Real Balompédica Linense - CD Badajoz | La crónica Cuando no quiere entrar... (1-1)

  • La Balompédica firma tablas después de desaprovechar media docena de ocasiones para marcar 

  • El Badajoz se adelanta en el marcador, pero se queda con diez en el 64’ y desde ese momento se atrinchera

El albinegro Juampe se lamenta tras marrar una ocasión. El albinegro Juampe se lamenta tras marrar una ocasión.

El albinegro Juampe se lamenta tras marrar una ocasión. / Erasmo Fenoy

La Balona lo hizo todo para derrotar al Badajoz. Bueno casi. Todo menos lo que acaba por separar el éxito de los premios menores: marcar. El conjunto de La Línea recuperó parte de sus sensaciones y mereció hacerse con el triunfo en un partido trascendente al que acudió mucho menos público de lo que la clasificación de los locales merece. El fútbol acaba por ejercer su particular justicia y si hace dos semanas la Balompédica derrotó al Sanluqueño prácticamente con su único disparo a puerta, esta vez con media docena no fue capaz de sentenciar a un rival directo en la pelea por la Copa.

Los linenses pagaron con unas tablas su defecto más marcado, la falta de gol. Y el Badajoz sacó petroleo de un partido que jugó con uno menos desde el 57 por una imprudencia temeraria de su central Mario Gómez, que se fue al centro del campo a pegarle una patada a Buba que se escuchó en medio estadio. Casi seguro que la intención del zaguero no era protagonizar una entrada de ese tipo. Tan cierto como que la roja que le mostró el colegiado era indiscutible. Es lo que tiene ir al límite.

Durante el primer periodo la Balona salió con buen talante. Era un partido entre dos calcos de equipo, dos escuadras que se sienten más cómodas cuando no tienen el cuero. Por eso había tantísimas imprecisiones en los pases. Por parte de unos y de otros.

No es que fuera un asedio continuo, pero hubo ocasiones. En el cinco un córner ensayado que acabó con remate de Pierre obligó a Kike Royo a emplearse a fondo. En el 12’ David Martín replicó con espectacular lanzamiento que pegó en el larguero de Javi Montoya.

Después de eso el Badajoz se hizo fuerte y la Balona no encontraba la vía de agua. Los de casa completaron dos escaramuzas, ambas iniciadas en el costado de un Pierre que otra vez está a más y las dos acabadas con remates de Buba. La primera (18’) de cabeza y la segunda, cuando quiso golpear a botepronto y se le marchó alto. Se ve que el mensaje del míster pidiendo clemencia con el nueve caló, porque cada acción de Bakari encontraba cariñosas palmas de apoyo por parte de los aficionados.

El último latigazo del primer periodo fue para los extremeños. Javi Montoya supo poner certera réplica a Candelas.

Lo peor de la Balona vino en el primer cuarto de hora de la segunda mitad. Los de casa perdieron intensidad, concentración o un poco de todo y lo pagaron. En el 49’ vieron como el balón se paseaba por su área sin encontrar rematador. Y en el 57 David Martín –de largo el mejor de los suyos– aprovechó una indecisión atrás para levantar el balón con sutileza y hacer el 0-1.

Parecía que el Badajoz había llevado el partido donde quería. Pero primero Roger dio entrada a Juampe –que tiene el poder de cambiar la realidad– y siete minutos después del gol Mario Gómez se llevó por delante el tobillo de Buba, maltrecho desde un día antes, y dejó a su equipo con diez.

A partir de ahí y más aún con la entrada de Ahmed y Gastón (68’) la contienda se convirtió en un frontón. El rival defendía con tres centrales después de sacrificar al exbalono Francis Ferrón, abucheado desde la grada.

Gato se convirtió en un estilete y daba la sensación de que la remontada iba a llegar sí o sí. En el 73’ Gastón se quedó como colgado en el aire tras un centro del granadino, pero remató fuera entre un grito de desolación de sus hinchas.

Tres después llegó el empate. Juampe mandó dentro del área y Pirulo se sacó de la chistera un remate imposible de espuela. Kike Royo se comió literalmente el balón y siete partidos después volvió a ver su portería profanada.

En el cuarto de hora final solo sucedían dos cosas. La Balona atacaba y el Badajoz buscaba recursos para perder tiempo. Ni una vez pasó de la línea de medio campo el conjunto visitante, que se burló del árbitro en un cambio que duró más que una mili... para al final no producirse.

En el 88’ Gato ganó la línea de fondo y centro atrás. A Pirulo le llegó un poco larga, pero Gastón casi ni remató, en un semifallo que al primero que desesperó fue a sí mismo.

La Balona –que por cierto dejó la impronta de estar recuperando el tono físico– no se rindió nunca. Y en el 94 quedó patente que, sencillamente, era uno de esos partidos en los que el balón se niega a entrar. Sergio Rodríguez remató a la cara interna del larguero un balón que cualquiera sabe si no pasó la línea de meta. Después llegó Ahmed y Kike Royo atrapó su disparo sobre la cal.

No hubo tiempo para más. La Balona cosechó un empate de esos que no merece reproches, se mantiene en la sexta plaza, sigue en la pelea por la Copa pero se aleja ya diez puntos de la zona de liguilla. ¡Ay si hubiese gol!

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