Instituto de Estudios Campogibraltareños

Torre almenara del Rocadillo (Carteia), una nueva perspectiva (y II)

  • Anunciada la presencia de berberiscos o turcos en las inmediaciones, los torreros se refugiaban en las atalayas hasta que pasase el peligro

  • En la torre del Rocadillo se recogía la escalera para que nadie pudiera acceder a su puerta-ventana, situada a siete metros de altura

Situación de la torre del Rocadillo.

Situación de la torre del Rocadillo.

Torres de vigilancia hubo centenares en la España antigua y medieval, tanto costeras como interiores. Su verdadera característica diferenciadora no era el erigirse en el litoral, sino en las líneas fronterizas, coincidiesen estas con rayas marítimas, fluviales o montañosas. En las costas del Estrecho, el moderno sistema de alerta impulsado por la monarquía de Felipe II se solapó con otro originado en la Edad Media, que conservaba numerosos vestigios en la costa malagueña y, quizás, alguno en la gaditana —torre de la Peña, en Tarifa; torre de los Tarfes, en Gibraltar.

En las torres solía haber tres guardas. Uno de ellos había de estar permanentemente vigilando, mientras que los otros dos recorrían a pie la mitad de la distancia que los separaba de las siguientes torres inmediatas, hasta encontrarse con los torreros que venían desde ellas, dándose las novedades y retornando entonces, cada cual, a su punto de origen. Cuando la distancia era considerable o el terreno difícil, esta función la desempeñaban guardas a caballo, conocidos como atajadores.

La amenaza turca o berberisca se anunciaba con humaredas de día y llamaradas de noche, propagándose de torre en torre hasta la ciudad en la que los vecinos eran convocados a rebato, como se ha explicado. Anunciada la presencia de berberiscos o turcos en las inmediaciones, los torreros se refugiaban en las atalayas hasta que pasase el peligro.

En la torre del Rocadillo se recogía la escalera para que nadie pudiera acceder a su puerta-ventana, situada a siete metros de altura. Se cerraba la puerta de madera de quejigo reforzada con hierro, que quedaba atrancada desde dentro. Los guardas se apostaban en el terrado, protegidos por el pretil y encomendándose al cielo para que la cabalgada berberisca no los tomase como objetivo. Y tenían siempre preparada suficiente provisión de pedruscos que lanzar por las ladroneras si el enemigo se acercaba al pie de la torre.

Los atajadores de la zona, que habían de aportar su propio caballo y, en consecuencia, percibían un salario más elevado que los simples torreros eran, en 1583, tres entre Getares y Punta Carnero, dos en Torre Almirante, otros dos entre el Palmones y el Guadarranque, dos en la Punta del Rocadillo y tres en Torre Carbonera. En 1616, la costa de Andalucía precisaba cinco requeridores —dos en el litoral onubense y tres en el gaditano—, un veedor, un pagador y un superintendente, siendo todos ellos personal de este sistema de vigilancia.

Los peldaños que perduran en la escalera de caracol. Se han perdido cinco. Los peldaños que perduran en la escalera de caracol. Se han perdido cinco.

Los peldaños que perduran en la escalera de caracol. Se han perdido cinco. / Ángel Sáez.

Una nueva perspectiva

Como parte del trabajo de documentación del estado actual de la torre del Rocadillo, se realizan en septiembre de 2021 una serie de registros digitales mediante captura de imágenes con la finalidad de generar una documentación de la estructura mediante técnicas fotogramétricas. Esta consiste en la generación de un modelo tridimensional con un alto nivel de precisión sobre las características físicas de la torre. En el caso de la torre del Rocadillo, se han generado sendos modelos.

El primero correspondiente al exterior de la estructura y un segundo modelo de la cámara o interior de la estructura. En el proceso para la obtención de este modelo fotogramétrico tridimensional, intervienen tres aspectos fundamentales: las imágenes o capturas fotográficas como fuente de información; el procesado de esa información mediante el software para la generación del modelo fotogramétrico; y la exportación del propio modelo para la visualización de los resultados y toma de datos.

El registro fotogramétrico de la torre del Rocadillo ha consistido en dos sesiones de captura de imágenes, sirviéndonos en cada caso de distintas técnicas que tradicionalmente se agrupan en fotogrametría aérea y fotogrametría terrestre. Estos conceptos hacen referencia a los medios y, consecuentemente, a las técnicas empleadas en el proceso de capturas de imágenes. En el caso del exterior de la almenara, la técnica empleada ha sido la de fotogrametría aérea mediante el uso de un dron, equipado con cámara digital y mediante el cual se realizaron un total de 185 capturas en formato RAW (cr2) a resolución UHD (4000x3000 píxeles) siguiendo un esquema de vuelo de órbita ascendente en altura respecto al volumen exterior de la torre.

Restos de la garita del terrado de la torre. Restos de la garita del terrado de la torre.

Restos de la garita del terrado de la torre. / Ángel Sáez.

Se realizó una segunda sesión para la documentación del interior o cámara de la torre. En este caso siguiendo las pautas de fotogrametría terrestre mediante el uso de una cámara réflex digital Canon EOS 400D. En este caso, se realizaron un total de 380 fotografías también en formato RAW (3888x2592 píxeles) siguiendo una estrategia de captura de barridos en altura desde la posición opuesta al encuadre de cada toma.

Para amortiguar los grandes contrastes de iluminación se optó, dadas las dificultades para utilizar un equipo de iluminación en el interior de la almenara, por utilizar flash para homogeneizar la iluminación en las capturas. 

Proceso de la información

Una vez realizado el proceso de captura y revelado de imágenes, estas son agregadas al software de fotogrametría para la generación del modelo fotogramétrico. En ese proceso, el software utilizado es Agisoft Metashape en su versión de licencia standard.

El software ha establecido una serie de puntos clave (key points) que ofrecen una información bastante completa acerca de las características volumétricas y materiales de la estructura. Sin embargo, aún no dispondríamos de una malla 3D propiamente dicha. En función del valor que establezcamos obtendremos una geometría final más densa y por tanto más detallada, aportándonos una mayor información sobre las características materiales del objeto o estructura.

Visualización de los resultados 

Una vez exportado el modelo generado en el software fotogramétrico junto con sus texturas, este puede ser importado en el software 3D que mejor se adapte al análisis que queramos hacer para la obtención de datos. En nuestro caso, vamos a utilizar el software Blender; un software multiplataforma, gratuito y open source donde vamos a realizar una serie de renders de vistas ortogonales de los resultados.

Para ello, importamos ambos modelos, exterior e interior de la torre del Rocadillo, ubicándolos uno en relación al otro tomando como referencia aquellos elementos comunes a ambos modelos como es el caso de los huecos de las ventanas, presentes en ambos.

Otro resultado de interés que podemos obtener desde el software Blender son vistas ortogonales de alzados y secciones de las estructuras. A la hora de obtener renders o imágenes generadas a partir de los elementos incluidos en la escena, estos pueden ser realizados a través de “cámaras” de perspectiva u ortogonales, lo que nos va a permitir obtener vistas de alzado de las estructuras, pudiendo incorporar escalas u otros elementos de interés en dichas imágenes.

Sobre estos resultados resultaría relativamente sencillo dibujar toda la planimetría necesaria, trasladando a la misma a través del trazado vectorial la exactitud del modelo fotogramétrico generado. Esta planimetría resultaría ser la base para ulteriores análisis paramentales, mapeado de patologías, etc. Sin embargo, y entrando de lleno en el ámbito del proyecto para el cual hemos realizado estos trabajos de registro fotogramétrico, son muchas otras sus utilidades. Si bien hemos hecho un repaso de las posibilidades de la fotogrametría para el análisis y estudio del objeto cultural, existe una amplia variedad de aplicaciones que derivan en una serie de herramientas interpretativas para la difusión del mismo.

Este proyecto consiste, de manera muy resumida, en la contextualización de la torre del Rocadillo a través de la reconstrucción no solo del propio objeto cultural, sino también de sus usos y utilidades, así como de la recreación del paisaje cultural y natural en el contexto histórico en el cual fue construida para, de este modo, mejorar la comprensión que podamos tener hoy en día del mismo.

Este proceso, que parte no solo de la información recabada del registro fotogramétrico sino del modelo tridimensional que hemos logrado generar, continúa con el uso de técnicas 3D para restituir sintéticamente esa imagen que, basándonos en el conocimiento histórico, arqueológico, documental y cultural del mismo, podamos, desde la interpretación del patrimonio, mostrar al público para un mejor conocimiento de las torres atalayas del Campo de Gibraltar en general y de la torre del Rocadillo en particular.

Artículo publicado en el número 56 de Almoraima. Revista de Estudios Campogibraltareños, abril de 2022. 

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