Opinión

Ni lazos de sangre

  • El autor reflexiona en torno al programa emitido en la noche de este miércoles por TVE en torno a la figura de Paco de Lucía

  • "Apenas hubo algunos destellos interesantes aportados por los familiares más cercanos del genio en un mar de declaraciones de famosetes que ni lo conocieron y cuya falta de esencia e ignorancia temeraria les hace exponerse ante las cámaras"

Paco de Lucía. Paco de Lucía.

Paco de Lucía. / E. S.

Ni siquiera ha provocado indignación. Lástima más bien, diría yo. Sí, lástima. Qué pena de programa este Lazos de sangre sobre Paco de Lucía, qué bodrio hecho de argumentos superficiales, la inmensa mayoría cosas que ya sabía todo el mundo y tratadas, además, con una chabacanería que generaba vergüenza ajena. Y que hacía mirar para otro lado.

Y eso que la cosa pintaba bien: uno de los músicos más importantes de todos los tiempos con una vida de superación legendaria y en horario de máxima audiencia. Todo ello en un formato televisivo de cierto dinamismo y que, al menos el día de doña Concha Piquer, salvó los muebles y el baúl de forma digna. Pero no.

"¿Cómo se le ocurre a Miguel Ríos salir con que el Teatro Real es un lugar al que puede llegar cualquiera e ignorar que era hasta la explosión artística del Hijo de la Portuguesa un territorio vedado a la guitarra y el flamenco? Madre mía. Ver para creer"

Casi todo resultó un desastre. Una pena. Apenas hubo algunos destellos interesantes aportados por los familiares más cercanos del genio en un mar de declaraciones de famosetes que ni lo conocieron y cuya falta de esencia e ignorancia temeraria les hace exponerse ante las cámaras sin saber ni de lo que están hablando. ¿Qué pintaba ahí la hija de Rocío Jurado cuya gran aportación -dejen todo lo que estén haciendo- fue que lo vio una vez en una casa del Rocío? ¿Cómo se le ocurre a Miguel Ríos salir con que el Teatro Real es un lugar al que puede llegar cualquiera e ignorar que era hasta la explosión artística del Hijo de la Portuguesa un territorio vedado a la guitarra y el flamenco? Madre mía. Ver para creer.

"No hubo testimonios ni de su biógrafo, Juan José Téllez, ni del gran, discreto y laborioso hacedor de la reconciliación definitiva entre el genio y Algeciras, José Luis Lara Heredia"

Lazos de sangre fue un escenario patético. La gente -es fácil imaginarlo- iba y volvía avergonzada del programa con el mando a distancia como única arma defensiva y el parapeto entristecido del sofá de casa: "Ponlo otra vez, anda, a ver si mejora". Y nada. Casi imposible hacerlo peor, qué bochorno. Mariñas diciendo sandeces, uno de los reyes del rock acabadito y sin dar pie con bola... Es la realidad de nuestro país: el famoseo que no sabe nada ocupando un papel protagonista a la hora de opinar de uno de los más altos símbolos de nuestra cultura. Elefantes en cacharrería.

No hubo testimonios de gente ni apenas imágenes de Algeciras, ni de su biógrafo Juan José Téllez (tres libros, entre otros centenares de trabajos sobre él, le contemplan) ni del gran, discreto y laborioso hacedor de la reconciliación definitiva entre el genio y Algeciras, José Luis Lara Heredia. Ni rastro de profundidad, calidad o categoría para acercarse con claridad a la figura de Paco de Lucía y firmar un producto que se hubiese acercado un poco a su verdadera dimensión. Qué menos.

"Pronto veremos un programa de La Clave en Youtube y no vamos ni a entender lo que explican. Vivimos un momento negrísimo"

Lo dicho: ahora mismo es lo que tenemos para despachar. Y no hay más. Todo es un constante jijijaja mientras el barco de la cultura se va irremisiblemente a pique. Toca una orquesta sin son alguno ni altura que está repleta de personajes insustanciales. No suman nada y asisten al naufragio entre risotadas. Pronto veremos un programa de La Clave en Youtube y no vamos ni a entender lo que explican. Vivimos un momento negrísimo.

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