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Galletas, "inútil total" y su visión por la derecha, las confesiones de García-Page en 'El Hormiguero'

Las críticas sobre el modelo personalista del PSOE de Pedro Sánchez centraron su intervención con Pablo Motos, pero el presidente castellano-manchego contó mucho más

Page espera que Óscar López pida disculpas por sus críticas a Lambán que ve injustas

'El Hormiguero' fue el programa más visto del año, las claves que reconocen hasta sus detractores

García-Page en su intervención en 'El Hormiguero' / Atresmedia
Francisco Andrés Gallardo
- Jefe de sección de Vitally

19 de febrero 2026 - 10:05

La segunda visita de Emiliano García-Page al plató de Pablo Motos ha funcionado en audiencia con 2 millones de espectadores y 15,8% de cuota, el contenido no informtativo más visto. La entrega de El Hormiguero fue en este caso solo la entrevista con el presidente castellano-manchego y con muchas ganas por parte del anfitrión en que opinara en todo lo que fuera leña al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (lo cual no extraña, claro) y al contexto del PSOE actual. Un partido personalista que tiene en Page al único barón opositor. De hecho Page es más incómodo que la oposición de cara a la Moncloa.

Durante más de una hora en prime time no cesó en lamentar y reprochar todos los tacticismos de Sánchez, como entregarse a los independentismos para seguir en el Gobierno, y la erosión de todo lo que está unido al inquilino de la Moncloa. A su vez, ante la corrupción manifiesta de su entorno, él presente 40 años de gestión del PSOE en Castilla-La Mancha donde no ha habido ni siquiera un imputado. "No me ha picado el bicho del dinero", confesó García-Page sobre su actitud cuando le han intentando sobornar con maletines.

Según el presidente autonómico Pedro Sánchez pasará a los libros de Historia "de una manera muy diferente a la que él gustaría", por su deriva, ocurrencias y traiciones y que se lamentará la actual dirección de "reducir todo el proyecto político" del PSOE "al interés de una persona" y que se fabrique crispación y polarización en nombre de intereses partidistas. Debe tener prohibido un gobierno provocar problemas. De lo más lógico que pronunció ayer el político toledano.

García-Page mostró especialmente su disensión e incomodidad ante los ataques a la gran figura del socialismo español contemporáneo, Felipe González, o las críticas vertidas sobre el fallecido presidente aragonés Javier Lambán. Es "una muestra miseria política", señaló al ministro Óscar López por adjudicar a Lambán el fracaso electoral de Begoña Alegría. Un ejemplo de la mezquindad que late en la Moncloa.

Sobre su futuro, Garcia-Page revela que no tiene nada decidido y que aunque está en su mejor momento y a su vez un buen momento para Castilla-La Mancha, no le pierden los delirios por mantenerse en el poder y aún menos sopesar una carrera a nivel nacional, lo que negó de plano. "No tengo ninguna aspiración a nivel nacional ni estoy en ninguna intriga".

Las confesiones personales de García-Page

Sobre las confesiones más personales, el diálogo con Motos llegó a ser jugoso. Aunque durante parte de su intevención Page se escudó en sus brazos cruzados, abrió la puerta de su vida privada para comentar que su debilidad son las galletas Chiquilín. Sí, las galletas que tomaba en su infancia, un clásico. Se deja llevar por las Chiquilín en cuanto puedo, un tanto por nostalgia y porque le gustan y también porque sienten que son un poco talismán para él. En el piscolabis de la sala de espera la producción de El Hormiguero, precisamente, había tenido el detalle de poner esas galletas de Artiach a su disposición.

También García-Page aludió a su experiencia para el reclutamiento en la mili. Fue declarado "inútil total" para hacer el servicio. Le llegó a incomodar la expresión y se lo dijo al militar del reclumtamiento. "Si quiere lo declaramos inútil parcial y tiene que venir varios meses", fue la aclaración, a lo que aquel joven declinó, aceptando ser así un "inútil" por completo para la patria. El examen médico iba a ser evidente en su conclusión ya que el ahora presidente castellano-manchega sufre de nacimiento la pérdida de visión del ojo derecho, por un problema en el embarazo. García-Page no ve con el ojo derecho, lo cual no tiene interpretación política sino una afección de por vida que sobrellev con entereza e incluso con humor.

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