UN CAFÉ CON PAULA

Mensajes contradictorios de nuestra comunicación

  • Es imposible no comunicar y, de hecho, la mayor parte de lo que expresamos se hace de forma no verbal

La comunicación no verbal es muy importante en lo que expresamos La comunicación no verbal es muy importante en lo que expresamos

La comunicación no verbal es muy importante en lo que expresamos / E.S.

Es imposible no comunicar. Uno de los grandes axiomas de la comunicación humana y base principal en la forma de entender la terapia a nivel familiar. Todo comportamiento es una forma de comunicarnos, no existe la no comunicación.

Partiendo de esta premisa, el silencio habla, los gestos hablan, nuestra cara habla. De hecho, son mucho más impactantes nuestras acciones que nuestras palabras. Como dice el viejo refrán “las palabras se las lleva el viento”.

La comunicación verbal, es aquello que decimos, el contenido de nuestro mensaje. Y la comunicación no verbal lo que dicen nuestro cuerpo, gestos y expresiones faciales. Por su parte la comunicación paraverbal son los ritmos, tonos, silencios, enlaces entre frases… nos dan información muy valiosa de si alguien nos está escuchando, su interés, su estado de ánimo, si la conversación es amable, si no lo es… Según estudios el poder de comunicación no verbal es de un 70%, mientras que la paraverbal es de un 20% y la verbal queda en un 10%. Esto quiere decir que nos preocupamos mucho por lo que decimos, pero realmente deberíamos preocuparnos más por lo que hacemos.

En muchas ocasiones la comunicación se vuelve paradójica. Es decir, contradictoria. Decimos una cosa, pero en realidad pensamos o sentimos la contraria. Un ejemplo sería:

-Mamá voy a jugar a la calle con los amigos.

-Haz lo que quieras…

Si nos ceñimos al contenido del mensaje verbal, se observa que puede ir. Sin embargo, el alargar la frase, el tono, los gestos o expresión de la cara de la madre, la doble intención… son mensajes paraverbales y no verbales que hacen al niño tener que aprender a interpretar qué quiere realmente su madre. Entrando en un conflicto emocional. Si este tipo de comunicación se repite con asiduidad el niño tenderá a estar hipervigilante para poder interpretar siempre lo que los adultos requieren de él, esto supone una gran ansiedad y muchas dudas sobre qué es lo que los demás esperan de mí.

Otra forma de contradicción es esa de haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga. También infravalorando la importancia de nuestros actos. Por ejemplo:

-Niño cállate, no se grita. (gritando)

-Cómo le pegues a tu hermano te voy a dar una torta.

En este caso damos un paso más, sin ni siquiera tener en cuenta el poder de las neuronas espejo (aquellas a las que hace tres semanas dediqué un artículo), es mucho más importante lo que yo haga y cómo lo hago que el contenido de mi mensaje. Si decimos gritando que no grites, el niño no sabe a qué atenerse, sus neuronas espejo imitarán lo que ven, gritar, pero sentirán de nuevo mucha ansiedad por no poder cumplir nuestras expectativas.

Esta forma de comunicarnos en la que erróneamente damos importancia al contenido de nuestro mensaje, tiene muy poca eficacia, sólo un 10% de todo lo que podemos hacer por comunicarnos con el otro. El gasto de energía a la hora de relacionarnos es inmenso, como emisores no conseguimos aquello que queremos del otro, sentimos impotencia por ello y frustración y como receptores la ansiedad y angustia que nos crea también produce un gran desgaste enérgico. Este problema relacional con los niños, se da con mucha frecuencia y tiene grandes consecuencias en una baja autoestima e inseguridad. Sin embargo, es algo común en relaciones también adultas y entre parejas. De hecho, la mayoría de relaciones de pareja se deterioran a raíz de una comunicación pobre y paradójica, en la que no expresamos verdaderamente lo que queremos, sentimos y necesitamos del otro, esperando a que pueda adivinarlo.

Es muy útil aprender estrategias de comunicación, técnicas específicas para desenvolvernos. Sin embargo, lo más importante es aprender a mostrarnos sin miedo y sin dobleces. Ser capaces de expresar mis necesidades y entender que no es obligación del otro cubrirlas. Esto también se adapta a los niños. El proceso a nivel comunicacional en terapia es productivo, adaptado a cada relación y requiere su tiempo, pero si quieres empezar a practicar prueba a observar esos mensajes contradictorios que tú mismo lanzas, intentando ser más congruente en ellos.

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