Real Balompédica Linense Rubén Cuesta, un balono que pone fin a "un largo camino"

  • El centrocampista cordobés cuelga las botas a sus 37 años

  • El futbolista se acuerda del equipo de La Línea en su despedida

Rubén Cuesta, con el último trofeo que conquistó, la Copa Simón Bolívar Rubén Cuesta, con el último trofeo que conquistó, la Copa Simón Bolívar

Rubén Cuesta, con el último trofeo que conquistó, la Copa Simón Bolívar / E.S.

Un balono confeso, el cordobés Rubén Cuesta, ha decidido colgar las botas. A sus 37 años, después de diecinueve haciendo lo que más le gusta –conducir el balón– y de haber logrado el ascenso de categoría en sus dos últimas aventuras, Atlético Sanluqueño y Always Ready boliviano [con el que también ganó la Copa Simón Bolívar], anunciaba esta semana a través de sus redes sociales que ponía fin a “un largo camino”. Fiel a su estilo, el mediapunta se marcha del fútbol de competición dando las gracias a todos los que en algún momento formaron parte de su trayectoria y en la misma no olvida a la Real Balompédica Linense, de la que se fue en 2013 pero que, por algún motivo intangible, se quedó para siempre enredada en sus sentimientos.

Decido retirarme del fútbol profesional después de 19 años increíbles”, explicaba con sencillez. “Quiero dar las gracias al Séneca C.F. por iniciarme en este camino tan largo, al Córdoba, al Écija, al Atlético de Madrid, al Zamora, el Guadalajara, el Lucena, la Real Balompédica Linense, el Universitario de Sucre (Bolivia), Oriente Petrolero (Bolivia), Jumilla, Real Potosí (Bolivia), Atlético Sanluqueño y a mi último equipo Always Ready (Bolivia)”, agregó.

“A todos y cada uno de los presidentes, secretarios técnicos, entrenadores, preparadores físicos, médicos, utilleros y a cada uno de los compañeros que me encontré en esté camino tan lago, bonito y difícil a la vez les doy las gracias; y al fútbol por todo lo que me dio!!!!!”, abundaba, para finalizar con un “saludo a todos”.

Rubén Cuesta dio el salto a Bolivia, donde alcanzó sus mayores éxitos, precisamente desde la Balona. Aquel verano, en el que renunció a una oferta de renovación, se barajó que Antonio Bello (hoy jugador del Xerez DFC) le acompañaría en aquella aventura en el Universitario de Sucre al que llegó de la mano de Mariano Mansilla, pero lo del jerezano no llegó a cristalizar.

Dejo la Balona en buenas manos” dijo aquel ya lejano día de junio de 2013 en el que explicaba en este periódico los motivos que le llevaban a marcharse al balompié andino, donde tuvo ocasión de jugar las competiciones más importantes, la Copa Sudamericana y la Libertadores, marcando en ambas.

Su forma de jugar, preñada de calidad y su personalidad, le valieron para ganarse el apodo del Patrón del campo, por el que los periodistas bolivianos se referían a él casi como si fuese su verdadero nombre.

Hijo del mítico jugador de Córdoba y Español Manolín Cuesta, Rubén pone fin a una intachable trayectoria. Lo que no hará nunca será separarse del fútbol. Ni él quiere ni el balompié se lo permitiría.

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