Suceso
Susto en Algeciras entre una adolescente, su madre y su abuela

Una adolescente se ahoga, su madre cae fulminada del shock y la abuela llama a la Policía Local de Algeciras en el último momento

Cuatro agentes actúan a contrarreloj en una vivienda de La Piñera donde encontraron una escena inesperada: tres generaciones de mujeres en estado crítico

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Unas viviendas del barrio algecireño de La Piñera. / E.S

Los agentes de la Policía Local de Algeciras pensaban que iban a atender un infarto. Lo que se encontraron al abrir la puerta de aquella vivienda en la calle Tajuña, en la barriada de La Piñera, fue una escena de pesadilla: tres mujeres de tres generaciones distintas —abuela, madre e hija— tiradas en el suelo, dos de ellas inconscientes y la tercera al borde del colapso nervioso.

La llamada al 092 había sido clara: "Una persona ha sufrido un infarto". Pero nada hacía presagiar el drama que aguardaba tras esa puerta.

Dos patrullas se desplazaron de urgencia. Cuatro policías, Daniel Triano Castellano, José Manuel Acosta García, Manuel Molina Azorit y José Rafael Fernández Fernández, subieron las escaleras cargando los desfibriladores, preparados para lo peor. Al entrar, la escena les heló la sangre: una mujer mayor, de 77 años, totalmente desbordada intentaba sostener la cabeza de su nieta de 15 años, que vomitaba desmayada en el suelo. A pocos metros, la madre de la adolescente, de 39 años, yacía tumbada boca arriba, completamente desvanecida .

Los agentes se dividieron instintivamente: dos se lanzaron hacia la madre, dos hacia la niña.

Al abrir la puerta, los cuatro agentes se encontraron con tres generaciones de una misma familia, tiradas en el suelo del salón

La mujer de mediana edad no respondía. Ni a la voz, ni al tacto, ni a ningún estímulo. Dos agentes comprobaron sus constantes: tenía pulso, respiraba, pero estaba en un estado profundo de inconsciencia. La colocaron en posición lateral de seguridad. El desfibrilador, por suerte, no haría falta.

Pero la situación de la adolescente era crítica. Los otros dos policías se encontraron con una joven que apenas podía respirar. Tenía las vías aéreas superiores completamente obstruidas. Vomitaba, pero estaba tan semi-inconsciente que podía asfixiarse en cualquier momento con su propio vómito.

La nieta fue la primera en desvanecerse, y la madre cayó al intentar ayudarla

La abuela, presa del pánico, intentaba ayudar pero solo conseguía entorpecer. Los agentes actuaron sin dudar: introdujeron sus dedos en la boca de la menor y extrajeron manualmente los restos que le impedían respirar. Segundos después, la niña comenzó a respirar con normalidad. Poco a poco, recuperó la consciencia.

El efecto dominó del terror

Solo cuando la situación estuvo controlada, pudieron reconstruir lo ocurrido. Fue la adolescente quien se desvaneció primero. Su madre, al verla caer, sufrió tal impacto emocional que también perdió el conocimiento. La abuela, testigo de cómo su hija y su nieta caían fulminadas ante sus ojos, solo pudo llamar al 092 antes de quedar bloqueada.

Cuando llegó la ambulancia, madre e hija fueron trasladadas al Hospital Universitario Punta de Europa. Ambas están fuera de peligro gracias a la rapidez y la formación de cuatro policías locales que, según ha destacado el alcalde José Ignacio Landaluce y el teniente de alcalde Jacinto Muñoz Madrid, "pusieron de manifiesto la preparación continuada que reciben en materia sanitaria como primeros intervinientes".

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