Campo de Gibraltar

Muere María Mateo, una de las últimas matronas de la Guardia Civil

  • Sevillana de nacimiento, desde 1982 trabajó en los puertos de Tarifa y Algeciras hasta su jubilación en 2015

María Mateo recibe un ramo de flores del coronel Jesús Núñez en el homenaje que recibió en 2017. María Mateo recibe un ramo de flores del coronel Jesús Núñez en el homenaje que recibió en 2017.

María Mateo recibe un ramo de flores del coronel Jesús Núñez en el homenaje que recibió en 2017. / E. S.

María Mateo Jiménez, quien fuera una de las últimas matronas de la Guardia Civil, ha fallecido este lunes en Algeciras a los 74 años de edad tras una dura y difícil enfermedad. En mayo de de 2017, con motivo de los actos del aniversario de la Fundación de la Guardia Civil, la Comandancia de Algeciras le rindió un homenaje en representación de todas las matronas.

Las matronas eran las encargadas de reconocer a personas de su mismo sexo -lo que popularmente se conoce como cachear- en las aduanas de los puertos, aeropuertos y zonas fronterizas de toda España para localizar todas aquellas mercancías ilegales que pudieran llevar consigo. Hasta 1987, para poder acceder al cuerpo de matronas de la Guardia Civil era condición indispensable ser viuda o huérfana de guardia civil. Este fue el caso de María Mateo, sevillana, huérfana de la Guardia Civil y nacida en 1945.

En una entrevista publicada por Europa Sur el 9 de abril de 2017 junto a otras dos matronas, María Meto explicaba que poco después de la muerte de su padre, en agosto de 1976, una matrona del aeropuerto de Sevilla la animó a que echara la solicitud para el acceso al cuerpo de matronas. Las posibilidades de acceder a las plazas de matronas eran muy reducidas y María esperó cuatro largos años hasta que por fin la llamaron. "Me hicieron un examen de cultura general en la sede de la Comandancia, que por aquel entonces estaba en la Plaza de España, lo aprobé y en el año 1981 ingresé y me dieron mi primer destino: la Junquera", contaba María.

Pero allí solo estuvo año y medio. Su siguiente parada fue Tarifa. "Cuando llegué al puerto de Tarifa me dije: ¿dónde me he metido? Y luego me destinaron al Puerto de Algeciras", cuenta. Allí pasó 11 años hasta que con la desaparición de la figura de las matronas regresó a Tarifa, donde trabajó con la Guardia Civil hasta que se jubiló en el año 2015.

"Recuerdo a muchas mujeres a las que tuve que cachear. A una de Madrid que iba con un niño pequeño y dos kilos de hachís adosados al cuerpo. Otra, con dos niños de 6 y 8 años, y cuatro kilos de droga. Una vez llegó una con 1 kilo y 200 gramos en la vagina y 8 kilos adosados. La mayoría de las veces intentaban pasar la droga por necesidad. Te dabas cuenta muy rápido y daba mucha pena porque la situación era muy incómoda y violenta, sobre todo cuando hay niños, porque luego tienen que hacerse cargo de ellos otras administraciones. Aún así, nunca me he encontrado con situaciones difíciles. Yo las traté siempre con mucha educación y ellas también", comentaba María, a quien, pese al sabor amargo de su trabajo, le reconforta la sensación "de haber quitado mucha droga".

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