Historias de Algeciras La medicina (LXXX)

  • Entre los asuntos que debe tratar la Junta Local de Sanidad, sobresalen los referentes al sacrificio de animales

  • Los patios de vecinos no cumplían las ordenanzas municipales

Las medidas higiénicas aprobadas por el Ayuntamiento difícilmente se podrían aplicar Las medidas higiénicas aprobadas por el Ayuntamiento difícilmente se podrían aplicar

Las medidas higiénicas aprobadas por el Ayuntamiento difícilmente se podrían aplicar

Efectivamente, como se reseñó en el capítulo anterior, los aspectos negativos de la implantación de los modernos medios de locomoción que con el siglo se incorporan a nuestra ciudad, gozan de un muy escaso control en todos los aspectos. Resaltando el sanitario, dada su importancia para el interés general. Pero de regreso a los problemas de sanidad internos y cotidianos con los que se ha de enfrentar la Junta Local del ramo, sobresalen por su cotidianidad los referentes al sacrificio de animales, refiriendo el documento estudiado: “Días atrás y a las 4 de la mañana, un tablajero (vendedor de carne) pidió las llaves del Matadero Público al responsable de la matanza de cerdos, Sr. Aguja, para entrar una vaca muerta.

El hijo y ayudante del tablajero, colgó la res y la despellejó, dando cuenta más tarde al alcaide del citado establecimiento municipal de esta operación llevada á cabo por sí mismo, manifestándole que le había dado una pedrada al animal, produciéndole la muerte instantánea. No obstante, hechas estas declaraciones –prosigue el documento– realizadas por el hijo del tablajero, se reconoció la res por el veterinario, quién urgentemente manifestó al Sr. alcalde por escrito la necesidad de su pronta cremación por haber muerto el día anterior á las tres de la tarde la referida res, habiéndose observado además que venía padeciendo de congestión pulmonar, siendo la causa de su muerte los muchos tubérculos é hipatización completa de los pulmones; el mondongo que les fué extraído no aparecía y en vista de esto ordenóse un reconocimiento en el establecimiento del carnicero en cuestión, no obteniéndose resultado alguno”.

Dicha denuncia se complementó con el subsiguiente acto:“Después de haberse ordenado la cremación de la vaca, se trasladó el parte correspondiente al Sr. Juez de Instrucción, habiéndose dictado disposiciones que han de dar buen resultado, para evitar la repetición de estos casos. Como la cosa tiene su gran importancia no se escatima elogios para el veterinario por el celo demostrado”.

De regreso a la rutina actividad médica local, se pone en procedimiento una nueva campaña de vacunación emitiendo la Alcaldía algecireña el siguiente edicto: Llegada la época oportuna para la vacunación y hallándose esta muy recomendada especialmente para los niños, esta Alcaldía, mirando por los intereses del vecindario ha dispuesto que desde el lunes del corriente se propine la vacuna gratuitamente por los señores médicos titulares en esta Casa Consistorial, los días no feriados á las 4 de la tarde, á todas las personas que lo deseen. Y para que nadie pueda alegar ignorancia se hace público. El Alcalde”. El edificio del Ayuntamiento de Algeciras se convierte en centro de vacunación.

En la época proliferan los anuncios de remedios milagrosos para la salud

En otro orden de asuntos, por parte de las fuerzas de orden público se recoge: “En la mañana de ayer un hombre joven en estado moribundo se hallaba en uno de los carruajes parados en la plaza de la Constitución. Interrogado convenientemente, el conductor del carruaje, resultó que este era natural y vecino de Jimena, donde había sido abandonado por su madrastra á la puerta de un rancho de Los Robles, desde cuyo punto y por caridad, habíale conducido á nuestra población. El mismo conductor dijo que le parecía que dicho enfermo había sido desertor del ejército. Se dio parte al alcalde ordenando su traslado al Hospital de la Caridad”.

Al mismo tiempo que estos tristes sucesos ocurren en nuestra ciudad, la población sigue acudiendo a remedios milagrosos: “La salud á domicilio. La Margarita en Loeches. Antibiliosa, antiescrufulosa, antiherpética, antisifilítica, antiparasitaria y muy reconstituyente. Con esta agua de uso general hace 50 años se tiene la salud á domicilio. Premiada siempre la primera con grandes diplomas y medallas de oro. Depósito central: Jardines, 15 bajo. Madrid.

lLa vigilancia de las medidas higiénicas recaía sobre la exigüa plantilla de orden público municipal lLa vigilancia de las medidas higiénicas recaía sobre la exigüa plantilla de orden público municipal

lLa vigilancia de las medidas higiénicas recaía sobre la exigüa plantilla de orden público municipal

Prevenirse contra anuncios de aguas llamadas naturales y que pretenden ser iguales y aún mejores, y dicen que no irritan, y es porque carecen de fuerza. La de la Margarita se adapta á todos los estómagos. No irrita y mezclándola con agua resulta aún muy superior á los similares. Aunque como purgante no tiene igual el agua de la Margarita, sus condiciones terapéuticas tampoco, pués cura con facilidad y prontitud gran número de afecciones del estómago, bilis, herpes, reumatismos, llagas, anemias y demás que la etiqueta de las botellas y su gran caudal de agua de que carecen las demás aguas le permite tener un gran establecimiento de baños, abierto del 15 de Junio al 15 de Septiembre. Pedir prospectos y hojas clínicas que se entregan gratis. De venta en las principales farmacias y droguerías”.

A veces se ponen en circulación en nuestra ciudad textos sanitarios como el que sigue: “A las autoridades corresponde inspeccionar el estado de los alimentos, y si este deber es ineludible en todas las épocas impónese en la presente como en ninguna la más exquisita vigilancia determinados al consumo. Entramos en los que se llama primavera médica: un estado fisiológico que determina mayores energías y excitaciones en el sistema nervioso y actividad en el sanguíneo; es como o si dijéramos la primaveral del cuerpo humano, el espasmo que le saca de ese estado letárgico que le imponen las temperaturas frías […], traen desarreglos orgánicos que solo pueden evitarse o aminorarse con vigilancia y celo por parte delas autoridades. Las carnes mal sangradas siempre –prosigue el texto– no pueden estar en las mismas condiciones que están durante el periodo de otoño; tienen en este predisposiciones eruptivas que se manifiestan ó no al exterior; pero cuyo virus infiltrado en los vasos capilares, mal vaciados por deficiente colocación de las reses después de seccionadas las arterias pasa a la economía y engendra padecimientos que más ó menos pronto se manifiestan de un modo externo y visible. Por todas estas causas, entendemos que ahora más que nunca deben extremarse las inspecciones facultativas”.

Hacía muchos años que habían dejado de funcionar los lazaretos para acoger enfermos

Entre tantas recomendaciones, las firmas médicas que se publicitan lo hacen de un modo que intentan casar conceptos como ciencia y religión: “En las principales farmacias se regalan estos días unos bonitos almanaques de bolsillo que el Dr. Andréu de Barcelona ofrece a sus clientes. Además del Santoral, contienen un resumen de las principales fiestas de preceptos y días notables del año. En la portada como litografía anuncia el Dr. Andréu sus famosas pastillas contra la tos y dentífrico Mentholina, todo dibujado con elegancia”.

La falta de una sana alimentación impulsa hacia la pública denuncia: “No es ya la sociedad algecireña sola que atacada de anemia alarmante se cansa y fatiga, cuando los naturales impulsos son los de avanzar. Basta extender la vista por las demás poblaciones que forman el Campo de Gibraltar para convencerse de que todas en general viven bajo el peso enorme de esta terrible y mortal enfermedad”. Lo último reseñado no resulta lógico que acontezca en un municipio que en sesión plenaria contempla: “Con la asistencia de los concejales señores Alcoba, Almagro, Benítez, Ramírez, Román, Rodríguez España y Sangüinety, y bajo la presidencia del Sr. Alcalde se trataron y acordaron los asuntos siguientes […] Se otorgaron 40 pesetas al pobre enfermo Gabriel Ortega para que marche a tomar los baños en el balneario de Archena (Murcia)”.

Subvenciones municipales aparte, otros temas sanitarios locales preocupan bastante a las autoridades: “La Alcaldía ha pedido á los médicos titulares y á los particulares por medio del Subdelegado de Medicina, nota de las personas que en esta población padecen de lepra”. Se desconoce el motivo y fin con el que las autoridades municipales exigieron la información. Hacia muchos años que habían dejado de funcionar los lazaretos que en distintas épocas se habían establecido en Algeciras y de los cuales se dio amplia información en anteriores capítulos de esta serie.

La precariedad sanitaria existente en nuestra ciudad –y en la sociedad española en general–, resultaba ser un recurso publicitario muy socorrido para la publicidad de los milagrosos remedios: “Café Medicinal Hervino. Nada más inofensivo ni nada más activo para los dolores de cabeza, jaquecas, vahídos, epilepsias y demás nerviosos. Los males del estomago y del hígado, los de la infancia en general se curan infaliblemente en las buenas botica á 3 y 5 pesetas la caja. Se remite por correo á todas partes. Dr. Norales. Calle Carretas 39. Madrid”.

Otro: “Bicarbonato de Sosa. Pedid en todas las farmacias bicarbonato de sosa Químicamente Puro, del farmacéutico Torres Muñoz, calle San Marcos 11, Madrid. Cura el dolor de estómago y malas digestiones, es el mejor polvo dentífrico y el más económico.- Este producto es soluble y no hace daño. Exigir la firma Torres Muñoz en el cierre de la caja.Cajas metálicas de 0’50, 1 y 5 pesetas”.

Volviendo a la realidad sanitaria de Algeciras, comentar que por aquellos años de la primera década del siglo el Consistorio local, para contrarrestar la falta de higiene observada en los inmuebles de la ciudad, realiza la siguiente: “Higiene y Campaña Humanitaria. Nuestra Ordenanzas Municipales recogen en el Artº 237: Las casas de vecindad se someterán á las siguientes prescripciones: 1ª.- Se blanquearan interiormente dos veces al año. 2ª.- Tendrán cubiertas todas sus atarjeas (ladrillos con los que se revisten las cañerías para su protección). 3ª.- No se recogerá en sus habitaciones más números de personas que las que conforme á reglas de buena higiene puedan contener. 4ª.- Se conservarán siempre en perfecto estado de limpieza. 5ª.- Tendrán los escusados y sumideros necesarios y en condiciones higiénicas para el servicio de los vecinos.

Los dueños y encargados de estas cuidarán bajo su responsabilidad del cumplimiento de las precedentes reglas. Disposiciones sabias y previsoras –finalizaba el documento–, del artículo copiado cuyo espíritu higienista habla muy alto de las excelentes dotes intelectuales de sus autores”.

Aquellas ordenanzas estaban henchidas de buenas intenciones, pero la realidad de los patios de vecindad algecireños era otra. Prueba de ello es la denuncia a tenor de lo acontecido en el número 50 de la calle Alta, en el que el denunciante comunica a las autoridades municipales: “Durante más de 25 días ha existido un escusado convertido en un auténtico foco de enfermedades”. Dentro de ese contexto de denuncia, hay quién propone: “Muy bien el Ayuntamiento podría hacer economía suprimiendo la plaza de inspector de servicios municipales […], á la vista de lo que acontece en el número 12 de la calle Correo Viejo, á cuyo dueño á pesar de cobrar, no se le ha ocurrido que la letrina allí existente pueda convertirse en un foco epidémico, ofreciendo a las enfermedades reinantes ramilletes de infelices criaturas que por la situación de pobreza de sus familias se ven obligadas a vivir envueltas en una atmósfera envenenada”.

Lo dicho, la realidad de los inmuebles mancomunados algecireños difícilmente podrían cumplir las expectativas del articulado de las ordenanzas aprobadas con las mejores intenciones de los munícipes del momento. Mientras tanto los propietarios seguían sin ser sancionados por los incumplimientos a esas mismas ordenanzas. En no pocos casos, tras estos dueños, se escondían importantes apellidos de la burguesía local alineados en el clientelismo político de la época. Pero esa es otra historia.


Manuel Tapia Ledesma es director del Archivo Histórico Notarial de Algeciras.

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