Tribunales

El Obispado de Cádiz solicita 54 años de cárcel para el yihadista que asesinó al sacristán de La Palma

Dos mujeres encienden velas en recuerdo de Diego Valencia, al día siguiente de los hechos.

Dos mujeres encienden velas en recuerdo de Diego Valencia, al día siguiente de los hechos. / Erasmo Fenoy

El Obispado de Cádiz y Ceuta solicita 54 años de prisión para Yassine Kanjaa por la comisión de cuatro delitos, entre ellos el de asesinato terrorista, vinculados a la acción yihadista cometida en Algeciras el 25 de enero de 2023.

En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Sur, el Obispado (que inicialmente no constaba como entidad personada en la causa) atribuye al presunto yihadista los delitos de asesinato terrorista, asesinato terrorista en grado de tentativalesiones terroristas y contra la libertad de conciencia y los ssentimientos religiosos por los que pide para el acusado 25, 15, 10 y cuatro años de prisión, respectivamente.

La acusación popular ejercida por el Obispado también demanda 15 años de libertad vigilada una vez que cumpla las penas de cárcel e indemnizaciones de 150.000 euros a la viuda de Diego Valencia; 50.000 euros a cada uno de sus dos hijos; 17.000 euros a los herederos de Antonio Sánchez Lucena por las lesiones y 3.700 euros Ahmed L. por las lesiones. Las indemnizaciones solicitadas, que suman 270.700 euros son exactamente las mismas que ha interesado la Asociación de Abogados Cristianos.

El Obispado reseña en su escrito que Kanjaa, sin antecedentes psiquiátricos conocidos, "padeció un cuadro psicótico que cursó con delirios, de probable filiación esquizofrénica, no estando totalmente anuladas sus capacidades volutivas e intelectivas".

El Obispado, como el resto de escritos de acusación presentados en la causa, sigue el relato de los hechos recogido por la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales.

El escrito relata que sobre las 18:30 del 25 de enero de 2023, Kanjaa entró en la iglesia de San Isidro donde increpó a una persona que se encontraba en su interior, diciéndole: "¿Por qué crees en una escayola?", mientras señalaba una imagen de la Virgen.

"Después cogió una biblia y la golpeó contra un banco. Yassine salió de la iglesia sobre las 18:45 gritando 'El mundo se va a acabar' y 'Allah'", señala el texto, que apunta que después el acusado se dirigió a su casa, apagó su teléfono móvil y cogió "un machete de grandes dimensiones que luego sería utilizado para cometer su delito".

Sobre las 19:00, en la calle Cristóbal Colón, se cruzó con un hombre y lo acometió por la espalda, propinándole un golpe a la altura de la ceja derecha, rompiéndole las gafas y golpeándole en el pecho mientras le recriminaba ser "un converso". 

Quince minutos más tarde, Kanjaa regresó a la iglesia de San Isidro y entró blandiendo el machete y consumó una agresión contra el sacerdote Antonio Rodríguez, a quien golpeó con el machete en la nuca. A continuación, salió de la iglesia de San Isidro y se dirigió a la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, en la Plaza Alta, distante unos 200 metros de la anterior, y entró a las 19:28 en el patio de la iglesia, donde se encontraba el sacristán del templo.

"Yassine se fue hacia él y comenzó a golpearlo con el machete", según el escrito, que explica que el religioso intentó protegerse con una silla y salió del patio de la iglesia a la Plaza Alta, mientras Yassine lo perseguía y lo golpeaba con el arma. Entonces Valencia cayó al suelo en mitad de la plaza. Kanjaa "se dirigió a él y le propinó dos golpes fuertes con el machete, uno en el cuello y otro en la cabeza, ocasionándole las lesiones que le produjeron la muerte", precisa el escrito, antes de ser detenido minutos después en la plaza mirador de la calle Muro.

A su vez, el escrito del Obispado recoge los resultados del registro de la vivienda de Kanjaa, entre ellos del registro de su teléfono móvil, donde las investigadores encontraron numeroso material de tipo religioso.

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