Monteagudo: "Lo que a mí me gustaría es que ascendiesen Balona y UCAM"

Real Balompédica Linense

"La Balona pagó con el descenso no darle una vuelta a la plantilla en enero"

"Tengo un montón de cariño a La Línea y donde voy hablo bien de la ciudad"

"Vivo al día y el domingo el objetivo es es asegurar la permanencia... y ya veremos luego"

Monteagudo: "Este proyecto de supervivencia no tiene nada que ver con el que se me vendió"

El exbalono Alberto Monteagudo, nuevo entrenador del UCAM

Alberto Monteagudo, entrenador del UCAM Murcia
Alberto Monteagudo, entrenador del UCAM Murcia / Ucam Murcia
Rubén Almagro

04 de abril 2024 - 19:03

Alberto (Jiménez) Monteagudo se reencuentra este domingo (17:00) con la Real Balompédica Linense, a la que dirigió en el tramo final de la 2021-22, alcanzando la permanencia en Primera RFEF en la última jornada al derrotar al Andorra, y en el inicial de la 2022-23, en la que fue relevado de sus funciones tras la octava jornada en beneficio de Rafa Escobar. Lejos de la polvareda que levantaron unas declaraciones suyas a Europa Sur justo el día de su marcha, el míster manchego se muestra especialmente conciliador, hasta el punto de afirmar que su deseo para esta temporada es que ascendiesen su actual equipo, el UCAM Murcia, y el de La Línea, ciudad para la que no se le acaban los elogios. Otra cosa es que, con la mano en el corazón, parece que las cuentas no le salen.

-Casi se podría decir que retomamos la conversión donde la dejamos en octubre de 2022, cuando fue usted destituido. Dijo entonces aquello de que el proyecto no tenía nada que ver con lo que le habían vendido en verano. Algunos le criticaron duramente por aquella afirmación. La realidad es que aquella Balona descendió a Segunda RFEF.

-Era un momento difícil. Yo entendía que podía salvar al equipo, aunque para eso en Navidad habría que haber firmado algo arriba, porque teníamos deficiencias ahí. En verano habíamos hablado de fichar gente para esos puestos que por una u otra causa no pudimos firmarla y el equipo carecía del poderío del punta. No tuvimos a nadie que compitiese ahí. De hecho empezamos bien la temporada, pero hubo partidos que nos faltó rematarlos y acabamos perdiendo. Un poco lo que hice aquel día fue dejar patente mi sentir, porque me destituían cuando yo entendía que el equipo no estaba muerto para nada. Por eso dije lo que dije, pero en ningún momento quería que la gente se enfadase como de hecho sucedió y que me echasen en cara que lo decía cuando me iba. Yo lo dije con naturalidad. De hecho le tengo un montón de cariño a La Línea, a los que rodean al club, a la afición... me parece un sitio donde quieren mucho a su equipo y eso es digno de resaltar.

-¿Y le sorprendió que la Balona que usted había ayudado a construir acabase descendiendo?

-Yo sabía que había que darle una vuelta de tuerca a la plantilla. Se lo dije a Raffaele Pandalone [entonces presidente y accionistas mayoritario]. Para mí fue un error que me echasen tan pronto, pero lo que estaba claro es que había que firmar algo porque si no estaba condenado a sufrir. No era casualidad que nos costase tanto hacer gol. Ya la temporada anterior yo estuve catorce partidos y vivimos un montón de los goles de Fran Morante, de Jesús Muñoz y de la gente de segunda línea. Eso al final se paga. Y la Balona lo pagó con el descenso.

-Pasamos página a lo que ya es historia. Cuando usted se hace cargo del UCAM a mediados de febrero como relevo de Raúl Guillén, su equipo estaba en una situación delicada. Ahora, después de enlazar dos victorias, se vuelve a leer en los medios que puede pelear por el ascenso.

-Yo llevo mucho tiempo viviendo al día. Basta recordar que vivimos con euforia la salvación de la Balona [en mayo de 2022, tras derrotar al Andorra en La Línea] y ocho jornadas después me fui para mi casa. Aquí la gente muy en silencio puede pensar en ir para arriba y yo, muy en silencio también, pienso en salvar la categoría el domingo, en tener 42 puntos y ya no mirar para abajo. Y a partir de ahí ver dónde podemos llegar. Es que el domingo pasado de haber perdido hubiésemos mirado abajo, y al ganar todo cambia. Es una liga de 18 equipos y pasan en un partido de todo a nada. Lo mismo le sucede a la Balona, que ganó al final. Si no lo hace, se le complica la vida y ahora pues también está haciendo cuentas. Esos cambios han sido todo el año así y cada vez que uno piensa si ganamos este nos metemos... nunca sale bien. Yo lo que intento inculcar esta semana es que jugamos con la Balona, que jugamos en casa, que es donde somos poderosos. Y que vamos a trabajar para ganar.

-Si hubiese estado en su mano, ¿hubiese preferido jugar este duelo de cruces de camino con otro equipo que no fuese la Balona?

-A mí lo que me hubiese gustado es que ascendiesen a Primera RFEF la Balona y el UCAM. Es que yo estuve muy a gusto en La Línea. Me acuerdo de Pepe El Masa, de Ismael Chico, del propio Raffaele Pandalone, de Carlos Guerra, de los fisios.... Tengo muy buena relación con toda la gente del club. El final de la temporada anterior, cuando logramos la permanencia, fue una vivencia tremenda. Es que le tengo un montón de cariño a la Balona y a La Línea. Donde voy hablo bien de La Línea. Cuando me dicen lo del asunto de la droga hasta me enfado. Porque no es verdad. La Línea tiene cosas preciosas ¿Este partido? Es muy importante para los dos y a mí me ayudaría a acabar la temporada bien. Llevo siete partidos y un poco lo que me pasó en La Línea en la segunda temporada, que igual podíamos haber ganado un par de ellos más. Dicho eso, quiero lo mejor para la Balona después de este partido.

-¿Cómo es esa Balona vista desde el vestuario rival?

-Un equipo complicado. Una plantilla hecha para poder subir, que no han tenido una temporada fácil, que han cambiado de entrenador y que ahora el nuevo [en referencia a Antonio Fernández Rivadulla] está intentando que se hagan las cosas a su manera. La Balona cuenta con futbolistas importantes, que igual no han estado lo bien que deberían estar. Pero vaya que es un equipo para tenerlo muy en cuenta. Lo vi en Sevilla y tiene una contra muy rápida. Cuentan con Carbià, con Aridane que viene de hacer un hat-trick, a Pitu que es rápido, a Morcillo y Diego Jiménez, que yo los tuve, como también a Cera y Monteverde. Además está João Pedro, que estuvo conmigo allí y que es determinante cuando entra en juego. Me parece un equipo que por circunstancias no ha estado al nivel que debería, pero que es muy peligroso y que le puede ganar a cualquiera. En esta categoría el Sevilla Atlético visita al Mar Menor y no gana, porque es una liga difícil, la gente aprieta y tampoco hay jugadores tan determinantes como para que ganen partidos por sí solos.

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