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“Mi misión en este periodo será escuchar a todo el mundo y transmitir comprensión”

Entrevista a monseñor Ramón Valdivia Jiménez – Administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta

El nuevo regidor eclesiástico para Cádiz y Ceuta, en una suerte de prelado en funciones, desgrana su aterrizaje en el cargo, la temporalidad del mismo y la idiosincrasia de una Diócesis muy particular y el papel de las cofradías

Ramón Valdivia, administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, realiza su primera visita al Campo de Gibraltar con una misa en la iglesia del Saladillo

Ramón Valdivia, durante la entrevista. / E. S.

Pregunta.Mejor empezar con buen pie, ¿el tratamiento es de monseñor, cierto?

Respuesta.Es correcto, pero vamos a dejarlo sólo para la primera vez, nada más [bromea]. El protocolo dicta un “Monseñor Valdivia” o algo similar de inicio, para un saludo, ya luego nos quitamos esos formalismos. No me gusta tampoco un tratamiento extraordinario. Mi carácter va en otro camino y también se me hace algo extraño, no creas.

P.Natural de Osuna, menudo patrimonio: la Colegiata, Juan de Mesa, Martínez Montañés…

R.Está muy bien informado, así es. Estoy muy orgulloso de mi tierra y presumo mucho de ella cada vez que puedo. Pero no sólo la Archidiócesis de Sevilla es muy rica en valor, tanto Cádiz como toda Andalucía cuenta con un riquísimo patrimonio artístico y cultural de primerísimo nivel, con grandes obras de arte. Tenemos mucho para mostrar y cuidar también.

P.Se podría decir, en un término muy político, que ya ha cruzado ese periodo de adaptación de los 100 días. Más allá de lo que le haya dado tiempo a hacer, ¿cuáles han sido sus sensaciones al frente de la Diócesis?

R.Lo primero, me gustaría expresar mi agradecimiento por la gran acogida que me han brindado y quiero destacar que ha sido por todo el mundo, del primero al último. Desde los sacerdotes, a las parroquias y feligreses. La de Cádiz y Ceuta es una diócesis con muchísimo potencial, con mucho bueno que ofrecer y esto sí me interesa recalcarlo. Frente a la percepción negativa que podríamos tener o tenemos de nosotros mismos, una mirada de alguien de fuera, en muchas ocasiones, nos ayuda a poner en valor los aspectos positivos que son muy importantes. Me gustaría sumar esa aportación.

P.Esta es una Diócesis extensa y de contrastes.

R.Son territorios muy definidos, a ello hay que sumarle la casuística de que la capital se encuentra en un extremo, pero se recorre, sin dificultad, de un punto a otro en poco más de una hora. Hay otras diócesis más complejas y con mayor masa social. Lo que sí es cierto es que la forman zonas con caracteres muy distintos, no se trata de una población homogénea, pero tiene un valor común y una forma de entender la fe muy arraigada con compromiso y en comunidad.

P.Su nombramiento lleva de la mano una cierta incógnita sobre la duración del cargo.

R.Así es, también para mí y a medio plazo no es la mejor solución, siempre debemos trabajar por la estabilidad y la naturalidad de las cosas. Estamos en un periodo de cierta incertidumbre, precisamente, mi función como administrador diocesano reside en que no se perturbe la vida normal y diaria de la diócesis, que todo se mantenga en su lugar y siga su curso.

P.¿Se ha marcado una misión, un objetivo para este tiempo?

R.Por supuesto, escuchar a todo el mundo. Estar atento y dar una imagen de acogida y de comprensión. Atender y escuchar lo que demanda la diócesis es lo prioritario para un periodo de transición como éste. No se olviden de que yo debo ir preparando el terreno para cuando se produzca el nombramiento oficial de un nuevo obispo.

P.¿Y podría ser usted o no?

R.Exactamente.

P.Hay una frase genial de San Francisco de Asís que dice algo parecido a "Dios, dame serenidad para no cambiar lo que no hace falta, valor para cambiar lo que sí y sabiduría para diferenciar qué sí y qué no". ¿Es ésa su misión ahora mismo al frente del Obispado?

R.Viene usted con el trabajo muy bien hecho [ríe] y poco más puedo añadir a una frase tan acertada como la de San Francisco. Mi intención no es cambiar por cambiar, las cosas que funcionan es mejor no tocarlas y no se puede entrar en una casa imponiendo cosas sin motivo o sin argumentos. Pretendo impulsar el protagonismo de la gente y que encuentren sentido a la hora de asumir la responsabilidad que se les delega, todos tenemos una en nuestra comunidad cristiana. Ser un motor para inspirar un cambio; una mayor amplitud de miras en algunas cuestiones, ser más efectivos en otras o conservar aquellas que son necesarias mantener.

P.Voy a barrer un poco para casa. Llega de Sevilla, por lo que conoce perfectamente la importancia de las cofradías ¿Qué papel deben jugar las hermandades en la Iglesia?

R.El papel de las hermandades tiene en ocasiones un fin oculto, son muy importantes para dar conciencia y ser elementos de integración y transversalidad. En la nómina de una cofradía hay apuntada gente de todo tipo, por ello me gusta utilizar el término transgeneracional. Podemos encontrar en una cofradía a abuelos, padres, hijos, etc. Ésta les permite hacer una vida en común a una creencia, cada uno desde su perspectiva, función y entendimiento. Las hermandades encarnan ese mensaje esencial de aglutinar y concentrar personas de toda índole, un punto de encuentro, por ello es tan importante que las corporaciones sean hermandad en sentido más amplio de la palabra. Dan forma a una red de relaciones personales alrededor de un sentimiento común. Ese aspecto es clave.

P.Las hermandades también reúnen a personas que no están dentro de la Iglesia. Hay quién se acerca por la música, por el arte o por otros muchos motivos.

R.Bendito sea Dios y todos esos caminos. Lo que pretendo, mi misión, es que todo el mundo conozca a Dios, y cada cual que llegue de la forma que sea oportuna.

Ramón Valdivia, administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. / E. S.

P.¿Nos falta profundidad y conocimiento a los cofrades?

R.De la misma forma que un nieto puede no conocer a su abuelo. ¿Lo visita? Puede ser. ¿Lo conoce realmente? Puede que no. Quizás no se sienta a escucharlo y eso trasladado al ámbito de las hermandades puede lograrse. Tradicionalmente a los jóvenes se les asignaban tareas poco atractivas, ¿por qué no te sientas con él? Por qué no le cuentas y le explicas cómo era todo hace cincuenta años, cómo se vivía la hermandad entonces. Cómo era la relación con el sacerdote, cómo nacían las pandillas de amigos, cómo se relacionaban todos en la casa de hermandad. No todo en la vida se trata de una formación estrictamente reglada y académica, que también es importante; las hermandades también deben ser una formación que vaya más allá, sobre la experiencia de la vida cristiana.

P.¿Qué mensaje nos deja para la Cuaresma de 2026?

R.Voy a ser fundamentalmente insistente en algo: debemos crecer en confianza. Frente a un mundo actual en el que convivimos con la sospecha y el recelo. Inmersos en un individualismo que nos lleva a competir entre nosotros, merece la pena confiar, creer unos en otros. Ojo, confiar también exige arriesgar, pero debe prevalecer un mensaje de credulidad y fe. Confianza en el matrimonio, en la familia, en un jefe o un trabajador, en la vida de la parroquia, en el sacerdote, en nuestra comunidad; todos debemos que seguir un camino y guiarlo hacia la confianza.

P.¿Tiene alguna devoción más especial?

R.Lógicamente guardo un vínculo importante con las hermandades por cuyas parroquias he transitado. En mi caso, tengo una devoción especial con las hermandades sevillanas de San Roque y los Negritos, también con la Virgen de la Sierra y con la Virgen de los Reyes. Y poco a poco, aquí en la Diócesis de Cádiz y Ceuta, ya estoy viviendo algunas experiencias muy bonitas con varias de sus devociones más significativas.

P.¿Muy a favor o muy en contra de lo extraordinario? Ya sabe a lo que me refiero: coronaciones, salidas, aniversarios, etc.

R. Ni una cosa, ni la contraria. Lo que sí tengo claro es que lo extraordinario debe cumplir su significado. Hacer cosas por hacer, salir por salir sin un motivo, pervierte la vida pública de una hermandad. Ahora bien, cuando existe una razón verdadera, por supuesto que sí. Proyectos y metas de este tipo ayudan mucho a crecer a las corporaciones, durante todo el proceso y los preparativos se motiva de una manera especial y mueve muchos lazos en el seno de una cofradía. Cuando procede, por supuesto que sí, pero sin excederse.

P.Ahora que no nos escucha nadie en Algeciras, ¿qué le parece nuestra comunidad?

R.He podido visitar Algeciras y la comarca en varias ocasiones, es un destino excelente. Fíjese que pasé aquí la última Navidad, estuve en Nochebuena, y lo que encontré fue un gran ambiente familiar y acogedor por parte de la comunidad y la parroquia. Trataré de pasar mucho por aquí, pueden estar tranquilos, como decía aquel anuncio del turrón [ríe].

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