Cultura

Téllez recrea en Algeciras la vida de un superviviente, del genio Paco de Lucía

  • El periodista y escritor presenta en la Peña del Cante Grande el libro sobre el guitarrista

La Peña Cante Grande de Algeciras olía ayer a noche de flamenco, a velada bañada en cante y buen toque. La Bajadilla se vistió de la niñez de Francisco Sánchez Gómez, de la infancia que le robó Paco de Lucía, del superviviente que empujó el nombre de Algeciras por el mundo. Una guitarra acomodada sobre una pequeña silla vistió el escenario de la presentación del libro Paco de Lucía. El hijo de la portuguesa. Y junto a ella Juan José Téllez recorrió con sutil maestría un viaje que partía desde la Bajadilla y desembarcaba en Yucatán (México).

El escritor y periodista algecireño, Juan José Téllez, que fue director de Europa Sur, dio un paso atrás para ceder el protagonismo a Paco de Lucía, para contar la historia del genio en un marco incomparable como era la peña. El autor de la obra estuvo arropado en la presentación por el presidente del Cante Grande, José Vargas, el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, y Juan Antonio Palacios, socio de la peña que se encargó de presentar a Téllez.

Ante la mirada de amigos íntimos del guitarrista, fallecido hace un año, como José Luis Marín, Victoriano Mera o los sobrinos Ramón y Maite, el biógrafo y autor del libro empezó el recorrido de la vida de Paco de Lucía desde su nacimiento, no sin antes hacerle un guiño al recuerdo al mostrar el pesar de no haberse encontrado en la barra de la peña al histórico Antonio Quirós.

Antes de las palabras de Téllez el alcalde recordó el valor del guitarrista en la presentación del libro que se enmarca en una trilogía sobre él. Destacó que el acto estaba incluido en la XXX Feria del Libro de Algeciras y agradeció la predisposición de la peña y la presencia de los familiares del genio. Señaló que "fue Paco de Lucía el que abrió Algeciras al mundo, la historia de la ciudad lleva grabado el nombre de Paco". Por su parte, Vargas subrayó la importancia del acto para los flamencos, no sólo por ser la primera vez que se presentaba un libro sobre Paco de Lucía en la peña, sino porque se contaba con la presencia del propio Téllez, "el que más conoce sobre su vida".

El autor, en su turno de palabra, adelantó que "hablo de un tiempo en el que fue posible que la Bajadilla desembocara en Yucatán". Había que ponerle nombre a Andalucía cuando Paco nació. Esbozó los viejos recuerdos del barrio de la Bajadilla, una cañada de sueños y ese cuartel de Fuentenueva, donde tantos desfilaron al paredón y hoy se plantea como el espacio para un futuro conservatorio, lo que definió como "un acto de justicia poética", ya que el padre de Paco, Antonio Sánchez, estuvo a punto de perder allí justo la vida.

Y a partir de ahí centró Téllez sus palabras en el cabeza de familia. Entonces la Bajadilla desembocaba en el mercado de abastos, decidió que sus hijos aprendieran guitarra, "no era un simple capricho melódico, era una tabla de salvación". No pretendía obtener una fábrica de genios sino "una de supervivientes".

Y la vida no fue siempre fácil, se paró Téllez en una noche en la que Antonio Sánchez llegó a su casa llorando porque un "señorito" le rompió la guitarra. A Paco ese gesto y esas lágrimas le marcaron. Hiló el autor el episodio en el que Paco tuvo que pagar 10 millones por rechazar un concierto en Sevilla. En el cartel anunciador su nombre aparecía con las letras del precio de la entrada y en ese momento sentía que era Andalucía la que le había roto la guitarra. Aunque la presentación del libro no fuera un recital flamenco hay que destacar que tras esa frase el público rompió en aplausos como si se hubiera marcado un buen cante por soleá.

Subió un peldaño en la historia y se fue hasta 1962 cuando Paco de Lucía ganó en Jerez el premio Antonio Chacón. Ya entonces junto a su hermano Pepe eran considerados en Madrid niños prodigios, pero no de los del éxito inmediato.

Siguiendo con Pepe de Lucía, éste se embarcó en la compañía de José Greco y el padre presionó para que Paco también fuera. Y allí, en Manhattan, tocó para Sabicas y lo hizo con falsetas del Niño Ricardo. Este genio de entonces le dijo que estaba bien pero que no tocara falsetas de otros. Téllez recordó que a Paco le conmovió pero aún así se dejó notar en sus siguientes trabajos alguna que otra reminiscencia.

Enfilando la recta final de su presentación, Téllez explicó que para Paco Algeciras no era una ciudad, "era el último eslabón que le llevaba a su infancia, en parte perdida y robaba, porque a Francisco Sánchez Paco de Lucía le robó su infancia". Desgranó su biógrafo, con la sabiduría que le avala, que Paco utilizó su infancia para disciplinarse en el conocimiento de la guitarra, mientras que Francisco echaba en falta más paseos por la playa o jugar al fútbol.

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