inmigración | crisis en el mediterráneo El Gobierno ofrece al ‘Open Arms’ Palma o Mahón como alternativa a Algeciras

  • Propone Baleares tras alegar la organización que el buque no está en condiciones de navegar hasta Algeciras, primer destino propuesto

  • La ONG pide transferir a los inmigrantes a otro barco

Dos sanitarios atienden a una migrante en el 'Open Arms'. Dos sanitarios atienden a una migrante en el 'Open Arms'.

Dos sanitarios atienden a una migrante en el 'Open Arms'. / Efe

El Gobierno español ha ofrecido al Open Arms los puertos de Palma o Mahón, los más cercano a Lampedusa. Así lo transmitió ayer por la noche, después de que el buque comunicase que no puede llegar hasta Algeciras, el primer destino ofrecido por el Ejecutivo, con 107 inmigrantes a bordo que llevan 17 días a la espera de desembarcar en algún puerto italiano. Es “absolutamente inviable”, respondió al ofrecimiento del puerto de Algeciras la ONG. Tras la propuesta de atracar en Baleares, el Open Arms insistió en que no puede navegar hasta España con 107 migrantes a bordo en la situación “explosiva” que reina a bordo y pidió desembarcar a estas personas en Lampedusa o, en su defecto, que sean transferidos a otro navío que pueda hacer la travesía más rápida y en mejores condiciones.

“Se requiere la autorización del ingreso al puerto (de Lampedusa) de la nave y que se tomen urgentemente todas las medidas necesarias para el desembarco de los 107 migrantes aún a bordo, o en su defecto que sean transferidos a una nave adecuada para llegar al puerto español de Algeciras en un tiempo breve y compatible con la situación actual”, señaló la onegé.

El Centro Nacional de Coordinación de Salvamento, un órgano de Marina Mercante, ordenó al capitán que pusiera rumbo a España. Le envió dos comunicaciones. El buque, con bandera española, es dependiente de la Marina Mercante y, por ello, la orden del Centro de Coordinación Marítima “hay que acatarla, no te dan opción”, se explicó desde la oenegé. De ahí que tanto el equipo jurídico como la tripulación de la nave estén en estos momentos en contacto con este centro para tratar de ponerles al día de los momentos que se viven en el buque, donde se suceden “peleas, pánico y crisis de ansiedad”, según la organización.

La situación dentro del barco es desesperante, pero el ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, impide el atraque, a pesar de que así se lo ha solicitado el primer ministro de su país, Guiseppe Conte, y de que no hay ningún impedimento legal para el desembarco. La Fiscalía italiana, de hecho, estudia si la retención en el interior del barco, atracado frente a Lampedusa, puede considerase un secuestro, tal como ha denunciado la oenegé.

Sánchez asegura que ha tomado esa decisión, “por la situación de emergencia que se vive a bordo, tras dos semanas de navegación”. En un comunicado de La Moncloa, se argumenta que “la inconcebible respuesta de las autoridades italianas, y en concreto de su ministro de Interior, Matteo Salvini, de cerrar todos sus puertos, y las dificultades expuestas por otros países del Mediterráneo Central, han llevado a España a liderar nuevamente la respuesta a una crisis humanitaria”.

La directiva de la oenegé explicó que Algeciras está a 950 millas, que es el puerto más lejano del Mediterráneo y que no hay garantías para la travesía. La Moncloa era consciente de ello, tal como se entiende de su comunicado: “Los puertos españoles no son ni los más cercanos ni los más seguros para el Open Arms, como los propios responsables del buque han repetido estos días, pero en estos momentos España es el único país dispuesto a acogerlo en el marco de una solución europea”.

Marina Mercante envió dos comunicaciones al capitán para que pusiera rumbo a España

Bruselas había alcanzado un acuerdo con España y otros cinco países europeos (Francia, Alemania, Portugal, Rumanía y Luxemburgo) para repartirse los inmigrantes. Después de que el sábado pasado desembarcasen 27 menores no acompañados, quedan 107 personas. Cuatro de éstas saltaron el domingo por la borda para intentar llegar a nado a la costa de la isla de Lampedusa, pero fueron rescatados por tripulantes del barco y llevados hasta la nave. Una vez allí, se produjo una pelea con el resto de los inmigrantes. El atraque en España, probablemente Valencia o Palma, precedería al reparto de estas personas por los cinco países europeos, de modo que en España sólo se quedaría un 10% de ellos, según el cálculo del Gobierno español.Al saber de la propuesta española, Matteo Salvini distribuyó un vídeo en el que se congratulaba de su resistencia y de haber salido “con la cabeza alta”. El líder de la Lega está embarcado en una operación contra su Gobierno, coaligado con el Movimiento 5 Estrellas, para que se disuelva y se convoquen elecciones.

Ya el verano pasado, el Gobierno español dejó que dos barcos con inmigrantes rescatados en el Mediterráneo central desembarcasen en Valencia y en San Roque. En esta ocasión, Sánchez esperó a que Italia accediese al atraque para que fuesen repartidos de acuerdo con Bruselas, pero en su opinión el tiempo se ha agotado. “La situación de los migrantes del Open Arms ha causado desde el primer momento una gran preocupación en el Ejecutivo, cuyo propósito ha sido encontrar la mejor solución común, que, tras la recepción del barco, proseguirá con el reparto de los migrantes acordado por seis países miembros, entre ellos España”, continuaba el comunicado.La situación en el Mediterráneo central no es más angustiosa que en el Estrecho. Desde enero hasta este mes de julio, España ha recogido a 12.976 personas, según datos del Frontex, mientras en la zona italiana y maltesa se han rescatado a 4.890. El Gobierno español da cuenta de ello: “Entre 2018 y 2019, los servicios de Salvamento Marítimo, adscritos al Ministerio de Fomento, y de la Guardia Civil, dependientes de los ministerios de Interior y Defensa, han recogido y conducido a los puertos españoles a más de 60.000 personas”.

El Ejecutivo destaca que “España es hoy con gran diferencia el país de la UE que más rescates realiza en el Mediterráneo. Desde esos principios, el Gobierno de Pedro Sánchez envió hace un año a Europa un mensaje ético en circunstancias similares, cuando recibió en Valencia al Aquarius”.

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