Noche larga en Adamuz: "Tenemos 15 psicólogos para atender a los familiares"
La caseta municipal y el Hogar del Pensionista fueron los epicentros de la solidaridad durante la madrugada
"Lo peor que te puedes encontrar en la vida estaba allí"
La noche fue larga y fría en Adamuz. Una vez evacuados todos los heridos en el accidente de los trenes y desalojado el hospital de campaña levantado en la caseta municipal, sobre la una y media de la madrugada, la atención se trasladó al Hogar del Pensionista de este pequeño pueblo de apenas 4.100 habitantes. Allí se concentraban guardias civiles, policías locales, miembros de Protección Civil y de la Cruz Roja y voluntarios sin más que con el mero gesto de ofrecer un caldo caliente ya ayudaban bastante.
Varios equipos de psicólogos de distintas entidades, como la propia administración pública, el 112 y otras organizaciones no gubernamentales se dedicaban a atender a los familiares de los desaparecidos, que llegaban desesperados preguntando por sus allegados. La mayoría eran de Huelva y habían cubierto en coche un trayecto de tres horas en busca de sus familiares, que no les cogían el teléfono desde el momento del accidente. Especialmente llamativo era el caso de una familia que buscaba a cinco de sus miembros, sin que ninguno de ellos hubiera dado señales de vida, al menos hasta bien entrada la madrugada.
Uno de los integrantes de este grupo de onubenses se derrumbaba en mitad de la calle. "No te pongas en lo peor, es momento de seguir buscando", decía uno de los hombres que insistía una y otra vez, daba los nombres de sus cinco familiares a guardias civiles, técnicos de Protección Civil y a cualquiera que pudiera tener algo de información.
"Aquí lo que hacemos es quedarnos con los datos de los familiares, apuntar nombres y números de teléfono, para que en el momento que sepamos algo les llamemos y se acabe esa incertidumbre y angustia lógicas con las que vienen. Tenemos 15 psicólogos para atender a los familiares, explicaba a este periódico uno de los miembro del dispositivo de Cruz Roja. Los parientes de los desaparecidos eran atendidos en una sala a la que el resto de personas ajenas a la organización no podían entrar, para al menos así mantener un entorno algo más calmado.
El trasiego de policías, guardias civiles y sanitarios era continuo en el Hogar. También entran periodistas. Una mujer pregunta si quieren caldo o café. Se agradece, pues fuera lleva un rato helando. Hace dos grados centígrados y apenas se sienten ya los dedos de los pies, tras un rato a pie parado en la puerta de la caseta municipal. Se llama caseta de feria pero no tiene mucho que ver con las estructuras efímeras propias de fiestas como la Feria de Abril de Sevilla, por ejemplo. Es un edificio de gran tamaño, en el que se celebran distintos eventos y que también se usa durante el año para bodas, bautizos y comuniones, entre otras actividades.
Fue el lugar elegido para instalar un hospital de campaña al que acudieron sanitarios del 061 no sólo de Córdoba sino de otros puntos de Andalucía, como de Sevilla. Hasta aquí llegaban principalmente los heridos leves, que eran trasladados hasta el Hospital Reina Sofía, y cuando éste ya estuvo al borde de su capacidad, hasta el hospital de Andújar. Allí, en la puerta, llegaba un rosario de familiares y amigos de los desaparecidos en busca de alguna información. Los viajeros ilesos también salían desde aquí y eran trasladados a su destino final (Huelva para casi todos) en autobuses. Además de la caseta, se utilizó una nave de la hermandad del Rocío como refugio.
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, llegó a la caseta municipal a la 1:40, cuando ya no quedaban heridos en el interior. Sí había muchos miembros de los servicios de emergencias, a los que el dirigente popular saludó y agradeció el esfuerzo realizado. Una mujer busca a su prima, un hombre trata de localizar a su mujer, un joven intenta encontrar a la novia de su mejor amigo... Todos han llamado más de cien veces al número de teléfono habilitado para dar información a los familiares, pero no han conseguido nada.
Numerosos vecinos de Adamuz se concentran allí con mantas, café, agua y lo que puedan aportar. Allí están Gonzalo Sánchez y Javier Mesones, los primeros en llegar al lugar del accidente con un quad. Con este vehículo rescataron a varios heridos, pues el acceso era muy difícil para las ambulancias. "Lo peor que te puedes encontrar en la vida estaba allí", dice el primero, que atiende con paciencia a todos los medios de comunicación que los reclaman. Conocen bien la zona y han llegado hasta los vagones del Alvia que han caído por el terraplén. "Nos decían que los sacaran de alli", cuentan, e intuyen lo que se confirmará ya a primera hora de la mañana, que el número de 20 muertos que da el presidente de la Junta se queda demasiado corto, por desgracia.
Desalojada la caseta y levantado el hospital de campaña, la atención se desplaza al Hogar del Pensionista. Hasta allí llegan Javier y Antonio García, padre e hijo, dos voluntarios de Jerez de la Frontera. Cuando oyeron que había al menos una veintena de víctimas mortales, decidieron desplazarse a Adamuz para ayudar. No es la primera vez que hacen algo así, ya estuvieron en la DANA de Valencia.
Pasadas las cuatro de la madrugada se van retirando algunas personas. Otros, como los reporteros gráficos, se enzarzarán en una búsqueda del lugar exacto del accidente para tratar de obtener fotografías de los trenes accidentados. Mientras, decenas de patrullas de la Guardia Civil recorren el pequeño pueblo de Adamuz y la carretera que lo conecta con Villafranca, desde donde sale un camino rural que va hacia la estación de Adamuz, pero por el que tampoco se puede pasar.
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