Real Balompédica Linense El directivo Joaquín Jiménez deja la Balona "porque ya no es una familia"

  • El delegado abandona el cargo de manera precipitada después de más de 20 años

  • "Siempre tuve buena relación con el míster, pero hay cosas que no me parecen bien", dice

Joaquín Jiménez, en la pista de atletismo, durante el Balona-Melilla Joaquín Jiménez, en la pista de atletismo, durante el Balona-Melilla

Joaquín Jiménez, en la pista de atletismo, durante el Balona-Melilla / Rafael Cerpa

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Joaquín Jiménez abandona la directiva de la Real Balompédica Linense. Después de más de dos décadas ejerciendo las funciones de delegado del primer equipo explica que toma la decisión porque no siente integrado “en un club que ya no es familiar como antes” y que a pesar de que solo restan cinco jornadas para la finalización de la presente temporada entiende que su lugar ya no está en la entidad.

El divorcio entre la Balona y Joaquín Jiménez ya es definitivo. El dirigente balono, con más de dos décadas a sus espaldas en el desempeño de sus funciones, asegura que nunca se puede hablar de adiós definitivo. “Éste es mi equipo y si algún día me necesita, me tendrá como me ha tenido siempre”, subraya.

La precipitada decisión de Joaquín Jiménez tiene su origen en las discrepancias con el entrenador, Jordi Roger, sobre la forma de organizar la expedición al duelo de Marbella del pasado sábado, al que ya no concurrió, como explicó este periódico en su edición digital el pasado viernes. Jiménez se oponía a que parte de cuerpo técnico y algún futbolista viajasen al margen de la expedición. El entrenador, quien por cierto habló en unos términos muy elogiosos de Jiménez, sostiene que solo le recriminó por un error en la contabilización de las tarjetas de Gastón Cellerino y que no hubo “nada más”.

“Yo tenía pensado dejarlo a final de temporada porque estaba cansado después de tanto tiempo, pero por los acontecimientos de los últimos días entiendo que ya no es mi sitio”, explica Jiménez. “Mi familia también me dice que no merece la pena que siga pasando esos malos ratos y he decidido adelantar mi decisión”.

Preguntado por esas diferencias surgidas la pasada semana entre él y Jordi Roger, respondió: “Lo pasado, pasado está. Yo siempre tuve una buena relación con el míster, aunque como es obvio hay cosas en las que no estábamos de acuerdo y hay cosas que no me parecen bien tratándose de la Balona. No hay que darle más vueltas”.

“No tengo nada malo que decir de él, solo que espero que logre los mayores objetivos con la Balona, porque serán los de mi equipo y seré el primero en celebrarlos”, recalcó.

Joaquín Jiménez, quien recuerda que durante su etapa en el club vivió “momentos muy difíciles” prefiere quedarse con los buenos recuerdos. “Cualquiera de los ascensos, pero muy especialmente el de Miranda, por todo lo que vivimos allí y la eliminatoria con el Athletic”, son los que primero se le vienen a la cabeza.

El ya exdelegado subraya que en estas dos décadas tuvo la oportunidad de conocer “a personas magníficas” y lamenta que, al menos hasta bien avanzada la tarde, el presidente, Raffaele Pandalone, no le hubiese realizado “siquiera una llamada”.

“Me telefoneó Mario Galán [el director general de la Balompédica] para pedirme que recapacitara y le estoy agradecido, pero después de tanto tiempo en el club entiendo que, llevase o no razón, merecía que el presidente hubiese hablado personalmente conmigo”, recalca. “De todas formas me reconforta que desde que apareció la noticia en vuestro periódico me han llamado David Rico, Chichi, Juan Mari, Alfredo Gallardo... y todos para darme ánimos y expresarme su respaldo”.

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