Real Balompédica Linense

La Balona vuelve al lugar de los hechos

  • Los albinegros regresan este domingo a la Nueva Condomina, el escenario de su última salvación

  • Dos goles de Stoichkov en su despedida evitaron el descenso de los de Sánchez de la Nieta

Los exalbinegros José Ramón, Stoichkov y Olmo festejan el triunfo y la permanencia. Los exalbinegros José Ramón, Stoichkov y Olmo festejan el triunfo y la permanencia.

Los exalbinegros José Ramón, Stoichkov y Olmo festejan el triunfo y la permanencia. / Pepe Valero / La verdad

La Real Balompédica Linense está de vuelta en la Nueva Condomina, el mismo escenario con el que se citó hace casi diez meses, después de certificar la permanencia en Segunda división B con un histórico triunfo sobre el Real Murcia (0-2). Los albinegros aterrizan esta vez con otras miras a la de aquella jornada –no apta para cardíacos– y con un proyecto totalmente remozado que les permite afrontar esta nueva visita con la certeza de que el coliseo murcianista no es terreno vedado. Los linenses buscan una nueva sorpresa que les destaque en la sexta plaza, pensando sobre todo en postularse como candidatos a disputar la próxima edición la Copa.

La Balompédica está de regreso a la Nueva Condomina. Casi un año ha pasado desde la última vez que los albinegros, con una plantilla muy diferente, pisaron el césped murcianista. Los de Roger concurren a un escenario de evidente grato recuerdo para todos los balonos con 42 puntos, seis menos con los que terminaron la última temporada. 

Esa última victoria en el coliseo pimentonero, que supuso el punto de partida y se convirtió en la piedra angular del proyecto actual de Rafael Pandalone al frente de la entidad, trae a la memoria un recuerdo inconfundible de felicidad para los del Municipal.

La Balona, encomendada a Pedro Sánchez de la Nieta y con la calculadora en el bolsillo, se jugaba el cuello en la Nueva Condomina el 14 de mayo de 2018. Los albinegros precisaban un triunfo en la última jornada del campeonato que garantizase la permanencia en la categoría, de lo contrario tendrían que esperar resultados para saber cuál sería su futuro. La Balompédica llegaba a tierras murcianas tras doce jornadas sin ganar, que habían dilapidado las opciones de pelear por las cuatro primera plazas en tan sólo mes y medio, y que conllevaron a la destitución de Julio Cobos, tras una derrota en casa a manos de Las Palmas Atlético.

La Real Balompédica, acuciada por su considerable sequía, se conjuró para llevarse los tres puntos y la permanencia de vuelta para La Línea. Y vaya que si lo hizo.

Los linenses, con el sanroqueño Stoichkov en papel salvador –firmó un doblete en su última actuación como albinegro antes de enrolarse en el Real Mallorca–, fueron capaces de doblegar a todo un Real Murcia, aunque este ya estaba clasificado para el playoff de ascenso. Los linenses salvaron los muebles a última hora, pero lo lograron, primero de penalti y luego con un remate de cabeza que resultaron en una explosión de júbilo de todo el balonismo.

La crónica de aquel día con final feliz, titulada por Europa Sur como “¡La Balona se queda!”, decía así: “La Balona certificó ayer su permanencia al más puro estilo Balona. Después de doce jornadas sin vencer, paseándose por el alambre, dejándose caer en el algún momento de la interminable tarde del final de Liga hasta la plaza de promoción y resurgiendo en el momento justo para impedir que los corazones de sus hinchas acabasen por dejarse vencer”.

“La Balona tenía una marcha más. Ésa que da la angustia de estar jugándose la vida”, proseguía, explicando la diferencia que se observaba sobre el terreno de juego entre uno y otro conjunto.

Un artículo que acabó por señalar: “Un centenar de balonos que acabaron por acallar el coliseo murcianista y por hacer oír su “oé Recia oé”

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