Un café con Paula

¿Qué es una relación tóxica?

  • Para estar inmersos en una, el sufrimiento debe ser continuado y la dinámica relacional de la pareja debe ser cíclica

En las relaciones tóxicas los patrones son cíclicos En las relaciones tóxicas los patrones son cíclicos

En las relaciones tóxicas los patrones son cíclicos / E.S.

Seguro que has oído hablar de relaciones tóxicas. Pero, ¿qué son realmente? Es un término que se ha puesto muy de moda y se ha convertido en un gran recurso cotidiano cuando hablamos de relaciones, ya sean de pareja o no. ¿Sabemos usarlo?

Normalmente, es utilizado para hablar de relaciones en las que existe sufrimiento emocional, ya sea de un miembro o de ambos. Aunque es cierto que para que se dé una relación tóxica existen ciertos aspectos a tener en cuenta.

En primer lugar, ese sufrimiento ha de ser continuado y parte de la dinámica relacional de la pareja, es decir, la forma de relacionarse la pareja es cíclica, recurriendo siempre en los mismos patrones.

Por otra parte, es cierto que las relaciones perfectas no existen, las personas tienen diferencias de opinión y eso nos lleva a ponerlas sobre la mesa, sin embargo, la forma de expresarlas y encontrar el momento para hacerlo, es primordial para entendernos y llegar a acuerdos sin sufrir. En una relación tóxica no se respeta la capacidad de elección del otro y se suelen expresar las necesidades que tenemos desde la crítica y la comunicación agresiva, sin estar atentos a la necesidad del otro, o sin respetar sus tiempos de regulación, algo muy importante si queremos que las emociones negativas no dominen la conversación.

Cuando hablamos de relaciones de pareja, inevitable e indirectamente hablamos de la relación que tuvimos con nuestros padres. En otros artículos ya hemos hablado del apego que generamos con los progenitores, y de cómo influía en nuestras relaciones adultas. El apego no es más que la forma en la que aprendemos a relacionarnos con los demás, si esta forma de relación es segura, sabremos poner límites, nos valoraremos a nosotros mismos, respetaremos las opiniones y sentimientos del otro, sus tiempos y necesidades y tendremos capacidad de reparación del daño.

El ser humano no es perfecto, todos cometemos errores y podemos llegar a dañar al otro, y para que la relación se base en la seguridad es necesario tener la capacidad de repararlo. Esto va más allá de pedir disculpas, significa entender al otro, dedicar tiempo y un espacio para sanar la herida que causamos, no sólo desde las palabras, también desde los actos. Para reparar el daño es necesario entender que nuestros actos hacen daño, querer mejorar y esforzarse en no repetir esos patrones disruptivos de la relación.

En muchas ocasiones, a pesar de pedir disculpas y querer cambiar, nos es muy difícil entrando en ese bucle tóxico y dañino y es en ese momento cuando podemos empezar a hablar de relaciones tóxicas. Pero, ¿cuál es el origen de esto? ¿Tiene solución?

Tal como decíamos antes, el origen de estas relaciones complejas y dañinas es el apego inseguro. Aprendemos a relacionarnos desde el miedo a perder al otro, el miedo a la soledad o el miedo a que el otro nos dañe. Cuando nos movemos desde el miedo, se activan nuestros instintos, nuestra parte más emocional, nos volvemos más egoístas y nos bloqueamos, impidiendo así resolver problemas o promover un cambio. Sin embargo, cuando nos movemos desde el amor, todo fluye, es libertad y satisfacción.

Ese miedo, del que la mayoría de veces no somos conscientes, produce patrones de parejas enredadas, dependientes, con escaladas de violencia entre ambos… El consejo más aplicado por parte de la sociedad a estos casos es dejar a la pareja, pero en la práctica nos encontramos con mucha dificultad para salir de ese bucle dañino y en la mayoría de ocasiones se vuelve a caer en los mismos patrones con la siguiente pareja que escogemos.

Por eso es tan importante saber que nuestras elecciones dependen de nuestro aprendizaje vital. Poder realizar un proceso personal de psicoterapia ayuda a sanar las heridas emocionales, y a cambiar nuestros patrones de relación, tanto si queremos trabajarlo en pareja como si queremos hacerlo de forma individual. Existen diferentes maneras de relacionarse de forma tóxica, lo que quiere decir que es importante estudiar bien la situación para saber si podemos ayudar a resolver el nudo que se ha formado en la relación trabajando en terapia de pareja o si por el contrario es mejor ayudar a disolver la pareja, y que ambas partes realicen una terapia individual para sanar su interior y así sus próximas relaciones.

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