Premios de la Fundación Campus Tecnológico de Algeciras Gold Wave: el mar para encender bombillas

  • La empresa algecireña Grupo Centelman diseña un sistema para producir electricidad con las corrientes marinas

  • La Fundación Campus Tecnológico de Algeciras premia la idea

José Manuel Mendoza, uno de los dos creadores de Gold Wave, en la sede de Grupo Centelman junto a una maqueta de Gold Wave. José Manuel Mendoza, uno de los dos creadores de Gold Wave, en la sede de Grupo Centelman junto a una maqueta de Gold Wave.

José Manuel Mendoza, uno de los dos creadores de Gold Wave, en la sede de Grupo Centelman junto a una maqueta de Gold Wave. / Erasmo Fenoy

Las corrientes marinas llevan desplazando el agua de los océanos y mares desde que el mundo es mundo. Aprovechar esta suerte de coreografía global para generar electricidad de forma totalmente sostenible es el principal objetivo del proyecto Gold Wave impulsado por la empresa campogibraltareña Grupo Centelman.

La compañía, con sede en Algeciras, se dedica a la asesoría energética y montajes eléctricos. Su promotor, José Manuel Mendoza, puso en marcha en 2011 el proyecto Gold Wave bajo la idea de aprovechar la energía hidromotriz y describe su proyecto, inspirado en las ruedas de molino de agua, como una plataforma flotante dotada de un generador que se acciona por unas palas en contacto con el agua. La fuerza de la corriente genera la electricidad sin consumir combustibles fósiles, sin generar residuos de ninguna clase y con un impacto nulo para la flora y fauna marina, según su creador.

La Fundación Campus Tecnológico de Algeciras premió el pasado diciembre la iniciativa con 3.300 euros en el marco de sus terceros premios I+D+i. Gold Wave ganó en la modalidad de proyecto empresarial. “Llevamos trabajando desde el año 2011 en Gold Wave gracias a los conocimientos adquiridos en todos los años que lleva la empresa en el sector de la energía. Durante el desarrollo hemos contado con la colaboración de ingenieros y otros perfiles técnicos para el diseño, simulación teórica y la construcción de una maqueta funcional”, apunta Mendoza, maestro técnico con más de 20 años de experiencia, que cuenta en la empresa con otro socio, José Manuel Garrón, ingeniero informático. Ambos buscan ahora socios inversores con los que afrontar la construcción de un parque de energía hidromotriz compuesto por 12 plataformas capaces de generar un mínimo de 2,4 gigavatios-hora al año y una vida útil de 20 años.

Se trata de una inversión millonaria, en la que cada plataforma estaría valorada en unos 3 millones de euros, pero sobradamente rentable según sus creadores. Los cálculos para obtener los 2,4 gigavatios-hora al año han sido efectuados con nueve horas de funcionamiento al día, una horquilla muy conservadora, si bien Gold Wave puede escalarse para hacer plantas de mayor o menor tamaño e incluso instalarse en ríos y otras corrientes.

El proyecto Gold Wave dispone de las patentes registradas en Europa, los planos de ingeniería para su construcción y un vídeo demostrativo basado en simulaciones reales. Además, la empresa resalta que Gold Wave cuenta con un estudio de viabilidad económica así como técnica, esta última elaborada por el Instituto Andaluz de Tecnología.

Recreación infográfica de una de las plantas del proyecto Gold Wave. Recreación infográfica de una de las plantas del proyecto Gold Wave.

Recreación infográfica de una de las plantas del proyecto Gold Wave.

“Para nosotros, el premio de la Fundación Campus Tecnológico supone un balón de oxígeno, un reconocimiento a años de trabajo y estudios. Y, por supuesto, difusión de la iniciativa en la que llevamos trabajando mucho tiempo”, resalta su creador, quien ahora puede presentar este premio como un aval más para su idea, que califica como “un proyecto único, sostenible, respetuoso con el medio ambiente y de bajo coste que puede ayudar a contrarrestar el calentamiento global y la contaminación con energía limpia”.

Gold Wave resalta como ventajas competitivas que al ser un sistema que actúa en la superficie, se evitan los problemas de estanqueidad de los sistemas hidromotrices sumergidos, un impacto visual prácticamente nulo y un tamaño relativamente reducido para su capacidad de generación energética. Además, los empresarios subrayan que el sistema de producción es muy gestionable dado que las tablas de mareas se pueden calcular con total fiabilidad para un año vista.

Hay otros sistemas hidromotrices instalados en California y el Canal de Bristol (Reino Unido), por lo que los empresarios estiman que su iniciativa tendría recorrido y ventas garantizadas de la producción de energía renovable a la red eléctrica dado que el proyecto entronca con el desarrollo sostenible.

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