotos registrada desde comienzos de febrero al sur de Andalucía ha coincidido con uno de los episodios de lluvias más intensos de los últimos meses. Una combinación que ha disparado la inquietud social y ha alimentado teorías que vinculan ambos fenómenos. Sin embargo, los datos científicos son claros: no existe evidencia que relacione las precipitaciones con la actividad sísmica detectada en Cádiz y Málaga.

Así lo han confirmado investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), que han analizado en detalle el enjambre sísmico iniciado el pasado 3 de febrero en una amplia zona que abarca el sureste de la provincia de Málaga y distintos puntos de Cádiz, incluido el entorno del estrecho de Gibraltar. Se trata de una serie de movimientos de baja magnitud, concentrados en un área de unos 35 kilómetros de diámetro y perceptibles en varias localidades.

Una actividad “normal” en una zona sísmicamente activa

Los geólogos del IGME-CSIC explican que la Red Sísmica Nacional no ha encontrado ningún nexo que permita hablar de hidrosismos, es decir, terremotos provocados por la infiltración de agua tras lluvias intensas. “Hemos realizado múltiples análisis y no hay ninguna evidencia que una las lluvias y los seísmos más allá de que se han producido a la vez en la misma zona”, subrayan.

Los organismos científicos mantienen la monitorización permanente de la zona, analizando cada nuevo seísmo para detectar posibles anomalías en su distribución, profundidad o intensidad. Hasta el momento, no se ha identificado ningún patrón fuera de lo habitual

Los expertos han estudiado variables como la permeabilidad del terreno, la localización de los acuíferos y la distribución espacial de los epicentros, sin hallar coincidencias que respalden una relación causal. Además, recuerdan que se trata de una región tectónicamente activa, donde ya se registraron enjambres similares en 2018, 2020 y en décadas anteriores.

Terremotos sentidos, pero sin riesgo

El Instituto Geográfico Nacional ha informado en los últimos días de varios temblores sentidos por la población, como el registrado en Gaucín (Málaga), de magnitud 2,8, precedido por otro de 3,0 el sábado. También se han detectado seísmos en municipios del entorno del Estrecho como Algeciras, La Línea de la Concepción o San Roque.

Aunque algunos de estos movimientos han sido perceptibles, los especialistas recuerdan que los terremotos comienzan a considerarse potencialmente dañinos a partir de magnitudes iguales o superiores a 5,0. Los registrados estos días, todos por debajo de 4,0, suelen percibirse como vibraciones leves y no causan daños estructurales.

Coincidencia temporal y sensación de inseguridad

El IGME-CSIC reconoce que la coincidencia entre las lluvias torrenciales, las inundaciones y los seísmos incrementa la sensación de alarma social. “La población está en modo alerta y eso hace que cualquier movimiento se perciba con mayor intensidad”, explica. No obstante, insiste en que no hay anomalías ni indicios de riesgo añadido.

En la misma línea se han pronunciado el servicio de emergencias 112 Andalucía y responsables de la Junta, que han pedido a la ciudadanía informarse únicamente a través de canales oficiales y no dar credibilidad a mensajes alarmistas difundidos en redes sociales.

¿De dónde surge la teoría que relaciona lluvias y terremotos?

Pese al consenso científico, en redes sociales han cobrado fuerza interpretaciones que apuntan a una supuesta “crisis hidrosísmica”, especialmente en zonas kársticas como Grazalema o la Serranía de Ronda. Estas teorías sostienen que la acumulación masiva de agua en el subsuelo podría aumentar la presión intersticial, reducir la fricción en fallas preexistentes y acelerar la liberación de tensiones tectónicas.

Desde un punto de vista teórico, los científicos reconocen que el agua puede influir en ciertos procesos geológicos, como deslizamientos de ladera, desprendimientos o colapsos kársticos, especialmente tras lluvias muy intensas. También existen ejemplos muy concretos, como grandes embalses artificiales, donde el peso del agua ha llegado a inducir sismicidad.

Sin embargo, los expertos subrayan que estos escenarios no son extrapolables automáticamente a fenómenos naturales como las lluvias recientes en Andalucía. “Las precipitaciones no crean energía tectónica ni generan nuevas fallas. En este caso, no hay indicios de que estén modificando el campo de esfuerzos de la corteza de forma significativa”, insisten desde el IGME-CSIC.

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